04 julio 2009

El silencio, la poesía y la música

Déjense llevar por el sentir de las palabras. No las razonen, siéntanlas.

El silencio, la poesía y la música. Oración.

Hace tiempo venimos diciéndoles que nada se les puede enseñar, nada. En el interior del hombre ya está todo el conocimiento universal, solo es un recordatorio. Podemos, a través de la intención, recordarles, ayudar a que ustedes se interioricen y den con ese apartado que cada cual tiene para llegar a saber quién es, cada cual. Y a partir de ahí, una y otra vez, se le dé el nombre que se le dé, nuestra intención solo es ayudarles a recordar.

En la actualidad el ser humano necesita un antídoto, y urgente, muy urgente. El antídoto que hoy les presentamos es este: el silencio, la poesía y la música.

Traten de vivir y no solo durante la semana, traten de incorporarlo en su día a día como eso, un antídoto, un antídoto para de alguna forma soltar todo el veneno que el ser humano esta absorbiendo.

Tienen que hacerse muchas preguntas a ustedes mismos y contestarlas. ¿Recuerdan en el último encuentro?, se les inducia para que ustedes mismos observaran su vida y vieran dónde o cómo tendrían que adecuarla para sentirse satisfechos con esa vida que cada cual ha creado, y también se les decía que una vez el hombre llega a esa claridad de lo que él necesita, automáticamente puede cambiar cualquier estado que se le avecine, cualquier estado de ánimo, cualquier estado emocional, en definitiva ,puede hacer que su vida de un giro de 180 grados en todos los aspectos, en todos, pero que para ello el hombre debería de ver claro qué es lo que él necesita para vivir una vida plena, ¿lo recuerdan?

Constantemente tienen que ir incorporando mas sin eliminar absolutamente nada de lo que les llega, no de lo que escuchan, de lo que les llega. Es ir incorporando para que por fin cada cual llegue a dar con su sencillez más profunda, para darse cuenta que toda esa riqueza que está en su interior es sencilla, simple, pero que ha tenido que ver, escuchar, sentir de mil y una formas hasta darse cuenta que esa sencillez pero a la vez grandiosidad estaba en su interior. Ha tenido que dar vueltas y más vueltas, búsquedas y mas búsquedas, para darse cuenta que todo es natural y sencillo, que fue el hombre quien lo enmaraño y él, por supuesto, quien debe ir quitando todo lo que sobra para llegar a saber quién es.

También les decíamos dentro de ese recuerdo, que el hombre se impregna de todo lo que hay a su alrededor y la mayoría de veces no es consciente de lo que es suyo y lo que no, sencillamente está impregnado en algo que lo invade.

Cuando el hombre comienza a querer buscarse, a querer sentirse para no ser partícipe de esa gran masa de humanidad, sino dentro de ella coger, tomar o retomar su propia individualidad, debe de hacerse muchas preguntas y obtener respuestas, no debe nunca esperar a que los demás respondan por él, eso será la vida de los demás, de cada cual.

Pues en ese estado en que se encuentra el planeta, todo está interrelacionado y todo se impregna constantemente cambiando los estados de ánimo de los seres humanos sin que en realidad, quizás, vaya con uno. De ahí que el hombre debe estar despierto, para reconocer que no es su historia. En la medida que el hombre sea consciente de lo que tiene en su vida, de lo que le sirve y de lo que no, de lo que quiere y de lo que no, de dónde quiere llegar –y ahí volvemos a incidir- en este momento histórico de la humanidad, a estas alturas, con este estado de conciencia al cual el hombre ha llegado, debe tener claridad en su vida, no en la vida, en su vida.

Muchos engloban la vida en una: así es la vida, es ley de vida, eso es la vida. No, la vida no es ni muchísimo menos como el ser humano la está viviendo. El ser humano está viviendo su vida, y se dice en pequeño porque es minúsculo, y cree y se siente como el centro. Pero en cambio esa vida que en la mayoría de casos no complace, en la mayoría, la viven como si realmente esa fuese la vida, ¡no!, es su vida, si no les gusta cámbienla, por eso el hombre tienen tantas y tantas oportunidades y opciones, porque la vida no es como él la está viviendo, por eso necesita urgentemente ese antídoto, para atisbar, sólo atisbar, la grandiosidad de la vida.

La vida que cada cual vive no es la auténtica, por eso a la mayoría no le gusta, no le satisface, no le complace, se siente que debe haber algo mas y ahí entra el gran buscador, el caminante, buscando ese algo mas pero que la sociedad o la masa de humanidad le ha hecho ver o creer que así es la vida. ¡No!, la vida es grandiosa y el hombre lo olvidó. El hombre necesita retomar a través de la música, de la poesía y el silencio, el silencio en todos los aspectos, no solo el silencio físico y no cualquier música.

Dentro de ese silencio en su gran totalidad, aparece esa grandiosa sintonía que cada cual trae y automáticamente el hombre se expresa ya con poesía, todo lo que de sus labios crean es armonía, todo lo que su mente absorbe es transparencia. Pero todo eso el hombre, hoy -y volvemos a hoy-, lo tiene que retomar, tiene que recordar que él, dentro de esa perfección que es, que lo olvidó, tiene que retomarla. Y es ahora cuando se le puede recordar porque es ahora cuando la Tierra se ha puesto en disposición de que el hombre pueda recordar.

Es a través de esa vibración que la Tierra respira, que el hombre puede dar ese gran paso evolutivo, de ahí que siempre ha podido cambiar, siempre ha podido coger una nueva dimensión de su propia vida, siempre, pero como en la actualidad nunca. La posibilidad energética que hoy tiene el ser humano para en un instante, un instante del tiempo que ustedes comprenden y manejan, un instante, poder dar ese gran giro.

Pero todo esto es interno, lo lleva el hombre en su interior, no esperen conocerlo de fuera, no esperen coger una panacea que alguien les enseñe. Si ese alguien al cual nos referimos les hace recordar, perfecto; si esa música les hace recordar, perfecto; si estos servidores sirven para hacerles recordar, perfecto. Si no es así, sean capaces de decidir ustedes mismos qué hacer, ¡qué hacer!

Todo está en su interior, pero para eso tienen que beber de ese antídoto, para que la gran masa de humanidad que cada vez es mayor no pueda arrastrarlos, para que esa inconsciencia en la cual el hombre se ha dejado arrastrar y es un tono más que casi ya ni se escucha de esa sintonía del hombre, se ha perdido en sus decisiones y se deja arrastrar por las decisiones de otros, se ha perdido en sus sentires y se deja arrastrar por los sentires de los demás, ya no sabe donde está lo correcto o no, ya tiene mezcladas sus emociones, sentimientos, necesidades, por eso les decimos: es urgente que beban del antídoto, es urgente que el hombre se repliegue en sus adentros cada vez más, dentro de ese silencio, dentro de esa música, elíjanla, para que puedan expresar qué hacer, cómo moverse, cómo replantear sus vidas.

Sientan qué les hace sentir bien, qué hechos a lo largo del día les hacen sentir que son servidores, qué trabajos, qué haceres les llegan a lo más profundo y les hacen recordar que en un momento ustedes eligieron servir, que no están en ese camino por casualidad ni por agradar o agradarse, están porque tienen que cumplir, de cumplimiento, con el servicio que ustedes decidieron.

Pero para que ese compromiso de servir o de servicio, en mayúsculas, comience a dar su fruto, deben ser conscientes, no debe de vivir el hombre con teorías o de teorías, es un sentir profundo de saberse que cualquier decisión, cualquier decisión que toma es, y así lo siente, porque está cumpliendo, sin poder razonar ni darle nombre, pero hay un sentir que le hace saber que está cumpliendo con un deber hacia la humanidad, hacia el universo y hacia la Divinidad. Pero tienen que sentirlo, tienen que vivirlo, tienen que corregir sus vidas para que todos los días tengan como mínimo atisbos de que están cumpliendo.

Dentro de la densidad del planeta, el hombre, sin querer, y eso cada ser humano lo vive de distinta forma, pero sin él querer se densifica, sus trabajos, sus relaciones con los demás seres, sus pensamientos, por supuesto, todo es denso. Están –recuerden- en un planeta cuya densidad es importante, pero no son de aquí. Dentro de esa densidad, palabras que les resuenan como ejercicio o como obligación, cójanselo como quieran, pero si realmente ustedes quieren recordar y ser servidores conscientes, tienen que hacer ese esfuerzo, al principio puede que sea un gran esfuerzo, pero tienen que hacerlo. No son de aquí y deben de recordarlo, lo han escuchado muchas veces pero se les queda como teoría. Luego, si observan su densidad, van a sus haceres, a sus trabajos, se relacionan con sus personas, amigos, familias, y ya se olvidan de la mayoría de conversaciones que les llegaron al alma.

Pues dentro de esa densidad el hombre tiene que manejarse pero sin atraparse. Cuando el hombre diariamente siente que no es de aquí, automáticamente ya hace él esos recovecos para sentir instantes al día de saberse de otro lugar, de saberse que está aquí por un cumplimiento que aun no llega a reconocer pero se siente bien sabiendo que puede aportar mucho a los seres humanos, sabiéndose que su vida puede mejorar muchísimo más, sabiendo que lo que no le guste puede cambiarlo, sabiendo que siempre puede tener una respuesta para aquel que lo necesite.

Y todo eso el hombre lo tiene que recordar y hacerlo diariamente. Repetimos, háganlo como quieran, selecciónen sus momentos de quietud, de silencio, pero sientan quienes son.

En el plano de densidad en el cual están sumergidos se les llega de mil formas y ustedes, aun estando disponibles, no están despiertos. Se les llega y ustedes no escuchan, se les llega y ustedes no sienten, se les llega y ustedes dan a la casualidad ese día, ese momento, y se les llega de muchas formas. Cada vez que les llegamos ustedes tienen una pequeña inspiración; no crean que es suya, de ese modo cada vez estarán más despiertos a la llamada.

Recuerden que en este tiempo los seres que apoyan al planeta Tierra se están esmerando para que se les escuche. Y a lo largo del día, cada ser humano sin distinción, dormido o despierto, buscador o no buscador, cada día cada ser de humanidad tiene contactos con esos servidores pero en su gran mayoría lo atribuyen a una casualidad, creen que ha sido momentáneo y lo olvidan.

No se lo atribuyan a ustedes. Para abrir cada vez mas esa puerta, ese tiempo de conexión, atribúyanlo –fíjense lo que se les va a decir- atribuyan toda la vida que viven a esos seres que se les han regalado. Imagínense que son ellos los que dirigen su vida, cualquier acto, sea novedoso, rutinario, de trabajo, de ocio, atribúyanlo a que ha sido una inspiración divina, no se lo atribuyan a ustedes, a la casualidad o al momento. Es mejor comenzar por ahí que pensar que es o ha sido una casualidad.

Recuerden que ya hace tiempo se les dijo que a través de los sueños, a través de otros seres humanos, a través de cualquier medio de comunicación se les contesta, se les dirige, pero para ello ustedes tienen que ser conscientes, si no de nada vale. Si todo lo que ocurre en sus vidas ustedes dicen: “seguro que ha sido una inspiración divina”, ¡seguro!, no lo duden, aunque parezca -y vamos a poner los extremos- ordinario, no lo duden. Por ahí deben de empezar, por momentos de silencio interior, por momentos de regocijo con la música para que les eleve el espíritu, para que sus palabras cuando se relacionen suenen como la poesía más pura y divina. Traten de esmerarse con la palabra, procuren no utilizarla, cuando lo hagan por necesidad que sea armónica, que vean lo más bello del momento, que esa conversación la eleven como si la estuviese escuchando el Creador.

Hagan ese trabajo, es necesario. Es necesario que el hombre sea consciente del momento tan importante para la humanidad, es necesario que el hombre observe que con su propia intención, con su pensamiento y acción es capaz de convertir un hecho desarmónico en el más hermoso, en el más perfecto. Y estamos hablando del hombre actual con sus defectos y sus grandes virtudes.

Y recuerden y recuerden y recuerden, que esta densidad del planeta no les deja sentir, no les deja ver quien es en realidad el hombre, no les deja ver. Ven su imperfección porque es lo mas material, ven sus desacuerdos porque es lo mas material, ven su creación porque es lo mas material. Deben de habituarse a no ver con los ojos físicos, sino a sentir la grandeza del hombre y a sacar lo que en su interior llevan: ese es el servicio que cada uno de ustedes que se dicen servidores, que se dijeron servidores o se dicen caminantes, buscadores, ese es el servicio que deben de dar, a ese es al que se comprometieron. Están aquí con la densidad del planeta, con las necesidades de cada uno en sus vidas, pero tienen que mostrar que pueden y se puede mostrar la perfección dentro de esta densidad del planeta.

Todo se le pone en el camino al hombre, nada debería de ser un esfuerzo para él, todo es natural. Lo que con palabras cuesta llegar a ustedes, cuando comienzan a hacerlo como algo propio de la naturaleza divina que llevan no es esfuerzo, no es para nada laborioso ni costoso, es ligero, es liviano, es natural, le surge al hombre más pronto esa sonrisa, esa alegría, le surge más pronto esa palabra de ánimo que todo lo que aparentemente esta el hombre sembrando.

Pero para ello tienen que recordar, tienen que saltar de esa rueda que la humanidad sigue sin saber hacia dónde ni cómo. Si se dejan guiar por esa inercia de la mayoría no se les puede encontrar, recuérdenlo, de ahí que volvemos a retomar el principio, es urgente que el hombre sepa cómo salirse de esa inercia, es necesario que se salga de esa inercia para poder comunicar, para poder estar como están ustedes, para que no sea una quimera, para que no se diga nunca más “debe de haber algo mas”, para que nunca más crean que la vida, esa grandiosa vida, no la pueden vivir en estos cuerpos; pueden y deben vivir esa grandiosidad con los cuerpos que tienen, ya, en este instante, si ustedes así lo decidiesen. Recuerden, tienen que decidir sus vidas, qué hacer con sus vidas, claramente, “quiero llegar a esto”, claramente, un día, otro día.

Cada vez que ustedes necesiten reafirmarse, vocalícenlo y dense su tiempo de silencio para poder conversar con estos seres deseosos de hacerlo. Dense su tiempo de silencio, conózcanse, se asombrarán.

Y dentro de este tiempo de recuerdo se les recuerda: el tiempo al cual ustedes están supeditados, sin entrar en detalles, es imposible hacerlo, pero ya ustedes pueden atisbar, son momentos cambiantes, momentos decisivos pero a la vez cambiantes, instantes que la Tierra decide por necesidad. A la vez que el hombre selecciona su vida, así la Tierra como ser vivo lo hace y ella selecciona momentos como el actual para poder purificarse, de ahí que cada tiempo, cada año que se adentra a este mes del ocho, ella como ser vivo aprovecha para desintoxicarse, la Tierra también esta bebiendo de un antídoto.

No la vean como algo concreto, no la vean como la ven la mayoría de seres humanos, como un planeta denso, es un ser con sentimientos, sensaciones, emociones y corazón, y ella aprovecha estos momentos y observen qué hermoso –lo que el hombre llama casualidad- qué hermoso que cuando el hombre se toma su tiempo de retiro aunque lo haya deteriorado al paso del tiempo, su tiempo de retiro, su tiempo de ocio o su tiempo vacacional -como él le llama-, la Tierra aprovecha para desintoxicarse. Es curioso. Pero claro, cada vez que la Tierra se toma su antídoto para desintoxicarse, los ríos crecen, las –como llama el ser humano- catástrofes aprovecha. Realmente ese es el tiempo que el hombre tiene que comprender y conscientemente cambiar, cambiar, únicamente es cambiar su intención.

Ustedes cogen el mes ocho, el mes siete, un tiempo para el relax. Debería de ser un tiempo para la interiorización. Pero cambien un poco la intención, ese tiempo de relax vívanlo con la intención de ayudar a la Tierra a purificarse, vívanlo y mézclenlo, interrelaciónense con el antídoto que acabamos de darles al de la propia Tierra.

Nos extendemos un mínimo. Cuando ustedes entran en silencio sienten esa música de las esferas. Esa actitud, esa vibración que el hombre está emitiendo es el antídoto de la Tierra, ahí está la grandeza y la perfección, la interrelación que existe en todo.

El hombre vive en su pequeñez creyéndose aislado de todo, viviendo un pequeñito problema personal haciéndolo grande, grande, grande hasta perderse en él hasta olvidarse de quien es, cuando si su intención fuera la de elevar al máximo su comprensión, elevar al máximo su apertura de saber quién es, “¿quién soy?: soy un intermediario del Cielo y la Tierra, soy un intermediario entre el planeta y el cosmos, soy un intermediario pero a la vez estoy interrelacionado hasta con la respiración, mi alimento es el suyo, mi intención es la suya”.

De ahí que de la intención hoy se les dice: intencionen ese tiempo de silencio en el cual entra el hombre en este tiempo del año, intenciónenlo para purificarse y purificar a la vez al planeta. Sepan lo grandioso, sientan lo grandioso. Pueden comunicarse, no tiene barreras el hombre si supiera cómo hacerlo.

Aún sin él quererlo está constantemente interrelacionándose con todo lo que existe, pero la densidad lo atrapa y no recuerda, pero a través de los sueños, a través de ese silencio, a través de la música, a través de la contemplación, el hombre es capaz de llegar a saber quién es.

Encuéntrense.

Amén.

21 junio 2009

La llamada

Bien podríamos decir que es la llamada al recuerdo, la llamada a la oración, la llamada a la intención, la llamada al compromiso, a tantas y tantas cosas que el hombre va dejando en su camino pero sobre todo es una llamada de alerta para cada uno de ustedes, para cada ser de oración.

El ser de oración es aquel que se reconoce el gran buscador, aquel que no dice sí a una vida sin sentido, y a ese buscador se le habla y trata de dirigir en base a esa llamada de alerta, de atención y a ese despertar en su recuerdo.

Deben fusionar su vida en una sola dirección, sentir hacia donde la quieren dirigir y hacer esa llamada de elección contundente para que se dirija en esa sola dirección. Reflexionen cómo está la vida de cada uno de ustedes en base a lo que necesitan internamente, qué pasos han dado, qué movimientos han hecho para que en base a esa reflexión den fuerza a sus ideas iniciales, a sus sentires más profundos, a lo que ustedes hayan querido que sus vida se dirijan, hacia dónde se han propuesto.

El hombre se propone muchas veces cambiar su vida y se propone otras tantas realizar tantas y tantas pequeñas o grandes obras, pero son decisiones sin fuerza, decisiones que solo quedan en la mente sin ser realizadas.

La idea de estos servidores es hacerles recordar cuál es su intención en la vida, qué intención tienen ustedes ante la vida y ante su hacer en ella. Cuál es su intención, reflexiónenlo, no en este instante pero reflexionen, no deben dejarse llevar por ninguna idea –recuérdenlo-, es una llamada de alerta para que no se dejen arrastrar por una idea que no sea la de cada uno.

Deben coger las riendas de su propia vida pero antes tienen que saber qué hacer y hacia dónde quieren ir. La mayoría de seres se dejan llevar, no por un ser en especial o varios seres en especial, pero se dejan llevar por la vida, se dejan arrastrar por las circunstancias y en la mayoría de casos esas circunstancias no les gustan, no les son agradables, van en contra de su sentir pero no sienten la fuerza para cambiar esa inercia, y ahí es donde queremos hacer hincapié, deben romper la inercia que tienen de dejarse arrastrar por los acontecimientos, por la vida.

Una cosa es esa vida en mayúsculas que uno reconoce que es la auténtica vida y es a la que debe y quiere llegar. Ahí sí se deja, se deja. Cuando uno siente que es lo que él quiere vivir, como él quiere que sea su vida, se deja, pero ¿cuántos seres –y ahí es nuestra llamada de alerta- están dejándose llevar por esa vida que ellos contemplan como fundamental y única?, ¿cuántos no son los mas que viven arrastrados por una inercia esperando en su mente que llegue el momento -no sé cual-, para cambiar?

La inercia educacional, la inercia de la sociedad, la inercia de vidas y vidas pensando y haciendo de un modo determinado, ha hecho que el hombre vaya muy rápido con su mente y muy lento en su acción, que idee una vida espectacular sin fundamento para no poder vivirla jamás, ha hecho una ilusión en su mente y una desesperación en su hacer, una inconformidad con lo que piensa y con lo que vive, y ahí entra esa llamada de recuerdo o al recuerdo para que recuerden que sus vidas sólo dependen de ustedes, de cada uno de ustedes, que cada modificación, por imposible que le parezca, está en sus manos, que cada necesidad por grande o lejana que les parezca esta en sus manos.

Se les recuerda que todo depende solo de cada uno de ustedes, pero para ello deben tener una voluntad firme, una idea clara, un hacer contundente, sin esperar resultados, sin esperar aprobación, sin esperar que los demás le lleven. Deben dejarse guiar por esa parte de ustedes que sabe y hacer frente a cada una de sus necesidades. No deben dejarlo para mañana, no deben esperar que se arregle solo; no se puede arreglar solo porque cada vida depende de uno mismo, no de otro u otros, depende sólo de uno y cuando uno hace aquello que siente que debe hacer toda su vida comienza a tomar forma.

Y esa es la reflexión que el hombre da por hecho o la reflexión que no aborda en la mayoría de casos, sencillamente le es más fácil y cómodo levantarse y dejarse arrastrar por las circunstancias del día, sean personas, hechos, circunstancias en general. Y un día y otro día y otro día, y pasa el tiempo y el hombre se ve apagado, ve que esa vida que él ansiaba o imaginaba no se produce y en general se siente desmotivado.

Todo esto que escuchan cansados están de escucharlo. Y, ¿por qué hacemos esta reflexión si aparentemente el hombre ya lo sabe? Porque como les decíamos días atrás, el tiempo es ya aunque ustedes lo escuchen mil veces, aunque de tanto escucharlo lo olviden. Y es bueno que el hombre, a un nivel interno, tenga la idea de su vida bien plasmada, clara y fuerte para poder visionar, tanto ustedes hacia dónde, como los seres que les apoyan dar con cada uno de ustedes.

Si están mezclados entre tanta humanidad, energía sin voluntad, energía sin identidad -puesto que todos hacen lo mismo-, la inquietud del momento parece ser la inquietud de todos los seres aunque no sea así. Pero se dejan arrastrar hasta el punto que se confunden entre tanto sin sentido, hasta el punto que no se da por ustedes mismos y el orante debe tener la intención clara para poder escuchar la llamada, debe tener su idea bien estructurada en su corazón de qué quiere hacer con su propia vida para poder dar con el antídoto necesario para que esa vida sea fecunda, que no sea una más mezclada sin identidad propia.

Cada ser de humanidad tiene que recordar y recoger cuál es su hacer en el planeta en este momento. Ya lo han escuchado muchas veces, muchas, y llegará un momento en que ya dejen de escuchar y pasen a la acción, eso depende de cada uno de ustedes, de cada uno de ustedes, conforme se vayan sintiendo y vayan dando los pasos. Lo único que deben procurar es no confundirse con la totalidad sin una intención clara. Ojala esa totalidad de humanidad fuera una –como decíamos- con una misma idea, una idea clara y única, pero no es así, cada ser de humanidad debe de hacer su propia vida como así lo sienta, aunando toda la intención de amor hacia el prójimo, por supuesto, pero con identidad propia.

La inmensa mayoría se han sumergido en una decisión común que nada tiene que ver con sus sentires más profundos. Y esa decisión común no va precisamente con la intención de amor al prójimo. Es una intención que ha montado la sociedad para embaucar al hombre, dejarle en quietud y, así, poder mover los hilos a voluntad –llamémosle- de la sociedad.

No son marionetas, no lo son, no son marionetas ante los ojos humanos. Son seres responsables de ustedes mismos, perfectos hasta la saciedad, y deben dar muestras cada uno de ustedes de esa perfección.

Deben reflexionar sobre la vida que cada uno se ha formado, si están o no conformes con ella. Si están conformes, adelante, y sean realmente esos pioneros para mostrar una vida de amor y perfección. Y si no, si no están satisfechos con su vida, por lo menos reconózcanlo y afiáncense en que no están satisfechos con su vida, porque de esa forma se les puede encontrar, porque también de esa forma podemos hacer esa llamada de intención tanto por su parte como por la nuestra.

Pero si el hombre ha conformado su vida dejando que los demás lo dirijan, ya ahí ha querido sumarse a esa energía sin identidad, a esos seres humanos que parece que hayan perdido ese espíritu dejándose arrastrar por las ideas y necesidades de la mayoría.

Reflexionen y tómense tiempo para hacerlo diariamente. Sólo con la vida de cada cual. No la imaginen, no, no traten de fantasear, no. Cuando el hombre fantasea sobre su propia vida se pierde en esa fantasía. La vida no es así. La vida dentro de la grandeza, cuando se vive en perfección, claro que entra la fantasía, claro que entra la ilusión, pero es una ilusión vivida y una fantasía que ya deja de serlo porque es vivida.

El hombre fantasea con una vida que, de no cambiar mucho esa forma de hacer, se quedará solo en eso, en una fantasía o en una ilusión. Y pierden y pierden y pierden… -y hablamos de perder- instantes maravillosos esperando que algo surja fuera. Bien, puede que ese algo surja fuera, pero si tienen la idea clara. No tienen la idea clara en base a sus propias vidas, desechen lo que no aunque sea internamente, y vayan a lo que sí quieren, un día y otro y otro, para que de alguna forma se les pueda ayudar.

Dicen con palabras y pensamientos que necesitan la ayuda. Llaman -de nuevo la llamada- para que se les ayude, pero su inercia vuelve a involucrarse en esa necesidad que no es la de cada uno. Así, por más que se quiera apoyar ustedes no perciben. Y en este momento necesitan retomar su propia vida, es suya. Recapaciten en lo que quieren, reestructuren su vida y expresen con palabras lo que quieren y lo que no quieren, lo que son y lo que les gustaría ser, porque de ese modo unifican y no se pierden.

Hay muchas formas de poder llegar. De formas distintas se lo hemos mostrado, unas sencillas, otras no tanto, pero todo pasa por el movimiento de cada uno de ustedes, de cada ser de humanidad. Por más que escuchen cómo hacerlo, si ustedes no lo hacen no pueden encontrar lo que buscan.

Y pasan y pasan y pasan, y día tras día -reflexionen y lo observarán- se dejan llevar por la inercia de una sociedad que no ha cogido su rumbo, una sociedad que va a que los demás le arreglen su vida. Y lógicamente eso no puede ocurrir. La vida la compone y descompone cada uno con sus actos.

Y hablando de estructuras, les recordamos que el hombre es una estructura y en base a su necesidad su estructura está. Si no encuentra la necesidad, su necesidad de permanecer, la estructura lógicamente dejará de estar para que el espíritu pueda retomar una nueva forma. Y son los momentos que está viviendo la humanidad, los momentos que vive y menos le gustan al hombre.

Pero, ¿qué hace para que ello no ocurra?, ¿cuáles son sus pensamientos y acciones para hacer de su necesidad su vida y no ir en contra de esa necesidad?, ¿qué hace el hombre?, ¿qué hace cada uno de ustedes para no ir en contra de lo que necesita?, ¿cuáles son sus pasos?

Reflexionen. Esta es la llamada de alerta. Reflexionen cada uno con la vida que está viviendo, y de no ser de su gusto traten de ser contundentes para marcar una vida con la que estén satisfechos. Márquenla, diséñenla, estructúrenla para que pueda ocurrir y en ningún momento se dejen arrastrar por las circunstancias venideras.

Amén.

12 junio 2009

Un instante de Amor

Solo en un instante de amor el hombre es iluminado.

Cuando al hombre le toca la luz todo lo comprende, ve el plan del cual hablábamos el encuentro anterior, ve el plan en su totalidad, le da fuerzas para retomar, reubicarse, reaccionar y hacer. Pero sin ese instante de amor el hombre no puede llegar a esa iluminación, no puede ser tocado por la luz.

Por eso les decimos de todas las formas posibles que traten de cambiar los hábitos que tienen en sus relaciones, que traten de ver la bondad y la virtud en cada uno de los seres humanos, que desechen totalmente todo lo negativo que piensen con respecto al hombre y a uno mismo, que sientan en lo más profundo del corazón que el hombre, si está en vías de cambiar, no lo va a hacer a través de una crítica o juicio de los demás, lo va a hacer a través de sentir el calor y el amor del prójimo, se va a dar y a fundirse con el otro cuando se sienta amado.

Esas y otras actitudes son las que deben de cambiar, pero no de palabra. No dejen que nadie, nadie les diga lo que deben de hacer, pero aquello que sientan háganlo, hagan aquello que sientan, déjense arrastrar por las sensaciones sin entrar en por qué.

En ese instante de amor al cual hacemos hoy hincapié, dedicamos todo nuestro tiempo y nuestro esfuerzo en hacerles llegar que no son palabras. El instante de amor el hombre no lo conoce puesto que el amor que él llama, como la vida a la que él se refiere, no es el autentico amor y no es la autentica vida. Cuando tienen instantes de amor, lo que ustedes llaman amor es un instante que quizás sacie sus cuerpos y sus mentes, pero que no deja de estar en un plano humano.

Cuando sientan esas improntas rápidas, esas sensaciones de amor, no van a saber de dónde llegan ni de quien viene. Es un amor regalado que de seguro no vendrá del prójimo, ese amor no lo puede regalar el hombre porque no lo conoce todavía, pero sí es a través del hombre y del darse a los demás que la Divinidad regala esos instantes de amor y es ahí cuando el hombre comprende, es ahí cuando el hombre decide qué hacer con su vida y nadie, nadie le ha obligado, nadie ni tan siquiera le ha sugerido, ha sentido, ha sido tocado por esos momentos de luz, por ese resplandor de divinidad.

En estos tiempos el hombre no está satisfecho consigo mismo. En su inmensa mayoría hay una gran insatisfacción, una gran tristeza, un gran desánimo, pero no esperen encontrar grandes grupos movidos por esa sensación de amor, no esperen encontrar esa comprensión en el hombre.

Como les decíamos, es todo muy sencillo pero a la vez el hombre lo ha hecho complicado. Si en su sentir y en su necesidad cada ser de humanidad no pretende la aprobación del otro, que sencillamente a nivel individual quiere mejorarse, quiere alcanzar eso que siente, eso que percibe que existe mas allá de las normas humanas, quiere alcanzar eso que late en lo más profundo de sí, para alcanzar eso que siente o percibe solo tiene que mirarse hacia su interior, solo tiene que depender de uno mismo pero con esa sensación de amor ante todo.

No tengo por qué ni tan siquiera valorar las decisiones o la vida de los demás, paso por la vida observando, apoyando, elevando al ser humano. Pero en mí, si quiero alcanzar, si quiero llegar a ser en vida un servidor, en mi no va a entrar el juicio, la crítica ni el desanimo, porque no espero respuesta, no va a entrar absolutamente ningún pensamiento negativo. Voy a cambiar hasta lo más profundo de mi para conseguir que mi vibración sea realmente la que puede atraer esas llamaradas de luz, porque si no la luz está pero pasa sin entrar en mi, ese instante de amor está constante, está, pero yo no lo percibo, mi pensar y mi estar es demasiado concreto y está demasiado viciado en normas de la sociedad y en actitudes que me oscurecen, me espesan, me densifican, me dejan puramente humano.

Y el hombre, recuerden, de humano solo tiene su cuerpo, es un ser de divinidad. Tienen que sentir, sentir que son seres de divinidad que solo tienen de humanos sus cuerpos para poderse relacionar, para que puedan tomar la experiencia de este planeta y ponerla a la disposición del Plan.

En estos momentos actuales no son grandes masas pero hay seres despiertos, como ya les venimos diciendo, que en su momento se atrevieron no más ni menos que a hacer aquello que sentían debían hacer, no mas, sin grandes pretensiones pero sí valorándose internamente teniendo la seguridad de que son guiados y de estar protegidos, y también dieron sus primeros pasos sabiendo que no tenían ciertas respuestas.

Esas ciertas respuestas que el hombre espera -ya lo decimos muchas veces- las obtienen cuando elevan su primer paso. Mientras quede a un nivel mental pero no concreticen ese nuevo paso no puede haber respuesta, no pueden tener más claridad. La claridad comienza cuando el hombre empieza a avanzar. Y el hombre cree que está avanzando porque su mente le dice que está preparado o que no lo está. Pero si sienten lo que escuchan, si en su interior les resuena, hace tiempo que decimos que el hombre ya está preparado, que todo está en su interior y solo tiene que mirar hacia adentro, recrearse en sus adentros y replicar solo en aquello que siente en ese instante, no dejar que su mente le diga que si o que no y arrastre su vida. Y hay seres que ya han dado ese paso.

En su día se les dijo: la Tierra, este planeta que les sostiene es un ser vivo y necesita de su ayuda, de su amor, de su gratitud, y no tiene que ser un pensamiento, debe ser una devoción, sentirse desde lo más profundo que la Tierra está necesitando apoyo humano. Una forma del apoyo que el hombre debería de dar es sentir esos instantes de amor que no se logran con la crítica ni el juicio sino apoyándose y apoyando a los seres humanos, lograr ese instante de amor y ponerlo a la disposición o disponibilidad de la Tierra y los hombres para que estos –escuchen bien- no dañen a la Tierra.

En estos momentos el pensamiento del poderoso hombre –con minúsculas- está a punto de destruir sus planetas, sus, no su planeta. Recuerden que en su día les decíamos que el hombre habita en varios planos a la vez sin él ser consciente, pero que su energía todo lo impregna, por tanto, si destruye este planeta Tierra está destruyendo sus replicas a otros niveles energéticos. El todopoderoso hombre está pensando en destruir la Tierra, y como ustedes comprenderán eso no está en el Plan -con mayúsculas.

¿Qué puede ocurrir cuando el hombre a si mismo se cree el todopoderoso?: que la Divinidad lo destruye. Recuerden y enlacen todas las oraciones, la que les vamos a recordar es reciente. Cuando el hombre deja de replicar con amor y se cree con la suficiente fuerza para poder destruir el lugar donde habita y a los seres que con él están, entra dentro de esa oscuridad y no se sabe cuando despierta para realmente formar parte de nuevo, porque nada se pierde, de esa energía que en su día replicará con un nuevo mundo, con un nuevo amanecer.

Pero en esa consecuencia, en ese acto de falta de amor, puede llevarse realmente muchos seres dentro de ese malestar que también hemos hablado, de esa falta de motivación, de esa falta de conocimiento de que no solo son un cuerpo, que tienen un espíritu en su interior que clama salir, un espíritu que quiere vivir y se han dejado arrastrar por su conveniencia. Recuerden que al hombre nadie, nadie, aunque él se sienta obligado, aunque se sienta reprimido nadie le obliga a nada, lo hace porque le conviene, está dentro de este sistema porque le conviene, replica dentro de este malestar porque le conviene porque en un momento u otro se alimenta, se nutre de ese mal hacer.

Por tanto, los seres que con ese acto de falta de amor sean arrastrados, son arrastrados también por voluntad propia, de ahí que les decimos muchas veces: sean ustedes los dueños de sus propias vidas, no se sientan ni dejen que nada ni nadie les arrastre, ni el sistema ni nada de lo que ustedes llaman obligaciones, tienen ya todo en su interior para poder replicar en un momento, en un instante de apuros, poder replicar y dar vuelta de 180 grados a sus vidas y ponerse en esa disposición de amor.

Es un estado de conciencia que el hombre eleva sólo con el sentir que está en ese camino de amor y que todo, hasta sus pensamientos, reflejan ese amor. Y tiene que observar que no solo quede en su mente cuando idea o piensa con alguien o algo y no le entra ese juicio ni esa crítica, que lo único que le mueve es querer dar, querer mostrar amor, bondad, lo que tiene sin esperar nada a cambio. Esa es la actitud que el hombre debe proponerse y conseguir: me voy a proponer a mi mismo pasar en cada momento esa bayeta para eliminar, cortar de raíz ese sentimiento en contra de la humanidad, ese sentimiento de yo ser o hacer mejor que nadie.

Un sentimiento de humildad profundo, un sentimiento de reconocimiento de que el hombre, el ser que tengo frente a mi es un ser de bondad y de divinidad y yo igual, es ese tu a tu que el hombre debe rescatar. Y ese tu a tu le va a hacer tener ese instante de amor que ni puede imaginar, la palabra amor con mayúsculas elevando al máximo el sentir al Dios vivo en mi el cual es todo perfección. Ese es el hombre, no su cuerpo, el hombre, y eso es lo que yo voy a ver porque me lo voy a proponer, voy a ver únicamente a un ser perfecto, por tanto ya no me cabe el juicio, ni la crítica, ni el comentario mordaz, ni la broma sin sentido; voy a vivir la alegría del instante y voy a poner cada cosa en su lugar comenzando por mí.

Propónganselo. Propónganselo porque a la vez que les decimos que el hombre está haciendo una barbaridad les decimos que también tiene ese contrapunto de amor latente, el cual puede entrar en ese sentimiento a ese otro todopoderoso.

Tienen que esperar momentos en que no sepan ni qué hacer ni hacia dónde dirigirse. En esos momentos deben entrar en quietud y sentirse seres auténticamente divinos que no han tenido ni un mal pensamiento hacia el planeta ni hacia sus habitantes, que los últimos momentos sean realmente recuerdos amorosos ,que solo les ha movido la ayuda al otro. Eso deben de imponérselo como el alimento que toman cada día, deben exigirse tener pensamientos de amor hacia todos los seres humanos, sin excepción.

Vean lo que vean, escuchen lo que escuchen, el ser humano está dentro de ese plan de divinidad y todo va a surgir como debe surgir, no como el hombre está intentando, pero para eso la sacudida es fuerte y solo resistirán aquellos que ya estén trabajando por el autentico amor, porque ya están preparados, porque ya pueden rescatarlo de su interior, porque ya no tienen que ir a ningún movimiento ni a otros puntos de su planeta.

Esta todo en su interior, y dejándose llevar por las sensaciones los pasos serán los correctos. Pero claro, no se pregunten por qué han dado esos pasos, no tendrán respuesta, no la hay, se les dirige pero no hay respuesta. Ustedes actúen en consecuencia a lo que en su interior late, pero si late no lo acallen, es nuestra forma de poder comunicarnos. Si late lo que sea en su interior vayan a por ello, denle forma, estructuren sus vidas en base a lo que ustedes sientan.

Apóyense unos a otros sin esperar nada, con la satisfacción de que están apoyando a aquel que en el instante lo necesita. Apóyense con la mente, apóyense en las obras, apóyense en sus decisiones, saquen lo más hermoso que tienen, que lo tienen. Todo lo demás no importa, todos serán dirigidos, dirigidos por un sentir, déjense llevar por ese sentir.

Hay días, momentos, instantes que son más requeridos que otros. Es normal, es como en sus vidas cotidianas, que hay momentos en que les urgen mas, de urgencia, unas necesidades que otras y toda su energía la vuelcan ahí. En estos momentos el planeta necesita que ustedes estén interiorizados y necesita del apoyo de amor de cada uno.

El próximo día 18 la Tierra entra en un sin sentido por el hombre. Estén preparados para que sus cuerpos estén lo más alineados que puedan a ese instante de amor. Cójanse si así lo necesitan, el día relajado. Preparen todo el día anterior, para ese día estar lo más alineados posible a ese sentimiento de amor.

Aparentemente, de aquí en adelante los grupos se van a sentir más desprotegidos, aparentemente. Como les venimos diciendo, en cada momento la energía se debe depositar donde más lo requiera el momento.

Aparentemente se van a sentir más solos, pero también venimos diciéndoles que el hombre ya está preparado para caminar en solitario, lo que ocurre es que en grupo les puede ser mucho más sencillo, de ahí que se les hace mucho hincapié en que se apoyen los unos a los otros, pero el hombre en sí, al tener todo en su interior ya está preparado para caminar en solitario; en solitario físicamente, humanamente, pero nunca el hombre está en solitario, nunca; sólo con que uno de ustedes sienta esa parte de divinidad ya el grupo lo siente, de ahí que deben hacer el esfuerzo durante un tiempo para que ese sentimiento de amor sea cada vez más fuerte, ¡más fuerte!.

Siempre se está con ustedes, siempre, piensen lo que piensen, decidan lo que decidan, hagan lo que hagan. Lo único que cambia es que en unos momentos nos sienten más y en otros se sienten más solos, pero son sus cuerpos que bajan de frecuencia. Si ustedes mantienen esa frecuencia nos sentirán en todo momento.

Pero dado que el planeta pasa por este momento, la densidad de energía es mayor y les va a ser mas difícil sentir a estos seres que les apoyan. Pero están, mas y mas y mas. Están sosteniendo a cada ser de humanidad dando aquello que cada uno decide, dando aquello que cada uno necesita.

Amen.

07 junio 2009

Tiempos de recuerdos


¿Han reflexionado durante la semana en el grupo de humanidad?

¿Han podido, por un momento o instante, imaginar a toda esta humanidad conociéndose entre sí?

¿Han podido sentir, visualizar, intuir ese puntal que son para esta humanidad?

De estas y otras reflexiones que se les irán haciendo, deben sentir las respuestas que surgen sin razonar al escuchar o visualizar a una humanidad grupal que entre sí se abastecen en plena armonía. Ese sentir, ese sentimiento, es el que puede acercarles un poco a la verdad de esta humanidad.

Por eso, durante bastante tiempo, venimos haciéndoles comprender que no juzguen al prójimo, que se observe cada cual a sí mismo y de lo mejor de sí en todos los aspectos -como decíamos el encuentro anterior-, a nivel de pensamiento, de sentimiento y de acción den lo mejor sin juzgar cómo está la humanidad.

Venimos tiempo, mucho tiempo, influyendo en el sentir de esta humanidad a través de muchos puntos del cuerpo y de la mente para que cambien esa visión o forma de pensar con respecto a ese grupo de humanidad del planeta. Sin darse cuenta inciden en el juicio y automáticamente les cambia la forma de sentir con respecto a un grupo de humanidad, se ensimisman en cada uno de ustedes en sus propias vidas y no pueden sentir la totalidad de la humanidad; al no sentirla, al no sentirse parte de esa grandiosa humanidad les aparece el juicio y enjuician todos los haceres de los demás, y es más, casi en la totalidad negativamente.

Observen sus conversaciones y estén atentos cómo a lo largo de estas, durante un día, siempre pasa por formar una opinión y muy sutilmente la opinión siempre está teñida de un juicio. No corresponde ya a esta humanidad repetir los mismos patrones. Esta humanidad, aunque ustedes no lo crean, aunque les cueste verlo y sentirlo, es una humanidad perfecta. ¿No lo creen?, pues es una humanidad perfecta, cada ser humano está repitiendo lo que él quiere repetir y cumpliendo sin saberlo, en la mayoría de casos, con la función que se propuso cumplir.

No es fácil entender dentro ni fuera de la espiritualidad cómo una humanidad aparentemente entrada en un caos pueda ser perfecta. Cuesta entenderlo. Pero les hacemos unas pequeñas aclaraciones y verán que no puede ser de otro modo.

Si no existe la casualidad, si todo forma parte de un plan perfecto, todo, todo lo que existe en este y otros lugares forma un mismo plan, perfecto. El hombre no sabe qué plan es, no siente la totalidad de ese plan, pero todo forma parte de un mismo plan y éste es perfecto. Pues si todo forma parte de un plan y el hombre no sabe qué hay detrás, cual es el ideal o el fin de ese plan, no puede, lógicamente, ver, adivinar o sentir qué propósito tiene este aparente caos dentro de una visión perfecta, de un plan perfecto. Eso no le cabe al hombre en su mente. Pues todo, hasta los detalles más insignificantes, hasta los detalles más perversos según la mentalidad de esta humanidad, hasta estos están siendo parte de esa perfección para finalizar un plan.

Cierto es que dentro de ese plan, como les venimos diciendo muchas veces, el hombre tiene la posibilidad de encajar las piezas conscientemente o inconscientemente. Si es consciente tiene que tener muchísimo cuidado porque ahí aun le van a entrar más esas dudas y aun le va a entrar más esa necesidad de crítica.

Y decimos esto porque conforme el hombre va elevando su punto de conciencia, su estado vibratorio, comienza a tener nuevas necesidades, observa a su alrededor y su mente le hace ver que los seres y las circunstancias que le rodean, hechos incluidos, no se corresponden con su sentir, van totalmente opuestos a su sentir, y automáticamente si no se está muy, muy pendiente de sí mismo, le entra el juicio: “¿por qué?, ¿por qué ha actuado así?, ¿por qué me ha dado esta respuesta?, debería de haber sido esta, o la otra, o la otra…

Es muy fácil, dada la forma de pensar de la mente y su limitación de ver una totalidad, que enjuicie lo que tiene a su alrededor y a la humanidad entera. Deben romper con esa forma de pensar y de vivir, porque recuerden que tal y como ustedes piensan automáticamente actúan, eso les está limitando, esa forma de ver la vida tan acotada, tan limitada les está perjudicando para poder ser conscientes y hacer el proceso de elevación de conciencia conscientemente.

Si todo pertenece a un plan que el ser humano desconoce, pero sí presiente que es dirigido por una Fuerza, llamémosle divina, llamémosle elevada, que dirige y nos lleva a buen recaudo, si eso sí que se intuye el siguiente paso es que todo lo que ocurre está bien, aunque yo no lo sepa todo forma parte de ese gran juego divino del cual yo aun no tengo conciencia, pero todo lo que está ocurriendo en el planeta, cualquier respuesta de los seres humanos, cualquier proceso aunque no nos guste, y es más, aunque aparentemente esté haciéndonoslo pasar mal, es correcto.

El hombre tiene esa posibilidad de si algo de lo que está viendo, algo de lo que está ocurriendo en su entorno y mas allá no le gusta, no se siente cómodo, en vez de dejar que su mente enjuicie el momento y a los seres, en vez de que eso ocurra tiene la posibilidad de cambiar, pero ¿cómo va a cambiar si tiene esa forma de ver y pensar tan cuadriculada, tan obcecada en viejas ideas?

Si todo está bien, en mayúsculas, todo lo que ocurre en este planeta, en el universo y en toda la existencia pertenece a esa perfección, bien podemos decir: “no lo comprendo, voy a vivirlo de otra forma, de esta, de esta y de esta, pero no tengo por qué poner en tela de juicio ningún acontecimiento, ninguna persona por difícil que me sea comprender; es mi comprensión, es una comprensión apocada, una comprensión pequeña”. Ese es el esfuerzo que debe hacer esta humanidad, de ver la grandeza.

Por eso les decimos: imagínense, usen la imaginación para ver miles y millones de seres formando un grupo abasteciéndose los unos a los otros, imagínense esa nueva humanidad porque realmente, en otros aspectos que ustedes no alcanzan a ver -de momento- está ocurriendo, lo que sucede es que el hombre no tiene conciencia, no tiene el recuerdo de que todo, él incluido, forma parte de esa perfección.

Debemos adentrarnos a buscar, a ahondar dentro de ese recuerdo que llevamos dentro, qué dije yo en mis inicios, a qué me comprometí yo en mis inicios, porque en esos inicios yo vi la totalidad de la película, a mí me enseñaron cómo iba a ser este momento en la Tierra y yo decidí venir para apoyar a los demás seres humanos y para enriquecerme. Si yo decidí, después de ver la totalidad de la película, y estoy aquí y aquí me siento, escuchen, me siento, lógicamente tendré que hacer reajustes porque he olvidado.

El hombre tiene que reajustarse a cada cambio, a cada sensación de su propio cuerpo, a cada sensación de las circunstancias más inmediatas, claro que debe hacer reajustes, pero si trata de no enjuiciar, no entretenerse en ese juicio y usar esa energía para ese recuerdo, para ver la totalidad del plan, para comprender y ser consciente si es que necesita entender para mover los hilos, para mover las piezas, debe de involucrarse en ese interior y tratar de recordar “¿cuál es mi papel, a qué me comprometí?”. Es sencillo. Lo tienen además muy sencillo: encontrar cada cual aquello en lo que se comprometió.

Y dentro de que el hombre no cree si no vive la experiencia, dado que el hombre aunque escuche si algo no le resuena se olvida, observen qué tendencias son las que cada cual trae, cuáles son sus tendencias.

No hablamos de a lo que el hombre se dedica, no. Puede que dentro de ese olvido el hombre se esté dedicando a algo que nada tiene que ver con lo que él se comprometió, por eso no encuentra una satisfacción en aquello que hace. Hablamos de la tendencia innata del hombre, siempre replica algo que es aunque no sea aparente para los demás, algo que es siempre un resorte que tiene como algo guardado o escondido.

Es sencillo dar con lo que cada cual debe hacer en estos momentos. Pero vamos más allá. Si el hombre no consigue identificar para encontrar esa satisfacción de decirse a sí mismo: “estoy realmente replicando con lo que yo me propuse o me comprometí”, si no es así, el hombre debe de darse, darse. Si no consigue encontrar o tiene dudas de qué es, dense a este grupo de humanidad, en vez de en el juicio estén en la elevación por un prójimo, eleven al prójimo, traten de ver esa grandiosidad que tiene el ser humano en su interior y resáltenla, resáltenla porque es otra forma de encontrar aquello que cada cual debe hacer.

Cuando el hombre replica dentro de la perfección automáticamente comienza a recordar porque -se les insiste-, si todo forma parte de un plan perfecto, el hombre en sí, aunque crea que tiene todos los defectos del mundo es un ser perfecto y en su interior está, o en otro estado de conciencia así lo está viviendo. Recuerden que ustedes solo ven un estado de conciencia, solo viven –en minúsculas lo de viven- una parte muy pequeña de la totalidad. Ustedes están viviendo en otros planos de conciencia, el ser de humanidad vive en otros planos de conciencia. Lo crean o no es así.

Y se les dice todo esto para que las palabras vayan resonando en su interior, resonando, no comprendiendo, resonando para que esa resonancia les traiga el recuerdo de una totalidad en donde todo forma parte de esa perfección y todo tiene un por qué y un para qué, todo. Pero es lógico que se les escape, están viviendo una minúscula parte de la totalidad. Imaginen, ustedes ven y actúan en consecuencia con lo que ven, pero es que –para que entiendan- lo que están viendo es como la vida de una hormiga ante la de un gigante. Es una minúscula, minúscula, minúscula parte de una grandiosa totalidad. Y se les recuerda para que en su interior resuene porque la totalidad está a punto de completarse, a punto de completarse.

¿Y por qué se insiste tanto si todo es perfecto?, ¿si el ser humano va a llegar a esa perfección, por qué se insiste tanto en que ustedes comprendan y recuerden? Podrían decir: “y qué más me da, si al fin voy a llegar déjenme tranquilo”, y es así, se insiste porque todo lo que está viviendo el hombre, su vida, se está desmoronando y le hace sufrir.

¿Qué ocurre cuando el sufrimiento entra dentro de las vidas? Recuerden, recuerden y recuerden, no nos cansamos en decirles que integren todo lo que han escuchado, que está en su interior. Cuando el hombre entra dentro de esa tristeza, dentro de lo que se puede llamar oscuridad, y eso es así, cuando el hombre vive en la oscuridad es otra parte de la vida, es una parte que no tiene el hombre por qué negarla, es como lo que ustedes llaman bueno y malo, que en resumidas cuentas no existe lo bueno ni lo malo, todo es parte de un algo, llamémosle así, pero cuando hablamos de luz y oscuridad ahí entra el juego de los tiempos al cual hoy no nos vamos a referir, solo lo vamos a tocar para aclarar un poco lo de la oscuridad y el sufrimiento. Cuando el hombre entra y se sume en esa tristeza, en ese dolor, todo él, toda su energía se repliega y hace que lo que esté a su alrededor sufra las mismas consecuencias, entre dentro de esa oscuridad. Cuando el hombre se adentra en esa oscuridad tarda años y años, tiempos, en retomar de nuevo la conciencia.

Por qué, esa es nuestra pregunta y esa es nuestra decisión de intentar apoyar al ser de humanidad para que vaya hacia esa luz, hacia esa perfección conscientemente, sin dolor, sin tristeza, esa y no otra la que mueve a todos los seres que les están apoyando. El ser humano está siendo apoyado por muchos seres, muchos, y lo único que mueve a estos seres es que no pasen por esa oscuridad y ese sufrimiento, por eso se les hacen ciertas aclaraciones para que ustedes puedan hacer los cambios necesarios para vivir lo que está aconteciendo sin dolor, para que reflejen esa luz, para que el ser refleje esa luz que lleva en su interior. No olviden que la luz realmente es el bálsamo para la enfermedad.

Cuanto más necesidad tenga el hombre de comprender, de saber, mas se le apoya porque es una necesidad que no puede acallarla otro ser humano. Pero hay seres que no necesitan de preguntas, que viven y hacen; también a ellos se les apoya. Por eso decimos “no juzguen”, porque realmente se está apoyando cualquier decisión que tome el ser humano, cualquier decisión. Pero recuerden que si están dentro de esa necesidad y parece ser que todos los seres que se reúnen, todos los seres que intuyen que hay algo, algo, llamémosle así, algo que necesitan y no encuentran, a ello es a lo que se refiere cuando hablamos de aclarar, los demás ya lo tienen claro, los demás seres que no tienen ningún planteamiento viven, y ya está.

Normalmente es al buscador, aquel que se hace preguntas, aquel que lo que tiene en su entorno no le satisface, ese es el que necesita más aclaración y a él se presta más ayuda porque es bueno que se pregunte, es bueno que sienta qué tiene que hacer, hacia donde ir, cómo apoyar, todo en pro del ser humano, todo para darse al prójimo, no para colgarse ningún don, no para almacenar conocimiento, para dar, porque se siente la necesidad de dar. A ese es al que se refiere, a esos seres que necesitan otra forma, y a ellos van dedicados cada uno de los encuentros.

No enjuicien. Observen sus conversaciones porque en ellas encontraran muchos juicios y muchos más prejuicios ante los demás. Obsérvense en sus pensamientos, en sus palabras, en sus actitudes. Sus vidas están teñidas de un juicio y ese juicio -entre otras cosas pero hoy es a él al que nos dedicamos- les está encadenando, les está parando, les está confundiendo.

Cuando ven un acontecimiento sencillamente obsérvenlo, pero aparten cualquier comentario porque ese comentario va teñido de juicio. Para que el hombre despierte ya les hemos dicho que es muy fácil, pero al mismo tiempo esa facilidad después de tanto tiempo con pensamientos viciados, con actitudes viciadas, si no cambian esa forma tan incrustada en sus interiores, lógicamente les resultara difícil.

En sí el hecho no es difícil, es sencillo tomar una elevación de conciencia superior, muy sencillo, tan sencillo como dejar la mente quieta, tan sencillo como vivir la vida sin ningún prejuicio ni juicio, tan sencillo como darse a los demás antes que a uno mismo, tan sencillo como elevar cada mañana la mirada al cielo y dar las gracias, pero al mismo tiempo esa sencillez el hombre la ha complicado con sus necesidades, con sus prejuicios, con sus juicios.

Solo tienen que recordar. Para recordar imagínense a todos los seres humanos como una gran familia, sin prejuicios ni juicios, una grandísima familia, una grandiosa y maravillosa familia. Porque así son, es increíble pero así son. Es maravilloso porque el ser humano es una gran familia.

No hace mucho hablábamos sobre la necesidad que tiene la humanidad de apoyo de otros seres que les den nuevas esperanzas, la gran necesidad de acercarse al dolor sin llanto, la gran necesidad de ver seres que les acontecen igualmente a los unos que a los otros desgracias, lo que ustedes llaman desgracias, pero unos lo viven serenamente, templadamente, y otros se sumen en una desesperación. Hablábamos de que es importante estar templados para poder ser apoyo para esos seres dolientes que no saben vivirlo de otro modo.

Y hoy se les recuerda aquellos encuentros que hablábamos de ello, porque conforme pasan sus tiempos, conforme acontece ese nuevo advenimiento, el hombre se sumerge más en las catástrofes y en el dolor y vienen momentos en que ustedes deben de estar fuertes, templados, serenos y, sobre todo, sintiéndose una grandísima familia.

Amén.

30 mayo 2009

La esperanza en la vida

Recuerden que en muchas ocasiones hacemos hincapié en que deben unificar la mayoría de lo escuchado.Traten de recopilar, tanto en sus vidas como en sus encuentros, todo aquello que haya llegado a su interior, no vivan aisladamente las oraciones.

Cuando decimos que el hombre debe de tener esperanza en la vida, recuerden que en otras ocasiones hemos desarrollado qué es la vida. La vida no es lo que vive el ser humano. A lo que el hombre llama vida no es a la que nos estamos refiriendo. La vida en mayúsculas, eso que ustedes sienten en el interior y no saben cómo expresarlo o darle forma, la vida a la cual hacemos referencia es esa que ustedes intuyen grandiosa, inabarcable, amorosa, esa que hoy no se da en el planeta Tierra. La que hoy vive la humanidad no es la auténtica vida, es una supervivencia de cuerpo.

La esperanza de vida es esa que ustedes deben de rescatar. Esa pasa por recoger todo lo que el hombre lleva en su imaginación y plasmarlo, todo lo que lleva en su ideal y plasmarlo, todas las sensaciones de pureza, sinceridad y claridad y plasmarlas. Esa es la auténtica vida. Esa es la raza de humanidad venidera y esa es la que le corresponde al hombre rescatar, en esa deben tener esperanza cada uno de ustedes. Cada uno de los seres de humanidad debe tratar de hacer una reflexión para sus adentros y comprometerse hasta lo más profundo para poder rescatar esa vida.

¿Qué es lo que el hombre está haciendo? ¿Por qué se conforma –recuerden la oración de la conformación y la conformidad- con vivir esa vida mediocre, esa vida de insatisfacción, esa vida pobre? ¿Acaso el hombre no repara en la necesidad interna de vivir esa grandiosidad?

Porque cada ser humano en momentos siente que lo que está viviendo no debe de ser lo único, que debe haber algo más, y quien así lo siente espera a la llamada muerte para rehacerse. No esperen a la llamada muerte, deben hacerlo en la vida, pero deben darle la palabra en mayúsculas, no deben conformarse con la vida que el hombre vive en su mayoría, insatisfechos en todo lo que hacen, viven a medias en todo lo que tocan.

¿Por qué no se preguntan pero con pureza?, ¿Por qué replican en algo que sienten que no les va a llevar esa vida que anhelan?, ¿Por qué continúan con las mismas necesidades o aun aumentándolas si ven, si sienten que esto no les va a llevar a donde la raza de humanidad debe de ir, a donde cada uno de ustedes intuye que han de estar? Deben sincerarse con ustedes mismos, por qué están replicando como la gran mayoría, por que se dejan arrastrar, por qué, háganse esa pregunta.

Si unifican todas las oraciones, todos los encuentros, todas las conversaciones, observarán, recordarán que el hombre en su interior no tiene ningún límite, que los límites se los está poniendo la mente, los impedimentos se los está poniendo la mente, recuérdenlas. Cualquier impedimento del tipo que sea se lo pone uno a si mismo porque la mente así lo quiere, así lo quiere. Pero si nos adentramos más, y ahí es donde debemos de ir, ahí deben de estar alertas, deben de sentir las palabras, y no escucharlas, para que se les quede en lo más profundo y se impregnen de ellas.

Si les hablamos para que ustedes nos entiendan, es más de lo que ustedes entienden y lo que ustedes están entendiendo, observen sus vidas: ¿les lleva a algún sitio todo este gran entendimiento? Mejor que asimilen sin tratar de entender, mejor que sientan porque allá donde les queremos llevar desde el inicio de los encuentros, aparentemente no van a entender, aparentemente, pero sí va a influir en sus vidas para que poco a poco vaya naciendo ese cambio de conciencia. Por eso debemos de ir más allá aunque en las palabras no se entienda.

Hace tiempo les decíamos que les tratábamos como a niños de párvulos y les hacíamos ver con claridad cada paso que se daba. Se habló de energía, se habló de estados de conciencia, se habló de mente universal con palabras sencillas. No podemos estar recordando constantemente. Ustedes deben vivir porque en cada uno de los encuentros, finalizando estos se les da una pequeña clave, una, para que ustedes la vivan, porque es a través de la vivencia donde van a poder llegar a entender aquello que con palabras no entienden, a través de vivir lo poco o mucho que se les quede en su interior es lo que les va a dar la posibilidad de dar ese paso hacia adelante, ese paso hacia esa nueva forma de vivir.

Pero si ustedes escuchan sin unificar todo lo que se les ha dado durante tanto tiempo y viven aisladamente, escucharán en vano porque sus vidas no van a alcanzar esa vida en mayúsculas.

De todo ello hemos hablado, y para ir más allá siempre, porque todo parte del Uno, siempre se hace referencia a lo ya hablado pero no se pueden entretener con las mismas palabras o conversaciones, deben rescatar y vivir, rescatar las experiencias y sensaciones que han tenido y vivirlas para ponerlas a disposición de un grupo.

Y decimos todo esto porque ustedes pierden de vista y hoy se les va a recordar. Cuando hablamos de energía, energía es todo, todo, todo con mayúsculas. La energía es conformada en base a las sensaciones y necesidades de un espíritu, pero energía es todo. Cuando un ser humano quiere trabajar, evolucionar, dar un paso más para alcanzar ese estado de conciencia que es necesaria para el planeta y sus seres, estamos hablando de energía y esa energía ustedes la tienen que entender como entienden en cada momento de día lo más básico de sus vidas, lo más básico. Si hablo estoy usando esa energía, si me muevo, si hago las cosas cotidianas, si me elevo a esa inspiración; todo es energía.

Tienen que sentir y entender que el hombre, dentro de ese ser de divinidad en el que quiere involucrarse, dentro de esa necesidad de dar ese giro a lo que hoy vive, cada pensamiento, cada actitud, cada hacer, cada todo está involucrado de esa energía, por tanto llega a todos los seres humanos, a todos. Si yo pienso lo que piense, otros seres humanos lo están sintiendo y eso, aunque no se sepa por qué, está influyendo en la vida del otro y en la del otro y en la del otro, todos los seres humanos.

No sé si recordaran que una vez encasillamos esa energía como redes en el espacio, en el cosmos, porque es así. Cada pensamiento es un hilo de esas redes y todo afecta a todo, así es de grandiosa la vida, así es de grandioso. Por tanto, aunque ustedes en su silencio, en su interior, sientan que nadie les escucha, que nadie puede acceder a esos pensamientos, no es así y menos cuando están dentro de un grupo por un trabajo especifico. Todos aquellos grupos que se reúnen con esa intención deben ser pulcros, pulcros, tanto en sus ideas, en sus pensamientos y en sus actos. Pulcros.

Por eso les decimos: reflexionen, reflexionen qué es, cuál es y cómo deben actuar tanto en solitario, puesto que nunca están en solitario y todo afecta a todo, como en grupos. Imagínense, les vamos a poner solo un ejemplo: imagínense si todos los seres que habitan el planeta fueran un único grupo, un único grupo, millones y millones de seres humanos siendo un grupo, cubriendo las necesidades de todos los participantes de ese grupo. Eso sería la vida en mayúsculas, esa es la esperanza de vida.

Por supuesto que no es así, no es así en sus cuerpos físicos, escuchen bien. Ustedes con sus cuerpos habitan en distintos lugares, se relacionan con distintas personas, tienen distintas ideas y necesidades, pero volvemos al grupo, todo aquel grupo que dice, dice, se dice y dice que quieren, que necesitan, que están por una misma necesidad, sean lo grandes o pequeños que sean, cada ser del grupo tiene que cubrir sus necesidades y las necesidades de los demás, entiéndanlo o no lo entiendan, es así. Si no cogen las oraciones aisladamente ya deben de entender porque es así. Si no es así, si las cogen semanalmente o cada tres días como es el caso de otros, lógicamente no van a saber a qué se están refiriendo en cada encuentro.

Cuando ustedes dicen y sienten que son parte de un grupo, deben potenciar la idea de ese grupo puesto que cada ser tiene su vida aparte, ha hecho su mundo aparte. Hoy es así, hoy la humanidad vive aparceladamente, no es a lo que el hombre tiene que llegar, no es lo que se espera pero hoy es así. Por tanto, allá donde esté cada cual haciendo su vida como diariamente la hace, debe de tener presente en su idea y en su corazón que forma parte de un grupo independientemente de la vida que lleve, el cual, si le presta la suficiente dedicación, el suficiente alimento, se va a enriquecer él y va a enriquecer al grupo. Pero si lo viven aisladamente, si lo viven como un encuentro cada tanto, si lo viven como una reunión de amigos, si no son espíritus conformados con una sola idea, replantéenselo y márchense de los grupos.

No pertenezcan a ningún grupo si no sienten en lo más profundo que quieren una humanidad mejor, que quieren una vida auténtica y que con su forma de vivir, con su forma de hacer son puntales necesarios para que la humanidad vea cómo se deben de relacionar.

Partiendo de lo que hay. No miren atrás ni a un futuro, partiendo de lo que hay. Lo de atrás pasó y el futuro depende de hoy, de cada uno de los seres de humanidad, por tanto no miren atrás ni al futuro, miren y aspiren a una vida auténtica y que esa sea su única esperanza.

Cada uno de los miembros de los grupos cree en la magia, poténcienla. Ustedes creen, porque lo cogen separadamente, que sus conversaciones antes y después, hasta en sus vidas cotidianas que aparentemente no tienen nada que ver con lo que ustedes llaman grupos, no se tienen en cuenta. ¿Acaso no recuerdan que se está pendiente de cada uno de los seres de humanidad crean estos o no en lo que se les está diciendo?, ¿acaso no recuerdan que a través de los sueños, a través del corazón y a través del sentido, el sentir, se está trabajando con cada uno de ustedes?, ¿no recuerdan que se les dice: no enjuicien porque nadie sabe el punto en el cual está cada cual?

Deben potenciarse desde lo más profundo y saber que son un puntal necesario para la propia humanidad, ni más ni menos, es así de grandioso. Aunque se crean por debajo o aunque se crean en lo más alto es así de mágico y grandioso, siéntanse puntales imprescindibles para que nazca esa nueva humanidad. Si no es así, si no es así siéntanlo porque si no es así deben de retirarse, retirarse y unirse sencillamente a la vida, no más.

Pero potencien aquello en lo que creen y hasta los pensamientos se les escuchan, hasta los pensamientos. Nada hay aislado, recuerden, todo lo existente es energía pura, exceptuando sus cuerpo que no pueden ver más allá porque están en prisión. Todo se entremezcla. Si salieran de esos cuerpos que los atrapan observarían que todos los pensamientos están danzando, que todo está en el aire y cada ser, dependiendo de lo sensible, de lo receptivo, de lo intuitivo que sea, percibe, percibe toda esa energía. De ahí la necesidad de que todos los pensamientos sean claros y puros, claros y puros.

Esa es la esperanza de vida y eso es lo que cada uno de ustedes debe hacer: sentirse en lo más profundo puntales imprescindibles de sus grupos. Si no es así replantéenselo.

Amén.

17 mayo 2009

El conformismo, la conformidad y el hombre conformado


Respiren profundamente y relajen todos los músculos. Profunda y pausadamente. Mente relajada.

Cójanse a la primera palabra o idea que les llegue a la mente y uno a uno vocalicen una única palabra.

…Amor, …amor, …amor, …unicidad, …despertar.

El conformismo, la conformación y el hombre conformado. Oración.

Venimos de la conexión del encuentro anterior para pasar a la conformación. Realmente, cuando en sus inicios todo fue creado, cuando era energía latente, pura, hubieron ideas que se unieron dentro de esa unicidad y crearon una idea en común, por supuesto, influida únicamente por el amor, sólo movía el amor. Pero la idea tuvo que unificarse para que surgiese ese nuevo despertar y de ahí se conformó el hombre actual y a través de esa energía dio paso a una conformación física perfecta la cual, para llegar o alcanzar esa perfección, de nuevo tiene que contemplarse la unión de todos y cada uno de los órganos que componen ese cuerpo físico, de nuevo todos laboran en base a una única idea, el amor. O sea, como vemos estamos dentro de esa perfección, dentro de esa conexión de la Divinidad que hace de ello un ser perfecto o un hombre perfecto.

Y ¿por qué si todo replica en base a ese amor, a esa única idea, el hombre siente esa decrepitud y esa desconexión con su interior y su exterior, con él y con la vida?, ¿por qué se siente tan desubicado con lo que piensa, siente, hace, con su vida?, ¿por qué no está llevando ese proceso con armonía?, ¿por qué dentro de esa necesidad de evolución, sabiéndose un ser perfecto, sintiéndose un ser de divinidad, su vida no la lleva en armonía? Porque recuerden que todo lo que el hombre está viviendo es una situación creada voluntariamente por él, optó aun sin saberlo, por moverse en base a estas formas de pensamiento que lo alejaron de esa sensación o sentir de divinidad creyendo que iba por el mejor camino o por el camino más recto, en base a esa sensación –podríamos llamarle- placentera, o a esa sensación de poder.

De cualquier forma, si comenzamos a elucubrar, no ya con la mente sino con todos los acontecimientos, si comenzamos a unificar, a cohesionar todos los acontecimientos que nuestra mente tiene almacenados, nos damos cuenta o llegamos a la conclusión de que siendo y sintiéndose el hombre un ser de luz, un ser de divinidad, se movió de forma que lo llevó a una vida sin sentido para su espíritu, sin sentido para su alma la cual le está llevando a esa enfermedad y a esa falta de conexión con la alegría y la vida.

¿Qué hacer en base a que todo lo que está viviendo el hombre ha sido creado por él?, ¿qué hacer para evolucionar como se necesita, pide y exige el universo, pero de una forma armónica y constructiva? Porque el hombre tiene todos los elementos, de hecho cada uno de ustedes los ha mostrado y así está en su interior, tiene todos los elementos pero algo le falla porque lo que está construido o conformado no le satisface, comenzando por sus cuerpos que ustedes eligieron y conformaron y siguiendo por sus vidas.

Todo lo que sus vidas conllevan, que en un inicio cuando es algo novedoso les atrae hasta tal punto que quedan pegados a esa novedad, pero como todo va evolucionando, ese hecho concreto y puntual dejó de ser novedoso para llevar una continuidad o seguimiento evolutivo, evolutivo, pero el cual el hombre no contempló, con lo que parece ser que siempre necesita estar en algo novedoso. Pero tienen que sentir que la evolución, esa parte evolutiva del hombre o ese paso evolutivo que está dando, no solo es novedoso –entre comillas para ustedes-, es una continuidad del Plan Evolutivo que en su inicio cada uno de ustedes votó, por decirlo de alguna forma, dieron su conformidad para llegar a este planeta, conformarse en un cuerpo humano y evolucionar siendo seres de divinidad. Y ustedes dieron –repetimos- su conformidad.

Pero, ¿qué ocurre cuando el hombre está totalmente esperando esa novedad?: deja de ser algo continuado, rompe o corta esa forma de espíritu conformado en un cuerpo físico. Está bien la novedad, está bien todo lo que no sea una rutina, pero no confundan la necesidad de vivir constantemente con algo novedoso y una continuidad evolutiva que les hace llegar a lo más profundo, ahí también hay una novedad, una grandiosa novedad.

Cuando el hombre no ve motivación y necesita constantemente que su vida esté siendo novedosa, está dejando de ver la totalidad de lo que vino a cumplir, está dejando de ver esa continuidad de la cual él es un punto fundamental, un punto clave, puesto que su energía no mueve, es una constante, está constantemente evolucionando, tomando distintas formas, conformándose en distintos lugares pero siendo una continuidad de una única idea.

Volvemos al principio. Y en el principio surgió una idea, la cual espíritus decidieron crear o formar parte de esa creación y conformaron y se conformaron en un cuerpo físico.

El hombre no debería olvidar que es una constante continuidad y que su vida puede ser extremadamente novedosa, placentera y hermosa sin estar constantemente necesitando de cosas externas.

Cuando se encasilla o se deja encasillar por ideas de otros hombres y entra en ese conformismo –no estamos diciendo conformado ni conformidad, conformismo-, cuando entra dentro de ese conformismo ahí es cuando entra en esa decrepitud, en esa necesidad constante de generar algo fuera de sí, algo que le haga tener motivación, algo que le haga cambiar aunque sea momentáneamente.

Pero si no se conforma con lo que alguien ha pensado por o para él, sino que siente que no va con su identidad, con su forma de ser, con su necesidad mas intima, tiene que rechazar ese conformismo y rebelarse, soltar esa forma de pensar de la comodidad o del lugar en donde esté. No debe bajo ningún aspecto dejarse arrastrar por otras formas de pensamiento que no vayan con sus necesidades más profundas.

De ahí, cuando el hombre entra dentro de ese inconformismo es cuando surge de lo más profundo una nueva forma de ver la vida y una conexión con su espíritu, con su parte de divinidad.

Cuando un ser observa su vida, su forma de pensar, de sentir, y ve hacia donde le dirige la humanidad o esa forma de pensar de la humanidad, y entra en comunión con lo que piensa y siente él mismo, está bien, es bueno dejarse llevar si uno no tiene esa impronta de arrastrar él. Pero si por el contrario todo lo que su entorno le ofrece no entra en comunión con su sentir más profundo, debería de recogerse y echar hacia delante en solitario, en solitario físicamente, el hombre tiene que retomar lo que en su interior late, por eso les decimos una y mil veces con muchas formas de expresión: dense tiempo para la quietud y el silencio porque de ahí nacerá, sentirán o reconocerán esa necesidad de cada uno de ustedes, y en cuanto la reconozcan deben de ir a por ella.

El hombre se entretiene, está a la espera -según palabras suyas- de ver claro, a la espera de escuchar la palabra mágica que le haga sentir hacia dónde y por dónde. Y está bien esa espera, recuerden que todo está bien, pero siempre tiene que observar que en la espera también debe hacer. En esa quietud necesaria el hombre debe parar la mente, en esa quietud evolutiva o necesaria para la evolución, debe para su mente para poder escuchar o atisbar hacia dónde ir, pero se entretiene porque una vez escuchó, sintió, intuyó, llamen como quieran, cuando escucha esa necesidad la acalla porque su mente la estructura y ahí ya se ha entretenido.

Y todo está bien. Recuerden que llevamos tiempo expresando que todo lo que existe no depende del hombre, por tanto todo lo que éste haga está bien, todo. Sencillamente vamos introduciéndolos para aquellos espíritus que necesitan ir despiertos hacia esa evolución. De ahí partimos, de seres que quieren ser dirigidos por quienes han pasado por su misma evolución.

A esos seres, desde ahí, sabiendo que cualquier decisión que tomen está bien, que cualquier forma de vida que opten está bien, que de nada vale que cada uno de ustedes se estruje para ver por dónde y cómo cuando lo más natural es dejarse llevar pero con la conciencia de que lo están haciendo bien, no dejarse llevar y que su mente les diga que están holgazaneando, o que no están haciendo las cosas correctamente, o que deberían de hacer.

Por eso les decimos que paren su mente, se dejen sentir y den alimento únicamente a esas sensaciones, y diríjanse en base a esas sensaciones, no a lo que su mente les está diciendo o a lo que otros les aconsejan. Déjense sentir y cualquiera de las decisiones que tomen serán las correctas porque al último, cuando toda la humanidad haya hecho esa parte evolutiva, cada uno de ustedes irá con ello y darán ese paso evolutivo, lo darán.

No hay que preocuparse, solo hay que ocuparse si la necesidad de cada uno quiere ser consciente y hacerlo ya, quiere dirigir su propia vida y no que esta le dirija a uno, únicamente, pero –repetimos- cualquier decisión que el hombre tome entrará dentro del Plan Evolutivo. De ahí que no se atormenten, sólo sientan, cada sentido, cada pensamiento les hará tener unas sensaciones, unas necesidades, y lo que estos servidores les expresan es que si las sienten vayan al cien por cien a vivirlas, que todo se les da cuando se dejan llevar por sus propios sentires, de ahí que está bien lo que hagan, lo que escuchen, si todo lo filtran por esa sensación de su propio sentir.

Pero que el hombre deje ya de quejarse consciente o inconscientemente. Si algo de la vida que ha conformado él no le gusta, si algo de su propia vida no le satisface, que no vea barreras para soltarlo. Si continúa viviendo esas circunstancias, situaciones, necesidades, es porque voluntariamente así lo decide, él es el único que decide qué hacer cuando ya está conformado al igual que lo hizo antes de tomar forma humana, él es el único que hace, el único que hace su propia vida.

Lo crean o no es la auténtica verdad, la única verdad. El hombre, allá donde esté conformado, allá donde haya decidió tomar forma, es el único que decide cómo vivir y qué situaciones son las mejores para su propia evolución. De ahí que no debe quejarse, que no debe hacer culpables a la sociedad, al entorno, a las circunstancias ni a las situaciones. Cuando él siente que ya está bien de sufrir, que ya está bien de pasar penurias, automáticamente todo se pone a su disposición. Pero una cosa es creerlo y otra cosa distinta hacerlo.

Cuando el hombre actúa en base a ese hacer y toda su vida, su pensamiento, su sentimiento, sus hechos los pone con esa creencia, es cuando ocurre esa magia o ese milagro -llámenle como quieran- que parece que el hombre lo tenga fuera del alcance de su mano y no se da cuenta de que está en su interior. En cuanto él asimile qué es, sienta qué es, hasta ahí puede llegar, hasta que sienta “¡basta ya!, ¡basta ya de tener un cuerpo enfermo, basta ya de esta situación, ya he aprendido!”.

Por una parte, dentro del conformismo del ser humano que a todo se ha amoldado, a lo bueno y a lo no tan bueno -según él-, también quiso que alguien dirigiese su vida y lo dio por bueno, así él no tuvo que tomar ninguna decisión, y lo creyó bueno y así ha ido haciendo su propia vida. Pero hoy ya puede realmente, si lo que escucha lo siente y le llega a lo más profundo, decir basta, ya puede retomar esa parte de divinidad, de perfección, y conformar la vida que él quiera vivir.

Realmente el hombre sufre porque le enseñaron que es natural, que la vida conlleva un sufrimiento. Pero hoy se les dice que en el despertar de la humanidad no se exige sufrimiento, se exige alegría, amor, no más.

Amén.

10 mayo 2009

La conexion


La semana anterior se expresaba que el hombre no tenía la necesidad de pretender o influenciar en algo como cosa suya o como cosa hecha, de su propia mente nos referíamos, que debería dejarse guiar sin meter la mente para sus ideas y haceres.

Decíamos que todo está ya en el interior del hombre y que nada dependía de él, que sí, en su inicio, en su momento, él se ofrendó para este tiempo que el planeta estaba pasando, para este tránsito o esta nueva evolución, pero que nada tenía que hacer, que lo más que se le pedía era que se tranquilizase.

Hoy hablamos de que cuando el hombre entra en esa paz interior, en esa tranquilidad mental, en ese no hacer haciendo, es cuando realmente conecta con su parte de divinidad. Mientras se hace preguntas, mientras la mente lo lleva y lo trae, está fuera de encontrar esa conexión tan necesaria para que encuentre su sentir en la vida, su hacer en el momento.

Les expresábamos que si no se obligan a querer desmenuzar cualquier sentir, si no se empeñan en dar nombre a todas sus sensaciones, les será fácil o más fácil llegar a saber, a sentir qué hacer en estos momentos y a estar más preparados para todo aquel que se acerque, con palabras o sin ellas, a pedir sosiego.

Cuando el hombre deja de pensar o se da una tregua con su pensamiento, entra en una conexión con su parte de divinidad que, conscientes muchos e inconscientes otros, van buscando a través de hacer cosas por fuera, de ir a lugares o a charlas o encuentros que siempre, en esos lugares, escucharán, pero serán de nuevo palabras externas a uno.

Cuando el hombre se da ese intervalo de calma mental es cuando realmente conecta con lo auténtico, con lo que va buscando fuera, y es cuando esa sensación le lleva a tener grandes ideas, novedosas ideas, sentires profundos, formas de encauzar su vida de acuerdo con esa conexión latente que hay en su interior.

Y les decíamos que eso es sencillo porque el ser humano no tiene que hacer ningún esfuerzo, no se ha de esforzar para nada, al contrario, ha de dejar que ese esfuerzo que hoy aplica para hacer las cosas -se esfuerza para llegar a ciertos lugares, para hacer determinadas cosas, para sacar tiempo, y siempre se está esforzando-, lo que debería hacer para poder conectarse con aquello que anda buscando es dejar de esforzarse, dejarse arrastrar por un sentir, sea interno o externo, dejarse arrastrar por un sentir, no por un pensar, por un sentir. Si el sentir es interno entrará en contradicción con su mente, recuérdenlo, la mente quiere que el hombre se quede como está, no quiere novedades. El hombre necesita hacer una tregua o alianza con su propia mente, debe de dejar la mente en un lado para poder conectar con ese estado latente.

Una y otra vez les aconsejamos, les inducimos a que prueben, a que vayan mas allá de lo que escuchan, a que lo vivan y muevan sus vidas y sus haceres teniendo la seguridad de que son ustedes los que mueven su vida. Escuchen: no dejen que la vida les mueva.

Si unen todas las oraciones se darán cuenta que les están guiando por un determinado camino. Si no las cogen aisladamente se darán cuenta que todas les llevan a un lugar: a su interior. Pero ese interior de cada cual en la mayoría está muy, muy escondido, por tanto se les lleva del mejor modo que se encuentra para que ustedes lo vean desde varias formas o puntos de vista, y unos se acoplaran mas con unas palabras, otros con otras, pero al fin algo les hará mover sus vidas al punto de que ustedes mismos encuentren el camino más directo para ustedes.

Una palabra que escuchen la tienen que incorporar a su forma de sentir sin desvirtuar esa palabra, pero sí, la tienen que llevar a su forma de sentir, ¿qué les quiere decir a ustedes esa palabra?

Si no cogen las oraciones aisladamente se darán cuenta de que todas les están llevando a un sitio, a su interior, de forma que a cada cual le despierte su don -por llamarlo de alguna forma-, su virtud. Claro que si las cogen sin hilarlas, aparentemente ayer se les decía algo y a la siguiente vez parece que se desdigan, pero si las unen todo tiene un porqué.

Cuando hablamos de que el hombre debe de unirse, debe de ligarse, debe de unificarse a esa parte divina que lleva para llegar a esa divinidad, observen cuánto trabajo tiene por delante. Desde su vida compuesta por miles y miles y millones de detalles, entran personajes ajenos a él, dificultades –entre comillas-, pero que él vive como dificultades para llegar a su interior, ¡cuánto le cuesta al hombre dejarse sentir cuando todo su entorno lo saca fuera de sí, las conversaciones, las miradas, el trabajo, todo!

El hombre está entremezclado con todo, y para llegar a su lado más íntimo, más profundo, mas divino, le cuesta de reconocer. Por tanto, a estos servidores les cuesta llegar a cada uno de ustedes con la palabra correcta, que sea esa y no otra la que les haga mover su interior. Por eso en ocasiones les decimos que ya no vale la escucha, que esa escucha ya está en su interior más o menos arraigada, que ahora tienen que ponerse a hacer para que eso germine en su interior y los lleve por ese camino único para cada ser, pero al sitio que al fin todos han de llegar, a la parte de divinidad que tiene el ser humano.

Parece lejano. Al hombre, hoy, aun hoy, después de haberlo escuchado, leído, con lo que vive lo ve lejano. Pero si realmente paran sus mentes, se quedan en vacío un espacio corto de tiempo, observarán que no están tan alejados de poder hallar, encontrar, conectar con esa parte divina. Ya no es una teoría, ya no lo es. Para muchos de los seres humanos ya ha dejado de ser una teoría, y son ellos y no otros los que están moviendo o haciendo que se muevan todas estas ideas, todas estas formas de pensar.

Pero si el hombre no sale un poco de su propio caparazón, si no deja que su mente le deje en paz o tranquilo, no puede observar todo lo que está ocurriendo. Hay miles y miles de seres humanos que ya han despertado, que ya se están reencontrando y que están formando una nueva visión de la vida. Ya no está en libros. Pero estos seres, al igual que ustedes, comenzaron por escuchar y continuaron por hacer. Lo que les ha dado esa visión o ese reencuentro o esa conexión ha sido su vivencia. De una palabra, de una idea vivenciada es cuando han recogido cada cual su visión, su única, su genuina visión, y han encontrado esa conexión o ese don que solo uno -cada cual- tiene, y de nuevo lo han puesto y lo están poniendo a la disposición, lo están ofrendando a los demás seres humanos que buscan. Por eso les hablamos de los reencuentros, de las sincronizaciones.

Todo se está dando, todo. Y ya, aunque a uno no le haya tocado y no lo haya vivido, no quiere decir que los demás no lo estén viviendo. Hay muchos seres humanos que ya están viviendo una nueva forma de vivir, de pensar y de hacer.

Hace tiempo se les decía que los pioneros son los que se llevan realmente esos halagos y también los que se llevan los primeros impedimentos, bofetadas o todo lo que los demás seres humanos puedan decir o tachar de inconscientes, de locos… Pero no deja de ser un gran privilegio que el hombre se atreva a dar esos primeros pasos, ya que alguien tiene que ser quien tire momentáneamente y a cada cual le resonó de forma distinta.

Entonces -no hace mucho- se vivía como una teoría, y cada vez se les dice que no es ninguna teoría, que es ya un hecho. Y a poco que despierten y salgan de su propia mismidad observarán que sí, hay mucho caos, mucha preocupación, mucha desazón, mucha angustia, pero hay un movimiento que está arrastrando a todo lo demás, hay un movimiento que está cobrando mucha más fuerza que toda la negatividad que el hombre arrastra.

Y llegará un momento en que cada uno de ustedes desde sus hogares tendrá la necesidad, esa llamada interna, interna, que puede venir desde muchos lugares pero que será escuchada internamente. Y tendrán que dar respuesta a esa llamada, y tendrán que ir hacia esa llamada la escuchen donde la escuchen, cueste llegar a ella lo que cueste.

Es ese movimiento el que el hombre ha de hacer, ese, y ya se está haciendo. Por tanto les decíamos y continuamos diciendo: relájense, tranquilícense, no vayan mas allá, no cojan demasiado trabajo, no cojan demasiados esfuerzos, cosas que les cuesten esfuerzos de pensar, de hacer, vívanlo como si fuese lo último que vayan a vivir pero sin angustia, como si quisieran poner su sello en cada cosa que hacen, en cada idea que tienen, personalícenlo con ese sello de don, sí, es un don reconocer que el hombre puede dar, puede regalar parte de ese hacer, no de ese trabajo, de ese hacer, y pone su firma, se siente tranquilo y deja que su mente se pare, se tranquilice y ya ha hecho, ha hecho.

Si profundizan cada cual en sus vidas observarán que siempre, aquello que hacen les parece poco. Y siempre están con la necesidad de pensar en algo, pensar en algo para hacer, para dar, para… Y ahí, en ese pensamiento entra la insatisfacción porque se sienten faltos de algo, entra la insatisfacción porque creen que no están a la altura de otros y ahí, constantemente, sus mentes les llevan a estar fuera del lugar que deben estar para escuchar mínimamente o para sentir mínimamente esa conexión con lo único que importa, con la divinidad que hay en el interior del hombre.

Tanto se ha dejado el hombre llevar por su mente que esta lo ha sacado de su centro dándole una constante insatisfacción y una necesidad de búsqueda de todo, de aprobación, de mas conocimiento, de mas hacer… Y es un hacer que les lleva a ningún lugar, a una insatisfacción con ustedes mismos. Ese otro hacer al cual nos referimos entra dentro de esa quietud mental que lo que se haga, poco o mucho, queda como un sello personal de aquel don que cada cual trae.

Pero ese don que cada uno de los hombres trae no se encuentra en el dialogo mental, no se encuentra en las necesidades que la mente nos ha generado, no se encuentra fuera de nosotros mismos, porque lo que encontremos fuera será de otro ser humano, no nuestro. Debemos reconocer el nuestro porque cada uno es distinto, y ese se encuentra cuando el hombre se aquieta, cuando lo que hace lo hace con conciencia y no con pensamientos, cuando se da tiempo para la quietud y el silencio y lo que salga de él, sea mucho o poco, será auténtico. Y ahí, es hacia donde tienen que ir.

También recuerden, y todo esto que a partir de ahora serán recordatorios, recordatorios, se les recuerda algo que ustedes ya saben, el hombre todo lo tiene dentro, son recordatorios. Se les recuerda que lo que ustedes llaman tiempo -de nuevo se les vuelve a repetir- está de más, es un tiempo regalado. Y se les recordara hasta que ustedes lo asimilen en su interior y repliquen en sus vidas con conciencia de que ese tiempo está regalado y está siendo reconocido, “como me lo han regalado voy a disfrutarlo, como nada me ha costado voy a disfrutarlo y a que mi disfrute lo vean otros seres humanos”, ser esa replica de una perfección en un mundo en principio caótico, y constantemente se les recordará hasta que retomen esa nueva forma de vivir.

Muchos ya la han retomado y otros están en vías de ello, pero ya el hombre tiene que retomar una nueva forma de vivir y se tiene que dar cuenta que está repitiendo lo mismo que ayer. En cuanto ustedes se den cuenta de que es una repetición háganse esta reflexión, hágansela: “estoy repitiendo más de lo mismo y eso no me va a llevar a ningún lugar, no me va a llevar a mi reencuentro conmigo y con mi virtud, conmigo y con mi divinidad, he de cambiar algo”.

Nadie se lo va a decir, tienen que ser ustedes mismos quienes se den cuenta que están en el mismo lugar con la misma forma de pensar y hacer que en tiempos anteriores, y eso en este tiempo no se les va a permitir, escuchen bien, hemos dejado un lapsus de tiempo, no se les va a permitir.

¿Recuerdan cuando les hablaban de que el libre albedrio en el cual el hombre se sumergió no existía? Se les dejó que creyeran en la libertad del hombre, de hecho sus culturas actuales están regocijadas de ser libres. Llámenle como ustedes quieran, pero esa libertad de la cual están tan satisfechos no existe, todo forma parte de un Plan Divino.

Ustedes y todos los seres existen porque están cumpliendo una función divina. Lo crean o no todos tienen una función que hacer, que dar, que mostrar, y se les deja que ustedes la conformen, le den forma, pero sin salirse de esa función para la cual fueron creados. Y ahí el hombre se siente libre y esa es la libertad que tiene, pero no es la auténtica, la auténtica libertad esta cuando el hombre reconoce lo que es y se reconoce como parte de ese Plan de Divinidad.

Por tanto, el hombre está siguiendo unas formas o unas leyes universales. Que sea o no consciente no quiere decir que no las este siguiendo. Así, de nuevo se les dice: no se va a permitir que en este tiempo el hombre replique con lo viejo, con lo que no sirve, puesto que en él está la auténtica sabiduría, en él está esa bondad infinita, ya no hay más tiempo para replicar con esa falta de fe, con ese egoísmo o con esa forma de vivir estrecha que solo su vida parece importar. El hombre tiene que abrirse a esa nueva forma de saberse parte del universo, uno más del universo con una función específica que hacer pero no más que otros, ni mejor ni peor que otros, por tanto la necesidad vital de uno es la necesidad vital del otro, y no muevo absolutamente nada para alcanzar ese don necesario para mi si tengo que perjudicar a otro. Ahí es donde el hombre alcanza esa –como les decíamos días anteriores- templanza, cuando sus movimientos, sean lentos o rápidos, no dañan a nadie, al contrario, potencian a todo aquel que es observador.

Esa es la nueva forma de ver y de vivir, y ahí sí que el tiempo regalado se pone a la disposición del ser humano. Pero cuando el hombre ya en el momento que está, con todo ya en su interior, con esa arcilla a punto de ser diseñada por él mismo, replica con los moldes antiguos, esos moldes se romperán. Y es natural, ¿no creen que es natural? Cuando entra la guía, esa guía que reconoce el hombre como divinidad, ¿no creen que es natural que se rompa todo lo que no genere esa divinidad?, ¿todo lo que no potencie esa divinidad? Toda forma de escasez, tanto mental, como física, como concreta de ideas y de haceres, tiene que romperse. Esos moldes están cerrados a la vida únicamente de una persona, de una familia, aun hay muchos seres humanos que solo miran por su familia cuando hay toda una familia de humanidad, ¿comprenden donde se les quiere llevar?

Hasta que el hombre no se quite su pan de la boca para dar de comer a otros no tiene ninguna posibilidad, porque ya es estrecho de miras, ya solamente vive para él y no hay capacidad ya para aquel que mira para él. Tiene que abrir su mente, tienen a abrir su corazón, tiene que expandir esa vida y ya no es la vida de uno, es la vida de todos. Yo muevo y me muevo hacia esta idea porque sé que va a dar vida a muchos seres humanos en forma de pensar, de sentir, de ver…

No se encasillen con la parte económica, vayan a lo grande como se les ha dicho muchas veces, piensen en grande, no piensen en pequeño. El hombre hoy cree que si no puede dar una parte de su economía no puede ayudar, cree que si no puede dar de comer a una persona ya no puede ayudar. El hombre puede y debe ayudar con esa mente amplia que hace que su movimiento en su vida concreta no se mueva por él mismo, sino se mueva con un fin de humanidad, humanitario, ahí, haga lo que haga.

Tienen que recobrar esa conexión. Es vital y se les dice y se les repite de mil formas, con miles de palabras que unas les llegarán y otras no, unas les sonaran repetidas y otras novedosas, pero tienen que ir, tienen que mover sus vidas. El ir es mover sus vidas, no pensar, mover, recuerden el pensamiento, déjenlo, lleguen a un acuerdo con él, muévanse por un sentir pero muévanse. Tienen que dirigir sus vidas para conectar con su parte divina.

Y les decíamos y se les repite hasta la saciedad cuando se les dice que es un tiempo regalado, y detrás de la palabra tranquilícense quiere decir mucho mas, quiere decir no tienen tiempo, su tiempo, ese que ustedes controlan de días, meses y años no existe, ya no existe. Unifiquen este tiempo como este instante, se les ha regalado y no se sabe si será de una hora, de un día, de un año, de diez, de cien, no se sabe pero ya no se mide, comprendan, ya no se mide el tiempo tal y como ustedes lo entienden. Hoy hay millones de personas con esa forma novedosa de sentir, con esa evolución, hoy, pero dentro de unas horas, no ya mañana, ni la semana que viene ni el mes que viene, puede haber el doble. ¡Es todo tan acelerado…!

Se les quiere llevar para que ustedes mismos muevan sus vidas, que no sea esta la que les mueva a ustedes porque si es la vida la que les mueve van a sufrir, y ¿para qué sufrir si no existe el sufrimiento?, ¿por qué dejan que la vida les haga sufrir o que ustedes no entiendan a la vida y la vivan como un sufrimiento cuando tenían y tienen la ocasión de moverse en ella, de llegar a pactos con su mente, con sus sentires, con la vida realmente?

¿Qué es la vida?: la vida son ustedes, son sus amigos, sus familiares, la naturaleza como parte de ella. Lleguen a un acuerdo, a una alianza con ella, dense para recibir, tranquilicen a su mente y aliméntenla, aliméntenla con amor, con palabras dulces hacia ella, pero lleguen a un pacto de quietud para poder encontrar ese que les está esperando, ese espíritu, esa alma, ese Dios o esa Divinidad.

Es tiempo, y a eso –recuérdenlo- es a lo que deben de ir porque para eso es para lo que se les ha y se les está regalando el tiempo, no para que hagan grandes proyectos con la vida, no para que comiencen ahora a buscar nuevos haceres o nuevos trabajos, no. Busquen en su interior, encuentren la plenitud, si necesitan de cosas externas está bien, no desechen nada, pero que el fin, que la culminación sea o sirva para llegar a la parte más divina de ustedes mismos, y ahí, con ese fin o con esa intención todo se les dará si esa es la intención; si necesitan cosas de fuera para poder llegar a lo más profundo se les dará, pero si no tienen en cuenta, si ese no es el fin de llegar a ese lado más profundo ya pueden tener ideas, ya pueden llegar a tener pactos, que no se cumplirán si es solo lo de fuera lo que les mueve, sean ideas, haceres, si es solo para su pequeñez, si es solo para su personalidad no se van a cumplir, no es tiempo de ello.

Ahora, si tienen una visión amplia, si tienen una visión donde entran todos los seres humanos, si tienen una idea donde puedan tener cabida todos sin excepción, esa se cumplirá por difícil o imposible que les parezca, porque es necesario que el hombre llegue a esas conclusiones, llegue a tener esas grandes necesidades, “yo tengo una idea revolucionaria en la cual todos los seres humanos que estén con esa necesidad se van a poder beneficiar”, por difícil o imposible que les parezca, esa idea se les pondrá tan fácil, tan sencilla que la llevaran a cabo. Pero si un proyecto pasa por "mi familia", empiécenlo si quieren, empiécenlo, pero no llegará a nada, se diluirá, no llegará a ningún fin -si se termina.

Comprendan que el deber de los que les hablan es infundir en ustedes una necesidad de globalidad, no mueven otros hilos, no hay otro fin. Es que en su interior esté, nazca o se formalice una forma de pensar en la cual entren todos los elementos que existen, todos, desde el ser que ustedes llaman humano a todos los demás seres que ustedes no llegan a ver. Tiene que abarcar todo lo que ven, todo lo que sienten, todo lo que intuyen, todo lo que piensan, y ponerlo a la disposición de todos sin excepción.

Así sea.

03 mayo 2009

Tres pasos a seguir


Trataremos de ir despacio para que pueda llegarles cada una de las palabras a lo más profundo. No traten de entenderlas, tampoco de darles forma, vayan sintiéndolas.

No se alerten con las palabras que escuchen, relájense. El cuerpo debe estar receptivo pero sin alerta, tranquilo, sabiéndose en paz, sabiéndose cómodo y seguro.

Este sería el comienzo para empezar a asimilar los nuevos tiempos: tranquilidad, profundidad interna, paz. Así debería estar el hombre ante cualquier circunstancia, pero éste no está así.

Tres pasos a seguir que los han escuchado infinitas veces pero que no los emplean. El primero: llamad y se os abrirá. El segundo: pedid y se os dará. Y el tercero, que quizás este no lo hayáis escuchado porque tampoco está asimilado: entregad.

Un tiempo atrás se decía: buscad, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá, y pedid y se os dará.

El hombre ya no puede buscar, ya no es tiempo de búsqueda. Como se viene diciendo y van observando, cada acontecimiento llega, se asimila o no, y pasa; pero realmente pasa, es un reciclar constante, un movimiento continuo, ya no es tiempo de búsqueda, es tiempo de interiorizar aquello que hace cada cual, aquello que da cada cual. Es tiempo de pedir y ustedes no piden, exigen. Es tiempo de interiorizarse, ver en cada interior aquello que necesita y dárselo, regalárselo.

Por eso cuando el hombre llama y pide y le dan -por supuesto, denlo por supuesto, le dan-, ha de ofrecerlo. De hecho, si el hombre recordara está aquí para ofrecerse, pues llegó por un ofrecimiento, se ofreció para este momento en el planeta. Y lo recuerden o no eso está latente y es, lo crean o no lo crean, el impedimento que tiene cada uno de ustedes para llegar a ser plenos con sus vidas. Nos explicamos. El hombre se ofreció conscientemente en un estado latente de energía en el cual todo era perfección, y él se dio por una necesidad de contribuir a un plan divino. Cuando se ofreció todo estaba bien, todo estaba correcto en su interior, no vio otra posibilidad, sintió que era su deber dar todo cuanto había recibido y en ese estado puro fue un ofrecimiento hecho con amor.

Hoy, ese ofrecimiento el hombre lo vive como un obstáculo puesto que no recuerda el por qué, ni cuándo, ni cómo ni para qué se ofreció, pero sí hay en su interior una desazón, una falta de acomodarse con las normas impuestas por las sociedades, una rebeldía que no encuentra sosiego para el alma ni para el espíritu. De ahí que decimos que hoy lo está viviendo como si fuese un impedimento.

Pero, realmente, en este instante poco importa. Es una reflexión que les hacemos para que sientan el momento que está pasando la mayoría de los seres humanos, un momento de inconformismo con uno mismo y con todo lo que le rodea, un momento de insatisfacción con todo lo que existe, interior y exterior, un momento de no acoplarse en ningún lugar ni espacio, es como si estuviesen de mas sin hallar ese lugar que les haga sentirse en paz.

Por eso les llevamos a reflexionar, para que entiendan el momento que está pasando la humanidad y ustedes. Y decimos que poco importa, porque ya les veníamos explicando que todo el tiempo en el que ustedes están sumergidos es un tiempo de ofrenda o regalo que le hace la Divinidad a cada uno de ustedes.

El tiempo de regalo, el tiempo de ofrenda, es para disfrutarlo, para consolidarse, es un tiempo para que el hombre se entregue a ese disfrute interno. Recuerden no coger las oraciones aisladamente, no estamos hablando del disfrute del cuerpo, estamos hablando del disfrute del alma. Es un tiempo que se les regala para que se atrevan a vivir sin opresión.

Según sus formas de pensar y actuar, cuando el ser humano llega a una edad avanzada entra en lo que ustedes llaman jubilación, y entonces éste deposita todas sus necesidades de ocio o expansión para ese tiempo. Comprendan la similitud que queremos que les llegue. El hombre se pasa toda su juventud, quizás todo su tiempo más fuerte, en un trabajo que no le satisface, en una vida que no le hace sentirse pleno, es más, en situaciones u ocasiones le hace sentirse vacío, sin sentido, pero apuesta por un tiempo cronológicamente corto para disfrutar.

Imagínense que la Divinidad los ha puesto en esa tesitura. Imaginen que están todos ustedes jubilados y la Divinidad les regala este tiempo para que no se preocupen de nada, se les pasará una pensión, se les pasará una vida –decimos vida en pequeño porque el hombre no se atreve a pensar, a sentir ni a expresar la vida con mayúsculas-. Y bien, en ese símil o similitud podríamos desarrollar, por supuesto, el tiempo que le queda al hombre en la vida terrenal para poder disfrutar de esa jubilación que, en la mayoría de casos, el hombre enferma y ya el disfrute como que no lo puede vivir, por eso hablábamos de la vida en pequeño; entra en enfermedad, entra en decaimiento, entra en decrepitud y, ¿para qué le sirve haber estado toda una vida plena de fuerza, de ideas, de salud, apostando por ese espacio corto?

Ahora pasamos al otro plano. Y comprendan, sientan, dónde queremos que lleguen cuando expresamos que el tiempo que están viviendo es un regalo y que ya no depende del hombre, que se relajen, que disfruten, que todo les será dado. No nos estamos refiriendo a que se crucen de brazos, recuérdenlo, se trata de que sin ningún impedimento físico o mental puedan recoger las necesidades más profundas y llevarlas a cabo, porque en este tiempo es cuando ustedes, la inmensa mayoría, tienen que cumplir aquello que en su momento decidieron venir a cumplir, aquello para lo cual ustedes se ofrendaron. En este tiempo que se les regala es cuando tienen la oportunidad y la ocasión de cumplir con lo que vinieron a cumplir.

Cuando el hombre cree haber encontrado su lugar, cuando cree que ya no puede llevar a cabo lo que cree que tiene que hacer, lógicamente se deprime y poco a poco entra en ese espacio de enfermedad que es lo que ocurre cuando envejece. Cuando el hombre envejece sin tener una enfermedad física, ve sus limitaciones y eso le hace entrar en un decaimiento y en muchas ocasiones en enfermedad.

A nivel espiritual ocurre lo mismo, y el tiempo que está pasando la Tierra, el tiempo que están ustedes viviendo, es ese. Compárenlo con el de la vejez, con el de la jubilación, porque es comparable. Todo lo que el hombre ha creado, esta sociedad, esta forma de pensamiento, este punto al que ha llegado, es realmente un punto cumbre de enfermedad en el cual no puede ni hay marcha atrás. Por tanto la Tierra ya está enferma, el hombre ya está enfermo, con lo cual este tiempo que se les regala es única y exclusivamente, no para que sanen a la Tierra, no para que se sanen ustedes -sus cuerpos nos referimos-, se trata única y exclusivamente de que tengan tiempo para cumplir con aquello que decidieron cumplir.

Nos remontamos al inicio de esta oración. Relájense, tienen que vivir dando lo mejor de sí. Para ello no pueden estar ocupados con una mente que les lleva y les trae a comprender cómo piensan, como sienten, qué pasa con la vida, para qué están aquí… Olvídense, relájense, disfruten del tiempo, disfrútenlo, den un giro a sus vidas, no se preocupen, ¿de qué se tiene que preocupar el hombre? Si vivieran realmente la Vida –con mayúsculas- observarían que el hombre no tiene, no debe preocuparse por nada, todo sigue un Plan Divino, Él no se equivocó, ni puede ni se equivoca.

El hombre hace, consciente o inconscientemente hace, sencillamente hace, y no existe la equivocación. La equivocación es un truco de su mente que les dice que pueden o no equivocarse, pero ¿cómo se puede equivocar el hombre si nada depende de él?, nada.

El hombre llegó aquí por un ofrecimiento que él quiso hacer, para un disfrute y para un hacer, no para modificar nada, es un plan perfecto que sobrepasa de muy mucho la mente del ser humano, un plan perfecto en el que todo lo que ha ocurrido, lo que está ocurriendo y lo que ocurrirá entra dentro de esa perfección, dentro de ese engranaje perfecto que coloca todo en su lugar en el momento oportuno para que el salto evolutivo se dé, y a otra cosa.

¿De qué, por qué y para qué la preocupación? ¿Por qué ese desazón? ¿Por qué quieren entenderlo todo si sus mentes son tan limitadas? Están entrando en ese tiempo de enfermedad del cual se les habla porque quieren tener una razón y una lógica para todo lo que sienten, y no pueden porque se está separando el espíritu de la materia. Al separarse el espíritu de la materia –imagínenlo así aunque no es correcto para que puedan entenderlo un poco mejor- imagínense que el espíritu tiene su propia mente, ya no piensa como la mente de la materia, por tanto está entrando en un conflicto interno.

Olvídense de entenderlo todo, no lo van a poder entender, no hay nada que entender. La Tierra está dentro del plan evolutivo y el hombre, el ser de humanidad, está dentro de ese plan de evolución, por tanto no tienen que entender nada de cómo ni cuándo ocurrirá, da lo mismo. Si no existe la muerte, si no existe el bien ni el mal, si no existe el día ni la noche, todo es un montaje de sus mentes concretas, todo es energía, todo es luz, todo es divinidad y todo es perfecto aunque sus mentes les hagan ver lo contrario.

Es lo único que tienen que entender. Es su mente la que les hace ver lo imperfectos que son, son sus mentes las que quieren limitarles y ustedes se dejan. Cuando el hombre entra dentro de esa separación, él se está separando, su mente va por una lado y su espíritu por otro, pero su espíritu, ya dado por el momento del planeta, es mucho más fuerte que sus mentes, con lo cual la mente no tiene explicación para todo lo que sienten. Por eso les decíamos: sientan qué necesitan, cuáles son sus necesidades más profundas y vayan a por ellas, anulen la mente y vayan a por esas necesidades, el tiempo se les ha regalado para que puedan cumplir aquello que ustedes decidieron hacer.

Ahí volvemos al inicio: pidan, pidan serenidad para este instante de evolución, pidan templanza para que sus cuerpos se mantengan y les dejen disfrutar de este tiempo, pidan ver la grandeza de lo que está ocurriendo y no se limiten a sus ojos empequeñecidos que solo ven aquello que tienen enfrente. Miren con los ojos del alma para que esta les amplíe su visión y puedan ver todo lo grandioso que está ocurriendo en este instante, no se empequeñezcan, no se contraigan en sus limitaciones mentales, expándanse como la propia naturaleza, de ahí que les decimos: salgan a ella, inhálenla, paséenla, siéntanse con la grandeza de esa naturaleza.

Cuanto más se contraigan mas se fundirán dentro de este sin sentido, no le encontraran sentido a lo que la mente quiere porque no lo tiene, no lo hay. La mente no puede fabricar nada que no haya y no hay una explicación para todo lo que ustedes sienten, para todo lo que se está despertando.

Por eso decíamos esos tres pasos. Ya no busquen, no hay nada que encontrar, todo esta desvelándose; eso sí, llamen con fuerza, llamen a la naturaleza, llamen a la divinidad y pídanle, suplíquenle que les de templanza y ofrézcanla una vez que la hayan adquirido, una vez se sientan fuertes ofrézcanla, reúnanse para ofrecer esa templanza. Van a saber estar en cada instante, en cada momento, si tienen esa templanza.

Van a poder vivir en estos tiempos, vivir con mayúsculas, ofreciendo lo mejor de ustedes a aquellos que no saben ver, a aquellos que viven con minúsculas la vida, que realmente si todo forma un Plan Divino y ustedes solo son instrumentos de esa divinidad, ¿no creen que es para ello para lo que han venido, para en tiempos de tribulaciones, de desanimo, tristeza y enfermedad estar, estar con templanza y alegría?

No están para otra cosa, lo crean o no. No es más grande ni más pequeño, están para mostrar que la vida no se acaba, que se debe vivir en grande todos estos acontecimientos, que no existe la casualidad. Existe un momento que la historia muestra que es tiempo de evolución del alma, y dejar el cuerpo, la mente y todos los atributos humanos estando en un planeta como la Tierra, estar plenamente, a eso se le llama despertar: estar plenos de energía, plenos de amor para ofrecerlos en los momentos actuales.

Tienen que ir dejando que sus vidas vayan desarrollándose tranquilamente, tranquilamente se refiere a que no vivan la vida conforme la mente les mande, tranquilamente, un paso tras otro dejándose llevar en todo momento por un sentir. Y cuando la mente entre, cuando la mente quiera estructurar, hablarle con amor pero dejarla a un lado, es un juego interno del hombre con el propio hombre hacerle ver que no es su tiempo, que lo hizo muy bien pero ya no es su tiempo. A eso nos referimos con tranquilamente.

Si la mente no estuviese el hombre viviría sosegadamente, tranquilo, daría un paso tras otro, evolucionaría tal cual, pero la mente, cierto es que el hombre le ha dado esa fuerza, pero esta ya lo cree saber todo y a cada cuestión del espíritu hoy, esta ya le pregunta, ya no le deja, no quiere y le hace ver al hombre que no puede, lo limita, por eso decimos: relájense y vivan la vida tranquilamente, lleguen a un pacto con su mente, lleguen a un pacto con ella, se puede.

Y deben hacerlo porque se les está esperando, ahí sí se les está esperando. Se les está esperando porque en este tiempo muchas almas no van a encontrar sosiego, y ver, sentir que un ser encarnado está con templanza les va a ayudar a dar otro giro a su propia vida de ver y tomar las cosas de forma distinta que les haga sentirse más sosegados.

Es como esa escala o escalera. Estos servidores ayudan a aquellos que están dispuestos a ofrecer, a aquellos que están despiertos para llevar a cabo su función para que estos, a la vez, ayuden a los que no saben ver.

Ahí sí se les necesita, es lo que ustedes eligieron. Háganlo.

Así sea.

26 abril 2009

Historia de humanidad


A todos los que escuchen esta oración y a todos los que llegue esta oración.

Esta oración tiene como propósito que despierten. Ya no es tiempo de dormir, ya no es tiempo de temores, ya no es tiempo de titubeos, es tiempo de despertar, es momento de ver la vida de cada uno y reflexionar qué se está haciendo con esa vida, dejándose sentir.

No pueden preguntarse qué están haciendo con su vida desde la mente, porque la mente les va a dar todas las explicaciones para convencerles de que realmente están haciendo lo que les corresponde, lo que toca, para hacerles sentir satisfechos.

Deben ir a buscar sus propias respuestas internas, que no sea la mente la que les de la contestación. Es fácil reconocer cuando es la mente la que les está respondiendo o cuando es su yo interno, cuando sus anhelos más íntimos, esos que a veces ni uno sabe darles forma pero que siente en lo más profundo una necesidad, un vacio, una inquietud o un algo que no se le sabe dar nombre, que hace al ser humano ir en busca de algo que tampoco sabe qué pero que no lo encuentra a través de la lógica ni de la mente.

Por eso decimos que háganse esa pregunta desde lo más profundo y reconozcan si es esa necesidad intima que ustedes anhelan. Si eso que es respondido les satisface internamente, o les calma internamente, o les hace sentirse en paz con su interior como si hubiesen encontrado la piedra filosofal, como si hubiesen dado con el secreto mas intimo y ultimo de la Creación, eso que no se sabe qué busca el hombre pero que aun hoy anda buscando y que no se lo puede dar el intelecto, que no se lo dan las formas creadas por los hombres, las necesidades creadas por los hombres, va mas allá, a eso nos referimos, esa es la historia que el hombre debe retomar y esculpir, esa es la historia de la humanidad.

No hay límites, el hombre, el ser de humanidad, tiene que despertar para darse cuenta que ha estado dormido durante toda su etapa o evolución en el planeta Tierra. Pero este planeta, sus planeta, sí, estos, este en concreto, les está pidiendo ese recuerdo para que esculpan en su interior su propia historia de ser de divinidad.

Ya no puede el hombre replicar como humano porque no es humano. Su cuerpo humano queda en la tierra, él es esencia divina y en este momento de la historia es su deber despertar para reforzar esa historia, vivir esa historia y romper con la historia de la humanidad, ¿comprenden?

El hombre, en cada encarnación en la Tierra, salvo excepciones que ha habido y las hay, vive únicamente una historia humana, se involucra tanto en esa humanidad que comienza a hacerse finito y comienza a dar forma, a escribir la historia de la humanidad con un comienzo y un final, con el nacimiento y la muerte. Así, encarnación tras encarnación, cada vez que retorna a la Tierra recoge de nuevo esa energía finita y de nuevo vuelve a escribir la historia de la humanidad. Pero ya no es momento de continuar con esa historia. El hombre debe reconocer –por eso decimos “deben de despertar ya”- esa esencia divina y comenzar a escribir su nueva historia de divinidad.

Para eso tienen que romper con lo aprendido, con lo escrito de la historia de esta humanidad. Ya no sirve la muerte, ya no sirve que el hombre se ponga sus propios límites y menos que acepte que se los pongan. El hombre ya tiene el deber de replicar como ser de divinidad, ese ser sin límites ni para su forma de pensar, ni para su modo de hacer, es único e irrepetible y tiene que comenzar a replicar de esa forma.

En todos sus nacimientos ha ido recogiendo los documentos -por decirlo así- de todos sus hermanos, ha ido impregnándose de su propia historia y de la historia de sus antepasados y las hecho propias, tanto que lleva un gran peso que no le deja volar y hace que se ancle en el planeta.

Él no es de aquí, él no pertenece a este planeta, llegó por decisión propia para escribir una nueva historia, para hacer ver que era posible hermanar, unificar, ampliar ese estado evolutivo de conciencia. Vino para enseñar, vino para mostrar, encarnó en cuerpo humano para mostrar que se podía con esa densidad cumplir con su historia de divinidad. O sea, vino para hacer ver la perfección dentro del pensar y del hacer del hombre, sacarlos de su forma rudimentaria, de esa forma salvaje en la que estaba. Vino para poder unificar la carne, lo material, con lo espiritual.

Y es posible y la Tierra, este planeta, dio varias oportunidades para que el hombre así lo sintiese y lo mostrara, pero no, no lo hizo, lo dejó para más hacia delante. La Tierra aletargó, el hombre aletargo esa culminación, pero hoy ya no puede haber ni hay más tiempo, lo que el hombre llama tiempo, ya ha culminado esa energía, ya ha evolucionado esa energía. Por eso hoy no se les pide que ustedes decidan, no, no pueden decidir, ya decidieron, tienen que recordar, tienen que despertar.

¿Por qué hacemos tanto hincapié en que el hombre ha de despertar si hace un instante decíamos que no puede decidir, que la Tierra ya ha llegado a su plena evolución de conciencia, ya es consciente, lo que es igual a que ya ha despertado? Si el hombre es un ser de divinidad y también es su tiempo, ya ha alcanzado ese nivel de conciencia, por tanto ya ha despertado.

Cuando decimos que deben despertar nos referimos a que deben hacer. Comprendan que si tanto tiempo se les dice que en su interior está ya todo, que nada pueden aprender porque todo está aprendido, si todo está aprendido y se les dice que tienen que despertar, sencillamente es actuar, actuar sin miedos y sin límites con la seguridad de que van a elevar sus brazos y van a recoger, a moldear o a escenificar aquello que ustedes estén necesitando, aquello que estén necesitando.

Pero comprendan, si ustedes están ensimismados en esta vida finita con la cual aun temen a la muerte, con la cual aun se apenan por todo lo que ocurre y las circunstancias que les llegan y las que ustedes fomentan, si están tan imbuidos e impregnados en esto que es finito no van a tener la necesidad de querer alcanzar otras posibilidades.

Por eso nos referíamos que escuchen a ese interior, ese que no está satisfecho con nada que les ofrezca esta vida de humanidad pero sí que anhela vivir –con mayúsculas- una vida plena, una vida unificada con la fuente, esa fuente de divinidad, esa transmutación que el hombre puede y debe hacer en estos momentos de un cuerpo humano con las necesidades que él ha conformado, con la vibración densa en la cual está sumergido, automáticamente en un instante tiene la posibilidad de elevar esas manos, esa necesidad de coger lo que le corresponde dentro de este cuerpo, dentro de esta Tierra, dentro de esta vida que él se ha configurado; no necesita absolutamente nada de fuera; todo, todo lo que él imagine, todo lo que él necesite para cumplir un sueño, un anhelo, una necesidad vitral, un… lo que sea a ese nivel de profundidad de querer llegar a lo mas divino de sí mismo, se le da, se le regala, pero tiene que quererlo.

No llega el hombre a comprender la trascendencia del instante, no la llega a comprender. Ha enmarañado tanto su mente y su vida que cree que dentro de lo más difícil, lo imposible, es donde va a encontrar esa felicidad, y es tan sencillo todo… Dentro de esa sencillez es donde el hombre debe hurgar para darse cuenta que no necesita absolutamente de nada, no les va a servir, pero vívanlo, escuchen las palabras y vívanlas, no las almacenen como tantas otras veces y continúen con la vida como si nada hubiesen escuchado.

El hombre cree que necesita saber y estudia para ello, cree que necesita economía y trabaja para esa economía, cree que necesita y necesita y necesita, y observen que todo lo que el hombre cree necesitar es de fuera, aun cree que es de fuera, que se lo van a proporcionar hechos o personas de fuera. No es así. A eso es a lo que deben despertar, a saber que está en su interior, en su necesidad. Si usted tiene una necesidad pobre eso es lo que obtendrá, si tiene una necesidad profunda eso es lo que tendrá. En toda necesidad –con mayúsculas- del alma, del espíritu, no hay trabas si no se las pone uno mismo. Necesito dinero para hacer esto, necesito trabajo para alcanzar dinero, necesito que me escuchen, necesito… Todos, todos se relacionan con hechos de fuera de uno mismo.

El hombre debe hacer para darse cuenta de que lo tiene todo en sus manos, todo a su alcance, eleva la mano y lo coge. Tengo una idea, elevo la mano y la cojo, la desarrollo y no tengo ningún límite porque mi mente no me limita y mis sentidos me muestran que no existen los limites.

Y hace un instante les decíamos: no es tiempo de limitaciones, es un tiempo pasado el de la limitación, es un tiempo pasado el del miedo. Hoy el hombre ya puede avanzar hacia delante porque es para ello para lo que se han puesto todas las fuerzas del universo, para ese gran cambio. De ahí que decíamos: no hay tiempo, están fuera de tiempo, el hecho, aunque ustedes crean haberlo escuchado muchas veces, está ocurriendo ya. Aunque por su pequeñez voluntaria no vean más allá de un palmo de ustedes, el hecho está ocurriendo en el planeta y en el infinito. Todo, planetas, galaxias, todo se está conformando para dar paso a este nuevo planeta y a este nuevo ser que nació.

Observen que si continúan con la misma forma de pensar, si no han hecho un pequeño cambio en esa forma de pensar, todos los acontecimientos les van a sobrepasar, todo lo que está ocurriendo con los seres humanos y con el propio planeta les va a sobrepasar y les va a hacer vivir momentos con mucha pena, con mucha insatisfacción, o bien optarán por marcharse. Si ven que todo lo que está ocurriendo a su alrededor con personas, con la propia Tierra, con ustedes mismos, forma parte de ese despertar, forma parte de esa nueva historia que está escribiendo parte de la humanidad, vivirán los acontecimientos como necesarios para poder dar esa nueva respuesta, para poder poner nuestra rubrica, ser participes del momento que están viviendo la Tierra y los seres.

Ser conscientes no quiere decir estar despiertos para escuchar. Ser conscientes quiere decir recoger todo lo que el hombre debe de hacer, la parte que a cada cual le corresponde, “yo me hago consciente de este despertar y asumo mi hacer para ayudar al planeta y a los seres humanos a que puedan con armonía hacer el cambio”.

No quiere decir que yo esté escuchando, que yo asuma lo que oigo y me quede de brazos cruzados. Algo me corresponde hacer, tendré que trabajar con mi mente para que se relaje y vea otra forma de vivir, tendré que trabajar con mi cuerpo para que este me ayude a poder servir al momento, algo tendré que hacer. No puedo escuchar o identificarme con lo que oigo y continuar sin mover absolutamente nada de mi vida, porque de nuevo recordamos, aunque ustedes como han escuchado tantas veces que ya no hay tiempo, que el tiempo se les regala, aunque no lo hayan asimilado es real, es real, sus tiempos y los nuestros no coinciden. Lo que ustedes llaman tiempo es un instante, pero un instante puede ser lo que ustedes en el tiempo llaman instante. Todo se les está dando pero se les da para que ustedes hagan, no pueden almacenar conocimientos, no pueden almacenar bienes materiales, deben dejar fluir todo.

Cuando el hombre decida, cuando él decida comenzar a actuar desde esta nueva forma de ver sin límites, sin tiempos, sin muerte, cuando se unifique con el hacer únicamente, con el hacer, con el disfrutar, con el vivir, con la alegría de estar realmente cumpliendo con un plan divino con el cual él, en un momento de su historia como ser de divinidad estuvo de acuerdo, cuando el hombre comience a dar muestras de ello, ¿se imaginan por un instante lo que ocurrirá en el planeta?

Cuando desde ya no echemos mano de cosas ajenas a nuestro interior, cuando todo salga desde lo más profundo de nuestro ser, las respuestas, las necesidades, los haceres… No existe equivocación posible, el hombre está dentro de esa firmeza, de esa rectitud y de esa perfección donde no existe el error ni la equivocación.

Son historias pasadas que la humanidad escribió, y como humanos impregnados de esa humanidad estamos replicando, pero no nos corresponde continuar con esta historia, es tiempo de escribir una historia de divinidad.

Tengan la seguridad de que todos los seres están pendientes del planeta y de ustedes, están contemplándolos, están apoyándolos desde lo más profundo del corazón.

Amen.

18 abril 2009

La ofrenda


Hay muchas cosas que el hombre debe de recordar. Debe de recordar porque en la mayoría de los casos ese recuerdo le puede ayudar, le puede ayudar a darse cuenta de todo el tiempo que ha estado únicamente pendiente de sí mismo, de su vida y de su pequeñez.

En el momento que el hombre trascienda ese estado de encerramiento -podríamos decir-, ese estado de cautiverio, ese estado de aislamiento y comience a recordar por qué decidió emprender este viaje, se dará cuenta que ha dejado muchas cosas atrás que realmente le ayudarían, cosas evidentes, sencillas.

El hombre ha apostado por las cosas complicadas, ha apostado por dar alimento a la complejidad, dar alimento a esa mente para enmarañar la vida cuando realmente ésta es sencilla y en sus inicios el hombre lo tenía muy fácil. Y dentro de esa evidencia que el hombre ha perdido de vista, está el planeta Tierra.

El hombre se pregunta: “¿qué hacer con mi vida?, ¿cómo ayudar a los demás?, ¿cómo encontrar mi camino?”. Son preguntas que las hace desde lo más profundo, de hecho siempre les hemos dicho: se eligió a seres por su intención, no por su conocimiento ni por lo que saben. Por tanto la intención es buena, esas preguntas son necesarias, pero observen que aun siendo preguntas profundas y necesarias lo evidente no nos lo preguntamos, quizás por eso -porque es evidente- lo hemos perdido de vista.

¿Por qué estamos aquí? Tan sencillo como decir: porque tú quieres, estoy aquí porque tú me dejas estar. Ese Tú -en mayúsculas- va dedicado a la Tierra, estoy porque Tú me dejas estar, estoy porque Tú apoyas mi hacer y siempre apostaste por mí.

Cuando nace un ser humano y vamos a ver a un bebe felicitamos a los padres, les damos la enhorabuena, vemos su felicidad. Pero no hay un sentimiento de gratitud, de devoción hacia la Tierra cuando, realmente, ese ser ha nacido porque la Tierra lo acoge. Hemos perdido de vista lo más evidente, hemos perdido de vista el trascender cualquier hecho hasta hacerlo rutinario. El hacer del hombre ha perdido su trascendencia, es rutina tras rutina.

Cuando el hombre recuerda que realmente él eligió estar en este momento de la historia en este planeta, no puede hacer otra cosa que rendirse ante tanto amor que este planeta le ha dado, ante tantas posibilidades que le está dando. Y sólo se nos ocurre mirar hacia arriba para dar las gracias a Dios, que está muy bien, pero es que quien nos está manteniendo es un ser, recuerden que la Tierra es un ser, tiene sus emociones, tiene su propia identidad y está en el mismo proceso que el hombre, está retomando esa parte virtuosa, esa parte trascendente, espiritual de la elevación de conciencia al igual que el hombre, y al igual que el hombre necesita del hombre para apoyarse, para elevar esa vibración, para motivarse, para enriquecerse, al igual la Tierra necesita de esa gratitud del hombre hacia ella.

Y sí, en estos momentos se la está teniendo un poco más en cuenta, tratando de reciclar las cosas, tratando de no dañar a la Tierra, y está bien, claro que está bien, se la está teniendo en cuenta. Pero ¿se la habla?, ¿realmente hablamos con la Tierra?, ¿realmente la tenemos en cuenta como un ser vivo?, ¿le damos las gracias como se las damos a la persona que tenemos al lado cuando tenemos un regalo o cuando sencillamente nos mira con amor y le damos un abrazo?, ¿qué ofrendamos a la Tierra?

Damos por hecho que nos va a mantener, que nos va a sujetar, y tanto damos por hecho que ya es para ella una obligación mantenernos. Pongámonos un instante en su lugar: cuántas veces no dice el hombre: ¡basta de obligaciones!, quiero dar y recibir, quiero, necesito una caricia o una mirada de amor. ¿Cuántas veces le expresamos nuestra gratitud?

El hombre tiene que unificar. Recuerden que estamos tratando de que comprendan, de que integren que el hombre debe de unificarse, que ya no puede vivir en su individualidad, debe de unificarse hasta sentir que es un único ser, un único ser. Recuerden que tienen que elevar y trascender todo lo que escuchan. Si decimos que el hombre ya no puede vivir en su individualidad, que debe de unificarse como si de un solo ser se tratase, estamos incluyendo al planeta Tierra; es un ser vivo, no lo tengan como una teoría, es un ser vivo con sus sentires, con sus emociones, con su corazón, y es más, recuérdenlo, si deciden mantenerse en esta planeta éste tiene que abrirles el corazón, tiene que abrirles el corazón y admitirlos en su parte más íntima.

Si nos ponemos en su lugar como madres o padres, ¿hasta cuándo acogeríamos a un hijo si este ni nos conociese?, ¿hasta cuándo abriríamos nuestro corazón? Si le damos salud y este nos abandona, ¿cómo le podemos abrir el corazón a alguien que no se acerca a nosotros?

En los momentos de tránsito en que el planeta se está sumiendo tienen que refugiarse, si esta les deja, en el corazón del planeta. De momento escúchenlo, créanlo o no lo crean pero, como siempre en los últimos tiempos les expresamos, no es necesario que lo crean, es y lo verán. Que después cuando sea y lo vean comprendan, que después cuando sea y lo vean haya o no lo que ustedes llaman tiempo eso ya nadie lo sabe. De ahí que venimos encauzándoles para que no sea un día especial, un día puntual, que sea algo que se implante en su interior y que al igual que ustedes amanecen y dan gracias por estar vivos, agradézcanle a la Tierra, agradezcan a este ser que les acoge todas las posibilidades que les brinda ese nuevo día, vívanlo, no lo hagan como un ejercicio, como una teoría, acostúmbrense a que ésta sea participe de su vida, participe de sus decisiones, involúcrenla para que amplíen esa forma de amar.

Hoy están acostumbrados a amar a un ser humano. El ser humano se expresa como ustedes y sienten que es reciproco, pero tienen que trascender ese estado de amar a algo que aparentemente, aparentemente, no se expresa como ustedes, pero en la medida que ustedes la integren en sus vidas, en sus pensamientos, en sus emociones, en sus sentidos, irán comprendiendo porque ella les hará ver y sentir cual es el auténtico amor.

Dentro de lo difícil que les resulta, les resulta más fácil mostrar amor a otro ser humano, pero en el fondo, salvo excepciones, es porque tienen una respuesta. Si los seres humanos no respondieran a esa llamada de amor también les resultaría difícil. O sea, que ese amor es limitado puesto que siempre está esperando una respuesta, una reciprocidad.

Cuando aprendan a amar a la Tierra comprenderán a qué amor nos estamos refiriendo y comprenderán cuando se les dice “trasciendan”, que es lo que quiere decir la palabra trascender. Es ir más allá de lo que me resulta sencillo o lo que he aprendido. Recuerden que les decimos que no hay nada que enseñarles, que todo está en su interior, nos limitamos a recordarles qué hacer para que ustedes lo sientan, lo vean y den ese paso evolutivo.

Esa forma de amar está en su interior. Todo lo que les expresamos esta dentro de ustedes, pero no han llegado hasta allí. Han de trascender esa forma de vivir que tienen, esa forma de pensar que tienen, esa forma de amar que tienen, todos sus sentidos han de trascenderlos para que comprendan y puedan ir un paso mas allá, y este es el momento, y están preparados, por supuesto, el hombre está preparado para escucharlo y para hacerlo, está dentro de él con las posibilidades de sacarlo en este momento de la historia, hoy, ya, no hay nada para mañana. No crean que lo tienen que aprender, no, no tienen que aprender nada, ya lo saben, está guardado y en muchos ya no está tan guardado, está a punto de salir, a punto de reconocerlo.

Cuando el hombre se ofrende a la Tierra, cuando todo su hacer y toda su vida pase por ese filtro como así debió de ser y así fue durante un tiempo, la humanidad nada hacía, nada pensaba que no pasara por el filtro de la Tierra, ella era la primera en saber qué iba a hacer, cuál era el siguiente paso del hombre, porque se le hacía ver, se le ofrendaba cada instante de la vida, el hombre reconocía la importancia porque sin ella él no existiría y ésta era todo abundancia con el hombre, había un amor reciproco y nada le faltó al hombre.

Pero ese tiempo paso y el hombre olvidó, olvidó porque se dedicó a otras tecnologías también necesarias, escuchen bien, todo lo que el hombre lleva aprendido es necesario, lo que quizás olvidó fue el unirlo todo, el no dejar nada, el no dar nada por sentado y por hecho, el aprender y aprender y aprender sin dejar nada atrás, todo sirve, todo sirve cuando lo unifico, todo me sirvió y todo me servirá.

Por eso les decimos: no cojan las palabras aisladas, no cojan las oraciones puntuales, hay un seguimiento, desde que comenzó la humanidad, desde su primera trayectoria todo es importante y trascendente en el hombre, todo, pero éste cada vez más se coge a lo último, desarrolla lo último y siempre está en lo último.

Unifiquen. Así como ustedes ya no deben pensar aisladamente para nada, deben de unificarse como un solo ser humano, como un solo ser. Esa conciencia grandiosa de millones y millones de identidades, pero con una sola conciencia, sabiéndose lo que cada cual es, sabiendo que mi sentir es tu sentir y mi necesidad es tu necesidad, y que si yo cubro una de mis necesidades estoy cubriendo las tuyas, incluyendo la Tierra. No dejen nada atrás, tienen que mirar hacia arriba, sí, ver la belleza, también, pero miren el suelo, el suelo que les acoge, miren el suelo y den gracias constantes por estar cuidando de cada uno de sus pasos y pídanle, pidan que les continúe acogiendo.

Nos adentramos un poco más. ¿Recuerdan? Decíamos: miren qué necesitan ustedes para comprender cuál es la necesidad de los seres humanos. Si nos adentramos un poco mas y sentimos al planeta como un ser, ¿qué necesita este ser?

Cuando el hombre -y más en la actualidad- sale a la calle hay momentos en que todo le sobrepasa, los ruidos, las personas, la actividad… porque necesita un tiempo de descanso o un tiempo de interiorización o un tiempo de silencio. Vean al planeta, a su planeta, como un ser y comprendan que habrá días en que también se sienta saturada, también necesite ese silencio.

El hombre está acostumbrado a decir: ¿qué puedo hacer yo ante tanta humanidad?, ¿qué puedo hacer yo si no soy nadie? Esa limitación tienen que abortarla ya. Un pensamiento de un ser perfecto como es el ser humano no puede tener esa forma. A estas alturas deben saber ya que su forma de pensar, una forma de pensar armónica, una forma de pensar con amor, puede romper todas las barreras que los demás seres pongan, no hay limitación cuando un sentir es profundo y recto. Con su forma de pensar un ser humano puede hacer que la Tierra no se sature más de lo que está, que no le cabe más. Es como cuando ustedes dicen: es la gota que colma el vaso, no le cabe más en su interior.

¿Qué hacer? Ya no se trata de no tirar más basura, ya no se trata porque ya no hay mas marcha atrás, ya está la cosa hecha. Ustedes, sus cuerpos y el cuerpo del planeta ya han llegado a su culminación, no les cabe más, ¿comprenden? No cabe ni un pensamiento negativo más en ustedes ni en ella. Por más que ustedes ahora quisieran limpiarse, cuando ya están enfermos, ¡ya están enfermos!

No se trata de fustigarse porque han enfermado o porque la Tierra está enferma, se trata en la medida que cada uno de ustedes vaya sintiendo esa llamada de devoción ante ustedes y el planeta, ante este ser grandioso, de no fustigarla más, de que cada uno de sus pensamientos sea de armonía, de amor, de belleza, de gratitud, de devoción hacia sus cuerpos y hacia ella.

Recuerden que les decíamos: no den culto a sus cuerpos, ¿lo recuerdan? No se trata de limpiar las calles, que también, no se trata de ponerse pinturas en los rostros ni buenos vestidos, ni buenos perfumes, que también si así se necesitan, pero no se trata de eso. Trasciendan las palabras, se trata de ir a lo profundo, al corazón de la Tierra, al corazón del ser de humanidad, no se entretengan en la forma, la forma no sirve, la forma sirve únicamente para mantener la energía.

No necesitan más culto, recuérdenlo. Podemos embellecer las calles de la Tierra, claro que sí, pero no se queden ahí, ella está enferma, tienen que llegar al sentir, tienen que llegar a su corazón, arrópenla y arrópense mutuamente porque si ustedes se arropan la arroparán, si ustedes la arropan ella les arropará, es mutuo. Nunca, nunca les ha faltado absolutamente nada, siempre ésta les ha dado lo mejor de sí, si no lo han tenido es porque ustedes se han alejado demasiado de ella y aun así aún habitan en sus brazos, aun así aún habitan en sus brazos.

Pero no se trata únicamente de estar. El hombre, en cada instante se va a dar más y más cuenta de que no se trata sólo de existir sino de que esa existencia tenga un sentido para la vida. Recuérdenlo porque si no esta forma dejará de existir con esta forma. No se trata únicamente de estar, se trata de estar con sentido, ahí pueden involucrar la palabra trascendente. ¿Qué hacer con la palabra trascendente? No se trata ni más ni menos que de estar haciendo lo que uno hace pero dando ese sentido auténtico de lo que es en cada aspecto de la vida, si se habla de la naturaleza sobre la naturaleza, si se habla del hombre del hombre, si se habla del trabajo del trabajo, que no sea automático, que no sea algo pesado, trascender ese peso, trascender esos límites se hable de lo que se hable, eso es lo que el hombre debe de hacer.

Cuando preguntan y preguntan “¿qué hacer?, ¿cuál es mi hacer?”, es ese, pero lo deben ustedes de sentir. Es ese, es trascender esa apatía, esa forma de pensar limitada, esa forma de hacer caduca para postrarse en primer lugar ante el ser que nos mantiene: ¡gracias, gracias por mantenerme, a partir de ya cuento contigo desde lo más profundo como mi madre, como mi amiga, como mi maestra, como mi vida!

Ahí -repetimos y culminamos-, cuando ustedes den esa trascendencia a la Tierra, descubrirán el auténtico amor, y es más, a partir de ese instante lo reconocerán porque se sentirán uno con todo lo que existe, ¡uno con todo lo que existe!, ya no necesitaran más preguntas, ya no necesitaran sino vivir, regocijarse por haber recordado y reconocido.

Gracias a ti.

02 abril 2009

La trascendencia del instante


Hoy es una convocatoria para el hombre, para cada ser de humanidad, sean estos conscientes o no del hecho.

Como tantas veces y tantas hemos ido hablando de que el hombre está preparado, que en su interior todo está, sencillamente él no es consciente.

Cuando hablamos de trascendencia, ¿qué le evoca a cada uno de ustedes? Cuando algo es trascendente, pues esa evocación háganla enormemente grande, porque la palabra trascendente queda perdida para el significado que queremos que sientan.

Es trascendente por el momento en que la humanidad está, es trascendente porque todos están esperando recibirles, es trascendente porque cada uno de los seres humanos en la Tierra y fuera de ella son conscientes, conscientes de todo lo que va a ocurrir y está ocurriendo.

Convocados porque a esa conciencia de lo que va a ocurrir y lo que está ocurriendo son ustedes los que tienen en su interior ese instante de descorrer, de desvelar para tener esa conciencia floreciente. Pero aunque no descorran sus velos, aunque nada quieran saber, aunque nada quieran escuchar, aunque se escondiesen en el rincón más profundo del planeta o de ustedes mismos, aun ahí ustedes escucharían y ustedes verán, porque ya no existe rincón en el planeta ni en ningún ser humano en que no se despierte esa trascendencia de saber quién soy.

Muchos de ustedes están sintiendo aperturas. Le pueden dar un nombre o no darle ninguno, pueden sentirse con esa curiosidad innata del ser humano y profundizar, o no darle ninguna importancia, pero el hecho no deja de ocurrir porque ustedes lo muestren de una u otra determinada forma, ocurre, y es ese momento que está viviendo el planeta Tierra, el Ser en mayúsculas que les acoge, el que esta removiendo y removiéndose para que el hombre vea.

¿Y qué es lo que el hombre va a ver, quiera él o no quiera?, ¿qué creen ustedes que pueden llegar a ver?, ¿qué creen que pueden llegar a sentir? Tal y como ustedes viven, reaccionan y piensan, ¿qué creen que este tiempo les pueden mostrar?

¿Recuerdan que hablábamos de transmutación?, ¿recuerdan que hablábamos de ese instante de luz, de ese momento que el hombre tiene que reconocer para ubicarse en su lugar y así poder escuchar la llamada?

Lo que verán, quizás con los ojos del cuerpo, quizás con los ojos del alma, pero no habrá ninguna duda de esa visión, es de dónde y hacia dónde se han de mover. De dónde proceden los seres humanos y hacia dónde van a ir. Que es un momento trascendente, eso lo van a percibir constantemente. En cada instante de sus vidas van a ver ese tiempo regalado y van, sin darse cuenta, sin ser quizás ni su voluntad ni sus pensamientos, van a darle la trascendencia necesaria a cada instante de sus vidas. Es como si a partir de ya el hombre tomara conciencia de ese bendito regalo que le han hecho, y a partir de ese instante ofrendase cada momento de su vida, cada latir de su corazón, con disfrute. Por eso decimos que es un momento trascendente.

Hasta ahora el ser humano ha vivido bajo los conceptos de educación que ha recibido y ahí ha entrado lo bueno, lo malo, lo blanco, lo negro, todo en base a esa educación. En consecuencia, la palabra trascendente también está bajo esos conceptos. Pero ahora les decimos: este tiempo de más, este tiempo que les ha sido regalado para que ustedes disfruten de la vida, para que ofrenden cada instante pero desde lo más profundo de su corazón, no porque se les pide sino porque lo sienten, esa es la transcendencia a la que nos referimos y de la que hablamos, esa es.

Es un momento o instante trascendente porque nunca jamás el hombre ha ofrendado su vida desde lo más profundo de su corazón, siempre se ha reservado, y es más, siempre ha pedido más, no ha estado nunca conforme con lo que ha tenido o tiene, siempre ha pedido más y siempre, en su rostro ha mostrado la manifestación de la amargura y en sus formas ese agridulce que no ha dejado tiempo para la ilusión, para el disfrute ni para la alegría.

Bajo estos nuevos conceptos, sin necesidad de que el hombre lo haga por petición sino por la necesidad de expresar lo que el corazón está sintiendo a partir de ya, es una inmensa alegría por estar en el planeta, una inmensa alegría por ser conscientes de quienes somos. Y ante eso al hombre no le cabe más que ofrendar cada instante de su vida. Esa es la trascendencia: que el hombre es consciente de cada instante que vive.

Quizás unos lleguen a través del dolor, quizás otros a través de la alegría, otros a través del compromiso, cada ser humano llegará en base a su comportamiento y sus vivencias, pero todos y cada uno llegarán. Quizás unos elijan, quizás otros, por no saber, vivan sus vidas sin elección ninguna, pero lo sentirán y darán las gracias por estar vivos, y darán las gracias a la vida, no al hombre, ¡y darán las gracias a la vida!

¿Cuándo el hombre, no a nivel individual sino grupal, cuándo la humanidad ha sido capaz de dar las gracias a la vida?, ¿cuándo ha sido consciente de la vida? El estar vivos no quiere decir que el hombre haya agradecido la vida, más bien la inmensa mayoría la ha maldecido porque lo que ellos llamaban vida no les satisfacía. Hoy hablamos de la VIDA en mayúsculas, y esa es la que está viendo el hombre.

Si soltamos esas necesidades de las que hablábamos en encuentros anteriores, si nos quedamos únicamente con lo justo y lo necesario que el hombre necesita para vivir, lógicamente ahí verán esa gratitud y aún en los momentos que la mayoría está con sus mentes, viviendo como caótico este momento, hasta ahí observarán que es realmente un momento para bendecir, un momento de trascendencia. Porque sí, hoy es caótico, pero mañana es ese instante de luz necesario, necesario, ese instante donde todo se ha derrumbado y queda lo auténtico.

De ahí que el hombre se da cuenta que quedándose sin nada, perdiendo lo que llaman trabajo, dinero, derrumbándose todo a su alrededor, en un instante eleva los ojos, eleva el corazón y ve el sentido de su vida, ve que todo lo que estaba no le servía de nada. Ahí es cuando el hombre se postra y da gracias por continuar, no sabe hacia dónde, no sabe cómo, pero da gracias por continuar.

Cuando el hombre hinca sus rodillas y su corazón y da gracias a la vida por esa continuidad, ésta lo acoge, lo mima, y ya sí, le da todo lo necesario que le haga falta, todo, porque ya ese ser se basará en esa necesidad auténtica del hombre, y es esa la que el hombre está recobrando y la que vamos a ver. De ahí que todos los seres están alertas del planeta para sostener a cada uno de los seres humanos, para respetar las decisiones de cada ser humano y llevarlo a su lugar de origen.

¿Cuándo el hombre ha vivido instantes así? Sí, en un comienzo se hablaba de la Nueva Era, de grandes cambios a nivel cósmico, pero están viviéndolo, están imbuidos en ese gran cambio y la elección es de cada uno de ustedes para todo lo que acontece: “¡quiero esto!”, en el buen sentido, en el sentido de que el hombre ya sabe lo que necesita, ya sabe lo que todo ser humano necesita. Recuérdenlo y no lo cojan aisladamente, si lo cogen aisladamente no van a ver la trascendencia.

Se supone que el hombre ya sabe qué necesita para encontrarse. Cuando éste ya sabe lo que es necesario para su vida, lógicamente ya sabe lo que es necesario para la raza humana, por tanto ahí ya se le deja elegir hacia dónde, cómo, y se le da. Ya no es el capricho al que ustedes están habituados, ya no son las necesidades externas las que ustedes necesitan, esas se quedan con sus cuerpos –recuérdenlo-, esas se quedan en sus hogares.

Su HOGAR -con mayúsculas- no es la Tierra. Ningún ser humano es de este planeta, ninguno. Pero no porque sean visitantes se les dice que se marchen, ustedes también eligen. Cuando vean, cuando sientan, cuando así requiera cada cual qué hacer, pero conscientes, conscientes. Ahí ya no se les dice a través de los sueños, ahí ya no se les habla a través del inconsciente, no, ustedes al igual que deciden día a día qué hacer, al igual decidirán qué HACER en mayúsculas, ¿comprenden? Y si no hoy, irán comprendiendo en muy poquito tiempo todo lo que se va percibiendo, todo lo que se va sintiendo, dando forma a esa nueva forma de vivir, dando sentido auténtico a este planeta que nos acoge.

Recuerden lo importante que es cuando ustedes acogen a un invitado, que éste sencillamente muestre gratitud, alegría por estar siendo bien acogido. Y en cambio el hombre, hasta hoy, ha estado en un lugar que lo ha acogido –nos referimos al planeta, a la Tierra-, y hasta hoy sólo ha querido robarle, robarle todos los recursos. Y ésta no se ha enfadado con el hombre, aún apuesta por él. Es el mismo hombre quien no ha tenido esa conciencia consigo mismo, pero eso es pasado.

El hombre, aunque hoy aún se sienta que no es merecedor de todo lo que se le da, aunque así lo sienta quizás por lo mal que se portó con la Tierra y con los seres de su entorno, aun así en su interior luce esa vida auténtica que hace que lo queme todo, que lo transmute todo en un instante para sentir el auténtico amor. Y como lo pasado pasado es, el hombre continúa siendo un ser de divinidad y continúa siendo Dios, quizás aún más fuerte porque reconoce. Recuerden este planeta, recuerden todo el uso que él nos ha estado mostrando de experiencias, de recuerdo, de bondades. Y aun cuando no nos creamos merecedores de esto, esto va a ocurrir y vamos a poder realmente elegir el instante de actuar, así, tan natural.

Todo se va a vivir de una forma sencilla, de una forma natural. Lo único, quizás, que se les puede recomendar, es lo que estamos haciendo de un tiempo a esta parte: hasta que ustedes asimilen y vivan el tiempo como un instante de hoy para hoy, de ya para ya, aun cuando ustedes crean en el mañana, en la semana y el mes que viene, lo único que se les recomienda es que mientras piensen o sientan así no den culto a sus cuerpos. Es la única recomendación que se les puede hacer: no cultiven sus cuerpos, respétenlos como templos pero no les den culto, cuídenlos, aséenlos pero no les den más trascendencia, ni hacia la sanación ni hacia la enfermedad. Actúen como si no los tuvieran, disfrútenlos, alégrense, sí, de tenerlos, vívanlos mientras los tienen, pero no les den culto. Sus cuerpos no necesitan nada más que lo que tienen, nada más, no se entretengan ni en la enfermedad ni en lo que ustedes llaman belleza, no es esa la belleza, la belleza se refleja en sus ojos, en sus actos, no en el cuerpo si es más alto, si es más bajo, si es más viejo o es más joven, no se entretengan ahí. Mientras ustedes vivan el tiempo como tal, este no debe ser entretenido en eso.

En la medida en que cada cual vaya llegando a ese estado de conciencia deben –por deber, por débito a la raza humana, por débito a la raza divina- expresarlo con alegría, porque en esos instantes todo lo que salga de ustedes en base a esas nuevas experiencias vividas, va a ser una energía tan fuerte que van a poder ayudar a aquellos que aun no la han alcanzado. No se entretengan en si los entenderán o no, exprésenlo tal y como lo vayan viviendo, con alegría, porque lo que a ustedes quizás les parezca algo novedoso, observarán que al expresarlo todo está ocurriendo ya, y todo cuando se expresa toma vida y se acelera.

Recuerden esto: cuando les decimos que apremien, que aceleren sus pasos -aquellos que cada cual tenga-, ese ritmo, es porque el tiempo es ya y porque cuando ustedes expresan todo lo que están viviendo pueden hacer que los demás lleguen. Y para eso están, para servir, recuerden, están para servir a la humanidad. Y cuando para toda la totalidad sea esa la única meta, es cuando reconocerán a la divinidad en cada ser de humanidad.

Recuerden que les hemos hablado de los grupos, que cuando a un ser le hace falta alcanzar ese estado de conciencia o de vibración le es más fácil alcanzarlo a nivel grupal, y poco a poco se va implantando en cada ser a nivel individual. Hoy el hombre ya puede alcanzar este estado a nivel individual, ya su cuerpo vibra de tal forma que no son necesarios los grupos. Y recuerden que no hace demasiados días les decíamos que para que el hombre pudiese alcanzar ese estado de vibración necesitaba del grupo, poco después se les decía que aceleraran el paso y poco después que se les regalaba el tiempo. ¿Comprenden a donde queremos llegar?, ¿comprenden que están dando zancadas enormes y que lo que antes podía durar lo que ustedes llaman años está ocurriendo? De ahí que decíamos la trascendencia del instante.

Cada instante, hoy, el planeta lo acelera como tiempo atrás le costaba años. Y no es que anteriormente no sirviera, sirvió, sirvió para hoy, y lo de hoy servirá para mañana y lo de mañana para pasado, y así es la evolución, nada se estanca. Lo que sí es cierto es que este tiempo acelerado la Tierra lo está viviendo en este momento de la historia. En este momento de la historia es cuando la Tierra está viviendo ese proceso, por tanto los seres humanos están avanzando como si se tratase de generaciones o de vidas. Lo que pueden vivir quizás en una semana, en otro momento de la historia hubiesen tenido que renacer, pero el hombre lo está asimilando.

Cierto es que aún hoy la gran mayoría le han puesto el nombre de cambio climático; está bien, no importa, no importa que todos los países estén en la banca rota, que todo el mundo esté cabeza abajo, no importa qué nombre se le dé. Lo que importa es lo que ustedes van a ver y a sentir: quiénes son, por qué están aquí, para qué están aquí, preguntas que ustedes ya se están haciendo y se hicieron hace mucho, mucho tiempo, y no tener que pasar vidas esperando esas respuestas, ya llegó, y tan natural.

Lo que el hombre creía catastrófico, lo que vivía como ultimátum, como tantas y tantas veces le han ido diciendo las religiones o seres que hablaban del fin del mundo, masticó esa palabra, asimiló esa palabra y no existe el final, es un constante comienzo y un constante renacer. Lo único que cambia es el estado de conciencia con que se vive, pero no existe el final.

Y el mundo, ¿qué es el mundo? El mundo, quizás, su palabra sería la eternidad y la eternidad no tiene fin, es eso, la eternidad.

Quizás eso sí sería, pero no el fin del mundo ni el fin de la eternidad, lo que más se le ajustaría es: están comenzando a vivir en la eternidad.

Amen.

29 marzo 2009

La entrega


Sientan el lugar que cada cual ocupa en la sala.

Visualizándose, vayan alejándose cada vez más, despersonalizándose cada vez más. Sean capaces de no ubicarse en ningún lugar, sabiéndose que son sostenidos por ustedes mismos con la confianza y la fe de ser servidores.

Traten de sentirse entregados allá donde estén. La entrega es en sí una energía que el hombre debe conocer, manejarla como otras tantas, pero en estos momentos es necesaria la entrega hacia lo que cada uno de ustedes sienta que debe fundirse, una entrega total.

La semana anterior se hacía hincapié en que el hombre debe de retomar su parte interna y dejar que este caparazón -el cuerpo- no la limite, conocerse en realidad quien es. Insistíamos en que el ser humano se había atrapado con todas las golosinas –entre comillas- que él mismo ha puesto para entretenerse, pero tanto se entretuvo y se entretiene que perdió su identidad. Ese fue, en resumen, el encuentro anterior.

No es que el hombre deba rechazar, aunque en un inicio sí que debe rechazar todo aquello que lo entretiene, pero no se trata de un rechazo, de un corte, de una negación, sino más bien de un apartado para poder ver sin esas necesidades que el cuerpo le demanda, poder ver más allá, lo auténtico que cada cual llevamos y después unificar en armonía la parte interna y la externa. Pero en este momento, cuando se les propone “rechácenlo, apártenlo”, no se refiere a que el hombre tenga que fustigar su cuerpo, al contrario, es su templo, es para venerar ese cuerpo pero con la sabiduría de que esa veneración no lo va a atrapar, al contrario, va a romper todos los limites para poder salir a la luz el ser que el hombre lleva en su interior.

Pero hoy el hombre no se comporta de esa forma. Está rindiendo culto meramente a la parte exterior, a la belleza –entre comillas-, belleza impuesta también por las necesidades –se podría llamar- del momento que convienen a unos cuantos. Y ahí el ser humano se está atrapando y sólo percibe lo que ve, se obsesiona en lo que ve y cada vez le demanda mas y mas, cada vez necesita rendir más culto a ese cuerpo, de ahí que les aconsejábamos y les aconsejamos que rechacen esa parte de egolatría que están rindiéndose a sí mismos, que vayan a lo más profundo, que se despersonalicen para llegar a sentir quiénes son y darse cuenta que están rindiendo culto a algo falso.

El cuerpo, como tantas veces se les ha dicho, es lo que les da la posibilidad de que su espíritu esté recogiendo experiencias, por eso debemos cuidarlo como a un templo. Pero el templo necesita únicamente limpieza, transparencia, no más; ya no necesita ponerle más atributos. Un templo aireado para que las ideas y pensamientos fluyan, para que las emociones no se estanquen, para que se pueda entrar y salir a voluntad cuando así lo demande el espíritu. Y ya está.

En esa creencia es en la que el hombre debe posicionarse. Desde ahí es donde va a ver la posibilidad de qué hacer y el sentido a tantas y tantas preguntas. Desde ese templo transparente es donde él puede observar y observarse todas las experiencias que las vidas le han ido poniendo para ser quien es, que aun hoy la mayoría no sabe quién es.

Pero si sólo se le mantiene vivo, ese templo nos dará la posibilidad de saber qué estamos haciendo en este preciso momento, en este lugar, a la espera de qué.

Hoy, la mayoría de cosas que escuchamos son palabras, y les insistimos en que dejen de ser palabras para que sientan y vean para qué se les está preparando, para qué ustedes mismos se ha ido preparando vida tras vida. En estos instantes en que la Tierra está, como decíamos el encuentro anterior, todo este tiempo que se les está regalando es para que observen, sientan y vean para qué se estuvieron preparando durante tantas vidas.

De ahí que hacemos hincapié en que deben de apresurar el paso y dejar de escuchar las palabras. Tienen que pasar al siguiente paso, tienen que vivirlas, tienen que saber qué lugar ocupan porque si no saben qué lugar están ocupando, si se les llama –que se les está llamando- no van a escuchar, por tanto no pueden responder.

Si saben el lugar que ocupan, y es más, si saben qué es lo que tienen que hacer la respuesta será inmediata porque verán, y no serán sus imaginaciones ni eso que ustedes llaman coincidencias; podrán ver en todo lo que les rodea la llamada para cada uno de ustedes, la verán, la sentirán y automáticamente estarán preparados para ir, para dar esa respuesta.

Pero si están cultivando todo lo que es exterior, todo lo que no son ustedes, si no saben ni el lugar que ocupan, si no sienten quienes son, porque son ustedes mismos quienes van a percibir el lugar que están ocupando qué lugar es, no se les puede decir con palabras, quedaría en palabras; deben de sentir una vez alejados y despersonalizados del lugar que ocupan cada uno de ustedes, deben de percibir cual es su lugar, deben de sentir para qué se les está preparando y para qué se prepararon ustedes. Y deben de dar la respuesta.

No se les dice que se les va a llamar, se está llamando a toda la humanidad constantemente de un tiempo cercano aquí, constantemente, por muchos medios que ustedes llaman externos, e internos. Se les está llamando de mil formas y maneras y pocos de ustedes escuchan. Todo lo personalizan, todo lo que escuchan creen que es únicamente para ustedes. Es –recuérdenlo- para el ser de humanidad, para todos los seres humanos. La única diferencia que puede haber es que unos escuchan y otros no, que unos hacen y otros no, pero a todos los seres humanos se les está llamando.

Aquellos que escuchan van sintiendo esa llamada y reubicándose en el lugar preciso para cada ser. Aquellos que no escuchan no es que se les deje, no, nunca se les deja, sencillamente no oyen. Habrá un instante que a través del propio hombre, a través de lo que observe quizás, quizás, ahí tengan ese resplandor que los haga reaccionar, pero jamás se deja de llamar al hombre. Por eso se les dice muchas veces: “estén alertas, ya saben que la casualidad no existe, ya saben que todos los seres humanos son elegidos para terminar este ciclo, todos”. Todos se deben de ver en el mismo espacio, con las mismas posibilidades, porque todos tienen las mismas necesidades. Lo que ocurre –volvemos a repetir- es que unos están alertas sintiendo esa llamada y otros todavía no.

No se les puede decir nada más. Llegará un momento en que ustedes mismos ya no necesiten de más palabras. En cada estado de ánimo de cada ser humano, de cada grupo de humanidad, se hace hincapié con unos ejemplos u otros, pero realmente todo está en su interior. Se les recuerda, quizás, se intenta que tengan seguridad en ustedes mismos, que no crean en las casualidades, que no crean que están solos. Se les intenta dirigir hacia dónde ir de mil formas, hasta dar con la que cada uno necesite, pero nada nuevo se les puede decir porque eso nuevo, eso novedoso lo tienen que vivir ustedes, experimentar ustedes, y eso sólo puede ocurrir cuando den un paso hacia adelante, cuando se posicionen en ese punto interno que cada cual tiene y solo den culto a esa parte interna, cuando se den cuenta que lo de fuera no importa, ninguna importancia tiene; lo que vale, lo que interesa es lo que ustedes llevan en su interior, de ahí que decimos: “no juzguen, nadie sabe qué es lo que cada cual lleva en su interior”.

Eso es lo que deben hacer brotar, eso es lo que deben encontrar en su interior y cuando encuentren, cuando lo encuentren, ya sabrán qué posición ocupan, qué es lo que se espera de cada uno de ustedes. Porque cada ser de humanidad está en este momento por algo en el planeta, cada uno de ustedes puede dar algo y sólo lo puede dar uno, que en su conjunto crea armonía para este tiempo, que en su conjunto toma la gran fuerza para hacer que el cambio pueda ocurrir dentro de una armonía.

Pero se tienen que despersonalizar, se tienen que alejar mucho de sus personalidades, de sus cuerpos externos, deben ver a la Tierra desde lejos y a ustedes desde lejos. Cuanto más se acerquen a ese cuerpo con las necesidades que hoy ustedes mismos le han impuesto, éste les pedirá mas y mas, mas placer, pero ese placer es momentáneo, no se rindan a ese placer del cuerpo. El cuerpo -repetimos hasta la saciedad- es su templo pero también es su trampa, y hoy el hombre lo está viviendo como tal y este cuerpo lo está encarcelando. Deben romper esos límites, deben ir directos hacia romper con todo lo que de placer -con mayúsculas- a ese cuerpo, y entiendan que no se trata de fustigar al hombre, se trata de que el ser coja y unifique esa armonía en su interior y en su exterior.

Decíamos que el hombre, cada cual, lleva su ritmo. La Tierra misma lleva su propio ritmo, pero a la vez que ella lo acelera el hombre también lo debe de hacer, y es más, en la medida que acelere esa inercia que tiene le será mucho más fácil identificarse, identificarse, no personalizarse. Hasta no hace mucho el hombre tenía la misma vibración que la Tierra, pero la lentitud que hoy tiene el hombre, la Tierra ya no la tiene.

Deben de reflexionar, como les pedíamos el día anterior, con lo que el hombre necesita como pura necesidad. Si ya lo han identificado obsérven en qué lugar se han posicionado. Si no han identificado todavía qué es lo que el hombre necesita, ahí ya cada cual debe de tener un dato de lo rápido o lento que va, y volvemos a repetir, deben de apresurarse, deben de saber como ser humano, como parte de la raza humana, qué es lo que el hombre necesita.

Hasta que no identifiquen qué es lo que el hombre necesita van a estar vagando por todo lo que sus cuerpos les demandan, que no son las necesidades autenticas. Mientras estén divagando por todo lo que creen necesitar es energía que pierden, y esa energía que pierden es necesaria para que ustedes mismos sepan quienes son. Hoy se trata únicamente de eso, por eso les decimos que se apresuren, se trata de que identifiquen sus propias necesidades, las necesidades del ser humano, se trata de que sepan ya cuáles son superficiales y cuáles necesarias para la vida, se trata de que cuando el hombre identifique quién es ya no necesitará escuchar las palabras, será realmente una palabra viva, un ser que vive la vida.

En estos momentos hay seres que realmente han dado un paso, un paso importante. Hay seres que no necesitan de otros para poder percibir, para poder escuchar, que no necesitan de otros y se ponen, como es necesario, para servir, pero ya no solo con su intención sino con su conciencia despierta.

Se les dice muchas veces: “traten de ser sus propios mensajeros, traten de ser ustedes quienes escuchen, traten de ser quienes sientan”. En la medida en que cada uno no dependa del otro se sentirán con más seguridad en ustedes mismos, y es tiempo de que se sientan con esa confianza. Son seres de luz, tienen que sentirse como tales. Pero deben de acelerar sus pasos y sutilizarse.

Una cosa necesaria es que se unan para un propósito y otra es que necesiten de esa unión. Es distinto, muy distinto. Cada uno debe de saber quién es, el lugar que ocupa y qué hace aquí, para cuando se le llame. Pueden creerlo, pueden creer en lo que escuchan, pero siempre lo escucharán de fuera, y tienen que apresurarse para ser ustedes mismos quienes perciban y escuchen y ahí, con esa fuerza, se aúnen a otros seres que están en el mismo punto evolutivo que ustedes.

No se dispongan únicamente a que alguien les hable. No se dispongan únicamente, aun creyendo en ese ser, a que alguien les dirija. Sean ustedes mismos, y entiéndanlo todo con mayúsculas -recuerden el inicio de la oración-, despersonalícense, aléjense sintiendo el lugar que ocupan pero aléjense, aléjense de sus personalidades que son las que no les dejan entender o malentienden lo que escuchan, aléjense hasta ser únicamente vibración, sin personalidad pero sí con identidad, porque así, por lo menos, cuando escuchen no lo malentenderán, pero traten de ser ustedes mismos quienes tengan las respuestas por una escucha interior.

Deben de ser sus propios canales y hacer de canales para otros. No tienen límites, y menos en el día de hoy. El ser nunca ha tenido limites y en los tiempos actuales todo se les es dado, sólo tienen que ir hacia ello con esa pureza de corazón, no más. Tienen que ir a por ello y ser realmente esos haces de luz allá donde estén, para todo, para todos.

Que así sea.

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