02 noviembre 2008

Pasado, presente y futuro


Hasta ahora el hombre se mueve y se ha movido entre ese pasado, ese presente y ese futuro. Hasta ahora. Pero como otros conceptos este también ha de cambiar, aunque el cambio pasa por comprender y ese comprender pasa por el sentir.

Cuando el hombre siente, aunque no sepa darle nombre a ese sentir, sí que está llegando a un punto, a un nuevo despertar en base a ese sentir y ese sentir, aunque no sepa darle nombre, es lo que necesita para ese cambio, para esa nueva forma de comprensión y evolución.

El hombre, para tomar impulso siempre recuerda el pasado y en base a ese recuerdo forma su referencia, por llamarlo de alguna forma, de verse en el momento actual. Cómo piensa en comparación a antes, cómo está en comparación a antes, y ve así su avance. Y hasta ahora el hombre se ha ido moviendo de esa forma hasta llegar al punto en que hoy se encuentra, necesaria esa evolución, necesaria esa forma de pensar, de ver y vivir la vida. Es como un proceso que ha necesitado para llegar al punto en que se encuentra.

Pero a partir de este punto en que se encuentra la evolución del hombre, del ser humano, son conceptos que le han servido pero que a partir de ya se da cuenta que todos los conceptos que hasta ahora él ha comprendido y manejado, de momento no sabe cuándo, no sabe cómo dejan de servirle, los tiene en cuenta pero como que lo que antes le servía hoy no ve hacia donde le lleva esa forma de ver y vivir la vida. Lógicamente ahí ya entra, sin que nadie le diga, a entender que las cosas están cambiando aunque él no sepa dar nombre ni ver el cambio con sus ojos físicos, puesto que nadie le tiene que decir que antes le servía algo y hoy no le sirve, él mismo ha llegado a esa conclusión.

Pero ¿qué ocurre con esa conclusión? El hombre, nada más llegar a ese punto se dice a sí mismo: “he mejorado, he aprendido, me encuentro bien con las respuestas que he dado”, por ejemplo, viéndose siempre desde ese punto de referencia anterior, “porque ayer estaba ahí y hoy fíjate donde estoy”. Y ese es su punto de referencia.

Pero como les decíamos las veces anteriores, es un punto de referencia que hoy ya se repite cuando el pensamiento y el hacer del hombre giran siempre en el mismo sentido, llega un momento en que tropieza y tropieza y tropieza en el mismo punto de partida, vuelve a repetir los mismos patrones hasta el momento en que llega a la conclusión de que ya no le sirve, algo ha ocurrido que ya no le sirve esa forma de ver la vida.

Y el hombre ha llegado a ese punto. La evolución del hombre ha llegado a su punto más álgido, con lo cual, si no hace ese cambio de conciencia es repetir lo anterior y cuando él se da cuenta de que está repitiendo lo anterior llega un momento en que no se siente bien, ya su vida no le llena, no ha sabido en qué momento perdió esa ilusión o ese sentido de la vida pero con lo que hoy tiene o se maneja o imagina no se llena, no se siente pleno.

Y en ese punto es cuando el hombre comienza a poder atisbar otro estado de conciencia. En ese instante en que el mismo hombre llega a la conclusión de que su vida no le llena, que visto desde la vida de la humanidad en la que está viviendo no le motiva nada de lo que ve, no le llena nada de lo que hace, y no imagina, no se imagina una vida mejor. Ese es el punto en el que el hombre puede dar ese salto de consciencia y de vibración necesario para lo que acontece en el planeta. Eso sería lo que ustedes pueden llamar futuro.

En realidad, pasado, presente y futuro no existen como tampoco existe el tiempo, es una ilusión creada por el propio hombre. Todo se relaciona, todo acontece simultáneamente, siempre es un ahora constante. Lo que llamamos presente, dentro de un instante, una expiración, ya no es presente. Es constante, es una interrelación con la vida. Eso, poco a poco se irá desarrollando para que el hombre comience a asimilar otra forma de poder tener puntos de referencia sobre la vida, puntos de referencia que le sirvan a él mismo, puesto que serán un puntal para sí mismo.

Cada cual debe tener su punto de referencia, su puntal donde cogerse. Y para cada cual, por supuesto, serán distintos y se debe coger a su propio punto de referencia. Pero ese punto de referencia siempre estará basado en una constante vital de vida, ya no se referirán a un pasado ni a un presente ni a un futuro.

Pero entrando en eso que ustedes llaman futuro, algo por venir, una idea que se tiene que gestar y tomar para ello el tiempo necesario para ese acontecer o ese nacimiento, es para lo que hemos desarrollado todo lo anterior. Vamos induciéndoles para que puedan sentir que los momentos actuales del planeta, sus vidas presentes, tienen que templarlas para que no decaigan sus ánimos puesto que dentro de este movimiento -podríamos decir- del planeta, a unos mas y a otros menos se les están moviendo todos los cimientos que tenían para decir que se sentían bien con sus vidas. Cuando al hombre se le van cayendo o derrumbando esos cimientos, lógicamente puede enfermar porque no sabe a dónde cogerse, no sabe qué hacer ni hacia dónde ir, nada parece motivarlo. Por eso tienen que sentir que están en ese punto trascendente necesario para que el hombre de un paso más y se deje llevar por evolución al punto en el que le corresponde como raza de humanidad.

Por eso todo lo que ustedes viven como deterioro no es tal, es el punto más álgido del ser humano que ha llegado a la culminación con esa tasa vibratoria. A partir de ya es totalmente distinto, por tanto al hombre se le han de derrumbar todos sus esquemas, todos los puntos de anclaje a los cuales está agarrado para que se desplace a otros nuevos, nuevos sentidos, nuevas formas de ver y nuevos haceres.

Pero todo está –vívanlo y siéntanlo así- dentro de esa armonía. El hombre está entrando en su máxima armonía, no en el deterioro que ven sus ojos físicos. Les ponemos un ejemplo:

Cuando ustedes ven la llamada muerte ven un cuerpo deteriorado, una vejez, una enfermedad, y lo que llaman muerte y ven un cuerpo inerte totalmente decrepito y deteriorado. Lo ven así.

Nosotros les decimos :están viendo el máximo esplendor del cuerpo, puesto que ese cuerpo de nuevo va a alimentar y sobre todo ha dejado a ese espíritu o a esa alma de nuevo libre para volver a ejercer con más fuerza, con mas impulso, totalmente regenerado. Ese paso ha sido necesario para que ese espíritu regrese potenciado, lo que en un instante se pueda ver como decrepitud, en otro instante, simultáneamente está volviendo a la vida con más fuerza, con más sentido, con más experiencia.

Y eso es lo que al hombre, al ser humano, a la raza humana le está ocurriendo. Lo que ustedes ven es un gran deterioro porque es lo que se ve, pero tras ese deterioro automáticamente, simultáneamente está llegando un nuevo renacer, una nueva raza de humanidad, y eso es lo que ustedes deben de ver.

Y dentro de esa nueva raza de humanidad aun no pueden ustedes dar nombre a esos sentires, aun no pueden decidir qué hacer puesto que aun no saben qué hacer, en ese impase, quien así lo sienta -volvemos a repetir hasta que lo entiendan-, es como el proceso de muerte, vívanlo así porque ésta la entienden. Hasta hoy sus vidas les han servido, a unos mas a otros menos, les han servido, pero a partir de ya, si así es como sienten, sus sentires no son iguales, por tanto están entrando en esa muerte para un nuevo renacer, una nueva forma de sentir y vivir.

En ese tránsito deben de dejarse llevar, pero ¿dejarse llevar por quien?, ¿por qué?, ¿por cuánto? Son pensamientos o necesidades que el hombre siempre tiene, tiene que saber.

El tiempo, ya que no existe, depende de cada cual. ¿Cuánto me tengo que dejar llevar?: depende de cada cual. Si yo tengo un sentir fuerte, si he llegado a ese punto más álgido de mi sentir será un tiempo corto tal como el hombre mide el tiempo, un tiempo corto, llegaré a una conclusión de mi vida pronto. Pero si el hombre está en sus comienzos, comienzos de pensar, de sentir, “pues hoy no siento como ayer, algo me está ocurriendo”, es un proceso, hasta que no llegue al punto más álgido ese ser necesitara más tiempo. Y así sucesivamente, dependiendo de cómo cada cual esté y el punto en que se encuentre.

Y dejarse guiar ¿por quién?: por su sentir. Primero, debe de identificar que es su sentir y que no está bañado por los sentires de los demás, debe identificarlos para poder dar ese paso hacia delante. Mientras no identifique si es suyo o de los demás estará atrapado. Una vez identifique que es su sentir un día, otro día, ese sentir le dará fuerza para ver con claridad otra forma de vida, una nueva forma de vida, y será la suya, su nueva forma de vida.

Por eso les venimos diciendo: llegado al punto en que está hoy el ser humano él es su propio maestro y quien decide qué hacer con su vida, nadie tiene la respuesta más que él.

Cuando el hombre llega a ese sentir de que él es su propio referencial, de que él es quien hace y deshace en su vida, en sus sentires y sus pensares, automáticamente es cuando reconoce y recobra esa libertad y es realmente cuando se da cuenta de que todo lo que hasta hoy ha llamado vida, ha llamado bueno o ha llamado malo, los conceptos en sí que ha tenido de la vida, han cambiado totalmente. Respeta todo lo vivido y respeta quien aún continúa viviendo en ese estado puesto que es individual el crecimiento o desarrollo del hombre.

Pero si le lleva a una comprensión, sí le lleva a esa comprensión de sentirse Dios, de poder ser creador de su espacio en el momento que así lo necesite, crear una nueva forma de vivir y relacionarse con seres que hayan llegado a esa forma de ver la vida.

Lo normal en el ser humano es que se mueva por gustos. Hasta hoy el hombre se mueve por gustos, aquello que le agrada, que le hace sentirse bien, que le hace disfrutar. El hombre se ha movido por instintos básicos y no debe dejar de llevarse por esos instintos. Lo que cambia o lo que ocurre es que esos instintos están en otro nivel de conciencia, pero él debe de dejar que esos instintos le marquen sus nuevas pautas, que no demore todo aquello que le haga sentirse bien, todo aquello que atisbe que le da alegría, que vaya hacia ello.

Esas son las nuevas relaciones humanas de las que hemos querido o intentado hablarles. Son movimientos que hacen los seres humanos en base a sus necesidades más básicas.

Quizás en el tiempo de encuentro al que ustedes están acostumbrados no tengan suficiente tiempo -entre comillas- para llegar a entender a lo que estos seres se están refiriendo, pero poco a poco con sus propios sentires irán comprendiendo el alcance de lo que hoy escuchan.

Cuando ustedes vayan observando que tienen otras necesidades y se den el permiso de ir hacia ellas, irán comprendiendo lo que hoy se les transmite. Hasta que ustedes no vayan hacia esas nuevas necesidades o estas nazcan, lógicamente no podrán entender a qué nos estamos refiriendo. Pero escúchenlo únicamente. Para aquellos que estén, entenderán, para aquellos que aun no hayan llegado, hoy no entenderán, pero quizás mañana entiendan.

En la medida que el hombre se va adentrando en ese sentir y es fiel a esa necesidad y ese sentir, irá comprendiendo a qué nos estamos refiriendo e irá poniéndole nombre de nuevo a cada sentir, y eso le irá haciendo calmarse, le irá dando un nuevo sentido a su vida, a sus nuevas necesidades, y de nuevo comenzará esa raza humana con otro estado de consciencia.

No más, no esperen que sea como a veces se les ha dicho, no esperen que sea una varita la que les toque y les haga ver. Es paulatinamente, progresivamente, como el hombre va despertando a sí mismo en base a su sentir y a lo que él se atreva a llevar a cabo de ese sentir. Ahí es cuando el hombre va despertando y cuando nosotros decimos que está todo en las manos de cada cual, que lo pronto o lo rápido o lo lento depende de cada uno en el grado evolutivo que esté. Pero como raza -ya no hablamos individualmente, sino como raza-, en base a lo que ustedes llaman tiempo es corto, un tiempo muy corto. La raza humana ya está dando ese salto como raza humana. Ahora bien, a nivel individual quizás unos lo hagan antes que otros dependiendo de cada cual.

Lo que se vayan a encontrar es lo que se les está llevando últimamente, armonía. No piensen en que van a entrar en estados de confusión, es éste el estado de máxima confusión que tiene la raza humana. Cuando den ese pequeño salto no habrá confusión alguna, entrarán dentro de una claridad inmensa, inmensa. Sus conceptos, lógicamente, serán distintos, por eso les decíamos hace tiempo que no se acojan a nada conocido, porque hablamos de conceptos totalmente distintos. Lo que hoy el hombre pueda ver como bueno o regular después no tendrá nombre para decir, no sabrá si es bueno o regular, tendrá que darle otro nombre, y así en todo.

Pero sobre todo, a todos los niveles quédense con una cosa y amplíenlo al máximo que sus mentes puedan, no vivan este momento evolutivo como algo negativo, no se dejen arrastrar por el momento que está pasando la humanidad de negatividad, vívanlo como algo necesario para un nuevo renacer y llévenlo al máximo, a todo lo que toquen, a todo lo que sientan, a todo lo que vean, todo, personas, cosas, situaciones, amplíenlo.

Está en su punto más álgido aunque ustedes lo vean como negativo, para poder dar ese salto evolutivo. El que ustedes lo vean negativo les va a hacer condensar su cuerpo físico, por tanto tardarán más en comprender qué es lo que está ocurriendo a nivel vibracional en el planeta, y el hombre -como hemos dicho muchas veces- cuando no comprende sufre, cuando hay comprensión no cabe el sufrimiento. Por tanto si no le dan el nombre de malo, negativo, nefasto, caótico, todos los adjetivos que ustedes ponen a esta situación, y lo viven como algo necesario, ni positivo ni negativo, necesario para que el hombre pueda dar otra respuesta, para que el hombre asiente una nueva forma de ver y vivir, en esa medida ustedes no densifican su cuerpo y queda abierta la mente con lo cual no hay sufrimiento. ¿Hay desazón?: sí, ¿hay inquietud?: también, pero no hay sufrimiento, hay fe, tranquilidad ,y es esa forma de hacer la que el hombre tiene que abortar para que se le pueda guiar sin el menor sufrimiento.

Relajen sus vidas al máximo, pero siempre teniendo la seguridad de que su sentir más profundo está en paz. No se queden con sus verdades, puesto que sus verdades no son reales. Déjense llevar por sus sentires, estos sí son reales y sus sentires se los marcarán sus estados.

Cuando el hombre se siente en paz es que ha obrado correctamente, se ha dejado llevar por su sentir. Cuando el hombre entra en una desazón interna es que no ha obrado según su sentir, se ha dejado arrastrar por las circunstancias.

Deben de estar alertas, alertas a sus sentires, y no dejarse arrastrar por las circunstancias.

Sean fieles, fieles a ese sentir que es su punto de referencia al cual se tienen que coger.

Amen.

3 comentarios:

Alma dijo...

En cada momento de mi vida renazco.

Ayer, morí y hoy soy nueva.....
Todas las células de mi cuerpo mueren y renacen día a día,forjando en mí, un ser completamente diferente al de ayer, y más diferente en un futuro próximo, anclado en este presente en el que cada segundo que pasa es único, lleno, ya sin miedos dentro de mi fe, transformándome humanamente y sostenida desde tú gran amor Padre.

M@R dijo...

FIEL A DIOS, FIEL AL AMOR, FIEL A LA AMISTAD, FIEL A MI MISMA,,,
ABRAZOS FIELES,,,

Inés Bohórquez dijo...

Es cierto que hemos evolucionado, que hemos ananzado. Bien sea desde lo que hemos sido o lo que imaginamos que pudieramos llegar a ser.

El pasado siempre nos sirve de referencia ante lo que esperamos del mañana y bueno lo importante es siempre mirar hacia adelante .

Hermoso post muy reflexivo.

Un abrazo

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