01 abril 2011

Oración del 20 de marzo de 2011 - parte 2

Continuamos.

Llegados a este punto de comprensión, de comprensión con la necesidad o necesidades de cada cual, esa es la gran reflexión que cada uno tiene consigo mismo.

El siguiente paso que el hombre debe dar, y más en concreto el hombre consciente de lo que quiere, o sea, el que en base a esa reflexión apuesta por ser un servidor, debe de comprender que toda esa energía va a ser requerida para otras cuestiones de la vida, ya no de su vida sino de la vida, de lo que llamamos vida: vida en el planeta, vida en los hombres, vida.

Cuando cada uno siente en sus momentos más íntimos esa conexión con ese conocimiento de saberse servidor, de saberse contemplado constantemente, de saberse guiado constantemente, necesita de pocas pruebas concretas o físicas para continuar y, sobre todo, para saber si su vida y lo que hace con ella va más allá de lo meramente físico.

Llegado a ese punto el hombre sabe que los Maestros están, sabe que el Padre está, y si sabe se mueve con esa certeza y no es que no se conduela con el dolor de los demás, no es que no le duela su cuerpo físico, no es que no tenga la necesidad de cubrir ciertas necesidades cotidianas con el hogar, es, aparte de eso, como si de repente le entrase la capacidad de poder con todo, es esa ilusión de saberse en esa recta final, de saberse protegido constantemente, de no decaer con esos dolores o achaques de la vida, lo que le da el sentido auténtico a la vida de cada cual.

Pero el hombre debe de sentirlo en lo más profundo, no debe dejar que se relajen sus oídos o que se alague su personalidad, su ego, llámenle como quieran. No es más de lo mismo, no, hablamos de un sentir. El hombre debe llegar a ese sentir en lo más profundo, ese en que ya no caben las preguntas, sino sólo cabe dar las gracias y no de palabra. Dar las gracias cuando uno abre los ojos después de una larga noche por estar vivo y por servir con su energía al cambio del planeta, al cambio de la humanidad. Es dar las gracias por cada inhalación a lo largo del día por sentirse vivo y estar disponible. Es dar las gracias por los alimentos, por el espacio, por las personas, por la soledad, por todo. Ya no caben las preguntas, no hay necesidad de ellas.

Hasta que el hombre no llegue por sí mismo a no tener la necesidad de preguntas, ni el por qué me duele, o el por qué esto me ha ocurrido a mí, o así, o por qué ha pasado eso en la Tierra, o por qué, qué hacer, o qué no hacer… Ya se les está diciendo.

Y también se les está diciendo que los encuentros, que hasta ahora han sido sistemáticamente lo que ustedes llaman una vez al mes, van a ser cada vez que ustedes así lo requieran, en el nombre del y allá donde más de una persona se reúna, no importa el número de personas, no importa el día en el cual se reúnan, todo ha sido un proceso necesario para llegar a abrir esa parte física del hombre, esa parte de su mente, esa parte de sus emociones, esa parte de su cuerpo concreta y física. Hoy, a la vez que ya no necesita de ese día o esa hora, son todos los días y a todas horas si así él siente que tiene que hacerlo. Y tampoco depende de si esta solo o en compañía si así siente que debe hacerlo. Y ese sentir se lo va a ir dando a la vez que vaya haciendo sus cambios físicos porque va a ir sintiendo la necesidad de dar, de dedicar más tiempo, mas energía a esa Totalidad.

Pero cada cual, como así es y debe de ser, tiene su tiempo, su ritmo, su espacio y su forma. A

la vez que todos los seres humanos no están conformados de la misma forma, sí de la misma esencia pero no de la misma forma, cada cual en ese tiempo de reflexión debe adecuar sus necesidades y no engañarse; de nada sirve, se les dan pautas concretas, las cosas son como se les dice; otra cosa es que ustedes no las sientan así, bien, no las hagan, si no las sienten no las hagan, acójanse a su libre albedrio, acójanse a él. Pero cuando ocurre algo en la humanidad, en el planeta, en sus vidas, bien sea de sufrimiento, de catástrofes, de dolores, no se hagan las preguntas puesto que las respuestas ya las tienen aunque no las quieran ver o no las quieran reconocer o no quieran moverse en base a eso que escuchan o que saben.

De nuevo se les dice, y siempre se les ha dirigido en base a sus necesidades: muévanse en base a sus necesidades, pero muévanse.

Como ejemplos tienen muchos, muchos ejemplos. Y día a día se les dan como a los niños chicos, haciendo hincapié en que si el tiempo es el que es, si la energía es la que es, quieran o no quieran, comprendan o no comprendan el hecho es y está siendo. Y ahí va el ejemplo: cuando tienen un dolor van a solucionarlo, pero van a solucionarlo desde fuera, reflexiónenlo. Una vez más el hombre cree que sus respuestas van a estar o venir desde fuera, van al doctor, van a la persona o especialista que arregle ese dolor y están constantemente yendo a lugares y personas para que les calmen o les curen, y se les dice y se les ha dicho: es la revisión de su vida y los cambios o giros que esta necesite lo que les va a solucionar ese dolor, esa enfermedad, esa motivación, sin necesidad que sea ni dolor ni enfermedad. Son esos giros internos en la vida de cada uno lo que va a hacer que el cuerpo se ponga en sintonía y armonía con la energía que está.

Y el punto para saber si uno está haciendo esos giros -se les vuelve a repetir- son sus dolencias o su falta de armonía, de escasez, lo que les va a ir dando muestras de que no están en el punto correcto, de que no están haciendo los movimientos que necesitan para entrar en esa armonía. Por más que alguien les diga, por más que el médico les escuche y les recete, por más que les hagan desde fuera, si el cambio o el giro no lo hacen ustedes mismos voluntariamente, puesto que así han observado que es necesario en la vida de cada cual, nada les va a servir desde fuera.

Y toda la energía que se les escape con la queja, con la insatisfacción, con el decaimiento, con la desmotivación, es energía necesaria, ¡necesaria!, para mantener sus cuerpos en este momento en el planeta.

Ustedes pueden pensar, y así lo piensan, por eso se les dice: “esta persona se ha marchado porque ya le tocaba, estaba enferma o era mayor, ya procedía que se marchara”, y es cierto, es cierto, era mayor, estaba enferma y era momento de dejar su espacio. Pero ¿por qué estaba enferma?, o ¿por qué no se sanó? : porque no tenía ninguna necesidad de sanarse y se marchó. Cuando la persona tiene la necesidad, la necesidad de quedarse, lo siente y pueden estar derrumbándose todos los cimientos de la Tierra y esa persona permanecer en ella. Pero de seguro que esa persona ya ha revisado la vida que lleva y ya ha hecho todos los movimientos necesarios para adecuársela y que esta vida le sea armónica.

Y todo, como vemos, depende una vez mas de cada uno de nosotros. Claro está que cuando estamos tan sumergidos en los problemas cotidianos como hasta el momento, la persona puede pensar que ha sido la casualidad la que todavía le deja estar en la Tierra. Y eso se ve cuando hay una catástrofe: miles y miles de personas que se marchan y entre ellas, pasando por lo mismo, una se queda. Esa persona, por más dolor que vea en todo su entorno, su vida está en armonía, si no su cuerpo no hubiese podido quedarse.

Todo aquel que se queda en el planeta a partir de ya, es porque su vida está siendo equilibrada, ¡equilibrada!, con la energía que entra, por tanto puede permanecer dentro de esa energía, ahí no entra la voluntad del hombre. Yo puedo tener una voluntad de hierro, pero si mi energía no la adecuo al momento presente mi cuerpo sucumbirá; y mi voluntad puede ser fuerte y abundante, pero ¿dónde pongo esa voluntad? De ahí una vez más, como nadie nos debe decir qué hacer ni cómo hacerlo, es entrar en esa sintonía y dejarse guiar a sabiendas con plena conciencia de que esa guía es la perfecta porque así lo siento, no porque me lo dicen, porque así lo siento en lo más profundo. Y para sentirlo antes he actuado, primero observando, después rectificando, después obedeciendo en base a lo que yo siento y mi corazón me dicta, sin fisuras. El hombre no puede sentir algo e ir en contra de ese sentimiento, porque así de nuevo se forma un desequilibrio.

Siempre ha sido así. No se les dice nada nuevo, siempre, desde que el mundo es mundo ha sido así. Otra cosa es que el hombre, dentro de su prepotencia, crea saber más de lo que sabe y vaya en contra de lo que siente porque en el momento su cuerpo le pide otra cosa. Aprendan a separar lo que viene desde lo más profundo del corazón y lo que sus cuerpos les piden por la inercia de la costumbre, porque el cuerpo está mal acostumbrado.

Pero se da por hecho y se les recuerda ligera o rápidamente, que ya se les han dado pautas para que ese cuerpo sea más ligero y no los aprisione. Tanto a través de la alimentación como de la respiración o de la oxigenación se les han ido dando pautas para que ese cuerpo mal acostumbrado a una serie de cuestiones no los aprisione, lo mantengan, porque es necesario para hacer o dar cumplimiento a lo que su espíritu necesita, pero mantener no quiere decir que tengan que estar esclavos de ese requerimiento de gusto.

Hablamos de necesidad del corazón, y eso se siente. ¿Cuántas veces los seres humanos no dicen: “se me ha hecho el corazón de piedra, no siento ni dolor ni amor”? Y es cierto, el cuerpo, con sus gustos, se ha hecho tan fuerte, tan pesado que ya no siente esa emoción del corazón. Por eso se les decía: sutilicen su cuerpo a través del alimento y la respiración, no le den todo lo que quiere, sean ustedes quienes manden de él y no él quien mande de ustedes.

Puestos en este instante, ya ese cuerpo debería estar a sus órdenes y de hecho, en cada instante a partir de ya, ocurra lo que ocurra, cuando observen su interior y su exterior, su familia y otras familias, su país y otros, cuando realmente observen lo que está ocurriendo verán cómo ni hay culpa, ni culpabilidad ni culpables, es lo que es, y ni ustedes son culpables ni nadie; está siendo lo que debe de ser.

Cuando sus corazones se entristezcan, lógicamente se darán cuenta de que todo sigue su curso y la mente puede preguntar: “si todo sigue su curso, ¿por qué mi corazón se queja?” Y este puede responder: “porque no me has dejado otra salida, porque has apostado por otras situaciones o cosas, y de golpe ves el sufrimiento pero no te has preparado para él, y de golpe ves la tristeza porque no te has hecho inmune a ella”.

El hombre se ha de inmunizar, ha de ver la tristeza pero no sentirse triste, puesto que se sabe que lo está dando todo, todo, y que forma parte de ese Todo para que resurja o nazca ese nuevo hombre, esa Nueva Humanidad. Y está llegando a su propio punto, no está ocupando ningún punto, ni poco ni mucho más de lo que le corresponde, y siente que está dejando espacio para todo: para la expresión, para el conocimiento, para la nueva luz, sin ser un estorbo, al contrario, siendo una ayuda. Se me está requiriendo como lumbrera para los que están ciegos, pero si no hago caso a ese requerimiento sintiéndolo en lo más profundo, por comodidad o cualquier otra cuestión que antepongo a este sentir, no me estoy preparando para ver la tristeza y no sumergirme en ella, para ver las catástrofes y permanecer en la Tierra, me iré con la tristeza y me iré con las catástrofes. A eso se les está preparando y a eso se les ha estado preparando durante tanto tiempo que conforman los grupos, para estar en el momento adecuado, que así lo eligieron, si continúan queriendo estar.

Y claro que vivirán dentro. Vivirán dentro de la catástrofe, dentro de las tristezas, pero sus cuerpos estarán templados y su espíritu alegre porque lo que viene, lo que nace es increíblemente hermoso, solo se está marchando lo que ya no corresponde, no mas, para dar lugar y paso a otros seres. Por eso se les decía: no necesariamente tienen que pasar por la muerte, claro que no. Pero lógicamente, el hombre debe de adecuarse para que no ocurra eso.

Y tantas otras veces que el hombre no va buscando a través de los medios de fuera, lógicamente de fuera, porque si lo viese desde el interior ya no lo buscaría, lo tendría. Pero mientras el hombre se haga las preguntas y busque fuera, puede andar buscando, como así lo viene haciendo, toda una vida. Y puede buscar conocimiento, puede buscar paz, puede buscar visiones, puede pedir, claro que puede pedir, pero también se puede estar pidiendo toda la vida y no recibirlo, porque no es momento de ello, ¿comprenden? No porque se les castigue o lo hagan bien o mal, no, porque buscan donde ya no hay, porque quieren desde fuera cuando ahora es desde dentro, cuando miran por ustedes mismos, cuando ya no es tiempo de mirar por uno mismo, es tiempo de la Totalidad. Y ahí ya no hay preguntas, por tanto ya no hay respuestas.

El hombre va haciendo paso a paso a través del palpitar de su corazón, y no tiene dudas de si lo hace bien o mal, porque ese bom, bom, bom, bom… le va dirigiendo con esa precisión que no existen para él las dudas.

No se va a entrar en detalles, para que vivan lo más armónicamente posible el futuro inmediato del planeta Tierra. Pero sí es conveniente que reflexionen porque, aun siendo seres a los cuales se les mima únicamente por su intención, si ustedes no laboran en ese corregir normas o pautas, no están exentos de pasar por lo que están viendo. Es más, cada país de los que han dividido el planeta, si el planeta lo han dividido en lugares, pues en cada lugar va a ocurrir lo que sus moradores están necesitando para marcharse o quedarse del planeta. Todos sin excepción.

En estos doce meses, en este triangulo, en esta magia, porque se necesita de ella para que resurja esa raza, van a ir comprobando que todos los lugares del planeta se van resintiendo. Unos mas y otros menos, al igual que el cuerpo físico, y solo va a ir en base a los seres que habiten en los lugares. De ahí que hace tiempo se les dice: formen pequeños lugares donde la energía se mueva en armonía, porque donde hay armonía no hay enfermedad ni catástrofes. En los lugares donde habitan seres que quieren y dan esa energía para lo que se demande de ella hay armonía, y donde hay armonía no hay enfermedad.

Y no importa el número de asistentes en los grupos, no importa. La intención cuando es firme mueve montañas. Ustedes se preguntan: “¿qué he de hacer para que mi vida recobre la armonía?, ¿qué he de hacer para encontrar un trabajo que vaya acorde con lo que yo necesito?, ¿qué he de hacer para que mi familia entienda?” ¿Se observa?, ¿reflexionan… que es una demanda totalmente exclusiva?, mi trabajo, mi familia, mi pareja, mi cuerpo…

Lo están viendo desde fuera. Cuando ustedes depositan la intención en un lugar -el que fuere, un lugar- y desde ahí emana energía para esa Fuente o la Totalidad, ya es un espacio sagrado, por la intención, por la voluntad, independientemente del número de personas que estén, en el hogar, fuera de él. Cuando el hombre se comporta así, lógicamente, empieza a armonizarse él y su entorno, y sin preocuparse por la familia, el trabajo, todo se pone en su lugar y todo se pone en armonía. Es como la búsqueda de buscar fuera, fuera, fuera. Hasta que no busquen dentro nada se pondrá en armonía y pueden pasarse toda la vida buscando y acudiendo a que les arreglen sus cuerpos y sus mentes.

Si no surge la necesidad desde lo interior, desde lo más profundo del corazón, déjenlo. Si sabemos que no existe la muerte, si sabemos que no existe ni el bien ni el mal, déjenlo, dejen lugar en el planeta. Pero teniendo la conciencia y la seguridad de que todo lo que viene se puede cambiar y armonizar desde dentro con esa intención y esa claridad de intenciones.

Cuando algo ocurra no se van a sentir mal y tampoco van a sentir que no están haciendo nada, al contrario, van a sentir que están en el lugar que corresponde haciendo lo que les corresponde con esa sensación de paz que es lo que da muestras de lo correcto. Y quien pueda ayudar físicamente ahí estará, y quien pueda ayudar física, emocional, mental y espiritualmente ahí estará. Cada cual que dé en base a lo que necesita dar, sin escatimar, sin reservas, sin reservarse nada, puesto que desde fuera todo se nos da y se nos dará.

Si el hombre, desde lo más profundo de su Ser sabe que está, nada del exterior le va a mover de esa armonía, nada. Y puede estar, y de hecho estará dentro de esas catástrofes, dentro de esa angustia, y las verá y hará –y observen y escuchen- humanamente lo posible y lo imposible, pero sobre todo su Ser, su Esencia estará en el lugar que le corresponde, ¿comprenden?

Como decíamos hace un instante, decida lo que cada cual decida, siempre que tengan su espacio se va a estar con cada uno de ustedes sean o no sean grupos. Y se va a hacer por todos los medios posibles e imposibles, al igual que ustedes, ayudar y sosegar ese corazón y esa mente. Como pueden entender, si se les está requiriendo toda esa energía ¿cómo no se les va a dar toda la energía que estos seres saben adecuadamente repartir?, por supuesto. Pero no tienen que ver limitación, no tienen que recurrir a un grupo de personas o un día en un encuentro.

Sus cuerpos ya han sido durante todo ese tiempo que han vivido, ya han sido poco a poco preparados para que puedan voluntariamente coger las riendas de su libre albedrio, las autenticas riendas. El que se quieran reunir para potenciar, estupendo. El que ustedes crean que son potenciadores, estupendo. Ahora, eso sí, no olviden crear desde lo más profundo, sin dudas, sin que sus mentes se hagan sus preguntas, crear un espacio sagrado, ¡sagrado!; quien necesite adecuarlo físicamente, también; quien sencillamente con ponerse en posición e interiorizarse, también. Lo que cada cual necesite, no se pongan barreras. Sí pónganse un lugar físico, porque ese lugar físico es el que va a ir creciendo, creciendo hasta el punto de tomar o recoger esa energía armónica para que se sostenga, aun en el aire se sostenga. Y en ese sostén, todos los seres que se armonicen adecuadamente.

Si les motiva estar en grupos, adelante. No esperen que siempre vaya a ser igual puesto que al igual que ustedes están siendo requeridos y no se sabe para qué, estos que les hablan también lo están.

Déjense sin normas. Dense la oportunidad de abrirse en la totalidad, de abrirse. No se dejen, por su bien, no se dejen ni un instante juzgando a cada quien por cualquier decisión que se tome, ni un instante siquiera, no se les pase por la mente ningún juicio ante nadie, sea la decisión que sea, sea que opten por enfermar, sea que opten por cualquier barbaridad que a ustedes les parezca, porque al fin no se trata de barbaridades, se trata de que cada cual tiene su momento, se trata de respeto con mayúsculas, de respeto. No dejen que sus vidas físicas, sus normas físicas y concretas les hagan dar una respuesta que ya no corresponde.

Ahí sí deben de ser firmes, con ustedes sí deben de ser firmes, ¡firmes!, no rígidos, ¡firmes!; firmes con lo que sientan, y si sienten que no procede esa forma de actuar cámbienla, no den ni una hora más a continuar igual; y sobre todo, y acabamos, para que cada uno de ustedes reflexione en base a lo que desea hacer durante estos doce meses.

Culminando el encuentro de hoy, dense la oportunidad de ver todos los acontecimientos y permanecer, permanecer.

Creen sus propios templos, bien sean físicos, bien internos. Den la oportunidad de que en estos se refugie todo aquel que busca. Estén abiertos a recogerlo todo, ¡todo!, sin emitir ningún juicio, ¡todo!

En la medida que se suelten y suelten, en esa medida es la que van a encontrar.

Desde el Punto de Luz en la mente de Dios que afluya Luz a las mentes de los hombres, que la Luz retorne a la Tierra.

Desde el Punto de Amor en el Corazón de Dios que afluya Amor a los corazones de los hombres, que Cristo retorne a la Tierra.

Desde el Centro donde la Voluntad de Dios es conocida, que el Propósito guíe a las pequeñas voluntades de los hombres, el Propósito que los Maestros conocen y sirven.

Desde el Centro que llamamos la Raza de los Hombres, que se realice el Plan de Amor y de Luz, y selle toda puerta del mal.

Que la Luz, el Amor y el Poder restablezcan el Plan en la Tierra.

Amén.

27 marzo 2011

Oración del 20 de marzo de 2011 - parte 1


Entramos en un tiempo de reflexión, de preguntas con respecto a la vida de cada cual y de contestaciones en base a esas preguntas. Reflexión en base al momento actual del planeta y del hombre en él, en base a la vida de cada cual y reflexión por la apuesta ante esta vida en estos momentos. Procuren no divagar. Primer punto de reflexión: ¿cómo se sienten cada uno de los presentes ante los acontecimientos del planeta?, ¿cuál es su papel? ¿Cómo están preparando sus vidas individualmente para todos los acontecimientos que diariamente están ocurriendo? ¿Cuál es el estado de ánimo? ¿Cuáles sus pensamientos? ¿Cómo sus acciones? ¿Cómo sienten que se están preparando -como seres de luz- ante estos momentos? Durante este encuentro van a tener momentos en que se van a plantear si continuar o no dentro de ellos. En estos momentos, como tantas y tantas veces se les ha recordado, aunque ustedes miden el tiempo en semanas, meses, días, años, ha sido un respiro, un respiro sencillamente una exhalación desde que se reunieron por ultima vez. ¿Cómo han vivido esa exhalación?, ¿qué es lo que han tenido en cuenta en base a todo lo que saben y lo que tienen integrado?, ¿qué les ha vencido? Sabemos que en el momento de escucha el hombre almacena o incorpora parte de esa escucha, parte de ese conocimiento. La pregunta es: ¿lo han dejado almacenado o sienten que realmente han trabajado en ello? De ahí que se les pregunta: ¿cómo se sienten emocionalmente? Porque cuando el hombre hace un paréntesis, un relax, una exhalación, pero esta activo internamente en base a eso que siente y en lo mas profundo vive, está haciendo y, por tanto, se siente que está haciendo, se siente parte de este momento de la historia y sabe, siente o intuye cual es su hacer. De ahí que se les vuelve a preguntar: ¿cómo se sienten emocionalmente con todo lo que está ocurriendo en el planeta y cómo se ven ustedes dentro del mismo? Se les recuerda que están siendo guiados, que son seres privilegiados. Se les dice que este tiempo de reflexión que ustedes cuentan un tiempo de tres meses, ha sido y es necesario para que cada cual ponga en su lugar, en su interior, todas las ideas, todos los sentires para poder ponerse en marcha. Es, quizás, lo que ustedes dicen tiempo de observación para ver el momento en que cada cual, cada uno de los presentes se encuentra. Poder continuar guiándoles individualmente en sus hogares, en sus vidas, aunque no sean conscientes de ello. Lo que hace que ustedes sean conscientes de que son guiados no es ni más ni menos que el punto que cada cual ponga en acción en base a lo aprendido o asimilado. Cuando el hombre pone en acción lo que siente, lo que intuye o lo que sabe, se acerca más a estos seres que les hablan y son conscientes de la guía que reciben. El que lo sean en mayor o menor medida es cuestión de cada cual. Quienes tengan la certeza de que todos sus movimientos son guiados, es porque están adecuando en acción todo lo que han comprendido. Se les pide que reflexionen sobre todo esto, sobre todo lo que llevan dentro, mayormente para que sus vidas cobren luz, para que sus ideas, pensamientos, sentimientos, estén equilibrados, para que armonicen sus vidas y sientan esa armonía, no solo que la escuchen sino que la sientan. Para ello –recuerden- deben despersonalizarse. Es tiempo -y ya en este momento de relax de cada cual han debido llegar a esas conclusiones- de dejar la vida de cada uno de ustedes a un lado para sumergirse en la auténtica vida sin separación o separatividad, sentirse uno con la raza humana, sin individualismos. Es tiempo de dejar la vida de cada cual relajada, a sabiendas que está como debe estar sin entrar en juicios de bien o mal, como debe estar, resguardada para que ustedes se sientan tranquilos, pero olvidarse de ella y de lo que esta supone para poder entrar de lleno a despersonalizarse y dar lo mejor de cada cual, mezclar la energía con la energía del Todo, ser servidores. ¡Tantas veces han pensado y sentido querer ser servidores para los momentos que la Tierra atraviese! Pero lógicamente, con sus personalidades, lo quieren hacer con ese don de importancia, quieren saber y sentirse físicamente aportando algo a esta humanidad. Cuando se trata de despersonalizar y dar, mandar, mezclar esa energía divina que cada hombre lleva en su interior a través de la exhalación, de la interiorización y del silencio, mezclarlo con los momentos de apuro que cada ser de humanidad está teniendo, eso es el servicio, eso es ser servidores de luz, aportan su luz, su energía irradiada a cada lugar del planeta que así lo requiere. Pero para ello deben de dejar sus vidas, su individualidad, a un lado, sintiendo que físicamente está bien, esta cuidada, alimentada, armonizada. Toda la demás energía mental, emocional, va para esa energía universal mezclándose así con otros seres de luz y esa masa de energía viviente y consciente acude al lugar del planeta que más lo necesita. Si creen que en estos momentos se les va a guiar individualmente en base a sus vidas personales, no lo van a encontrar. Si se les pide que ustedes despersonalicen sus vidas, lógicamente, quienes les ayudan están despersonalizando los grupos. Es tiempo de acción desde lo más profundo, y lo más profundo es el amor, esa energía amorosa que es capaz de despersonalizarse aun en tiempos de dolor, y se despersonaliza precisamente para dar luz a aquel que siente ese dolor. ¿Cómo espera el hombre actual que se manifieste la quinta raza?, ¿cómo espera cada cual de ustedes que se manifieste en el planeta Tierra esa nueva energía que tanto y tanto han escuchado?: eliminando la que hay. Sí, eliminando la que hay. Si el hombre no es capaz de transmutar toda esa posesión que cada cual lleva, posesión en sentires, en pensares y en haceres de mi, mi, mi y yo, y de despersonalizarse, si no es capaz de ello tendrá que dejar el planeta para dar paso a esa quinta raza. Si el hombre es capaz de pensar y sentir en lo más profundo que no necesita morir para adecuar esa energía y sabe y siente que debe de despersonalizarse, sabe y siente que todo el dolor del planeta es su dolor, y sabe y siente que está haciendo porque está dando hasta el alma en estos momentos de apuro, ese ser no necesita pasar por la muerte, está dejando espacio en su cuerpo para que entre en él esa nueva esencia. Si el hombre, en la medida que inhala esa nueva esencia que esta, no que va a llegar, que está, y deja que al inhalarla cambie su forma de ser, su forma de hacer, su forma de pensar, su forma de actuar, ese cuerpo no enfermará. Pero si al inhalar, aunque no sea consciente de ello, no es capaz de despersonalizar todo, ¡todo lo que él ha hecho suyo!, sus órganos se resentirán, su mente se ofuscará, sus emociones se alteraran, por tanto acudirá a él la inarmonía y la enfermedad y tendrá que dejar este espacio, este lugar. No sientan, y si lo sienten así cambien automáticamente ya, no sientan que se les está asustando ni que se les está probando. Se les está –eso sí- revisando, y se les revisa para que ustedes mismos lleguen a esas conclusiones de si están o no dando lo mejor de sí, lo mejor de su interior, su quinta esencia, a la humanidad. Y ahí sí se les revisa. Se revisa sus vidas, su forma de pensar y su forma de actuar ante los acontecimientos, y se les intenta dar más luz y que sientan que están protegidos. Pero en muchos casos solamente se puede intentar, están tan enfrascados en sus vidas cotidianas, en sus personalidades y en sus problemas, que están enfocando esa ayuda desde un punto de vista que no es el que corresponde ahora. No son ustedes y los demás, no, para nada, es el Todo y ustedes, y el Todo es la energía de cada uno de los seres que habitan el planeta, toda la energía de cada ser de humanidad que habita el planeta puesta a esa disposición para los nuevos acontecimientos. Si no lo miran desde ese aspecto enfermaran, y lo están viendo. Volvemos a insistir, no se les alarma, no, no se les habla para alarmarles y si así lo sienten cambien ya. Se les hacen estas reflexiones y no tienen nada más que observar sus vidas, para que nadie les tenga que decir cómo actuar y nadie, por supuesto, juzgar si lo están haciendo correctamente; son ustedes mismos quienes tienen que ver en donde están fallando, ¿donde está la falla del cuerpo físico que se está resintiendo? El cuerpo físico se puede resentir por dolores de espalda, dolores de piernas, dolores de cabeza, dolores y dolores y dolores, es el cuerpo físico. Pero no estamos contemplando el cuerpo físico, y si lo contemplan desde ahí no lo resolverán. Deben de contemplarlo así: “¿cómo estoy armonizando la energía?, –el cuerpo humano tiene una energía, es energía-, ¿cómo estoy armonizando esa energía?,¿ cómo la estoy dosificando para los momentos actuales?, ¿cuánta me estoy quedando?, ¿cuánta estoy dando?, ¿dónde la estoy depositando, en este cuerpo físico?” Por el contrario puedo pensar: “tengo un cuerpo el cual cuido, alimento, limpio, armonizo; ya vale, ya es suficiente, lo voy a dejar ahí relajado como dejo a mi familia, como dejo a mi entorno, como dejo a lo que hasta ahora he considerado mi vida, y a sabiendas de que esta en armonía, voy a dedicar todos mis pensamientos y, por supuesto, mis emociones, en mandar conscientemente toda la energía de la cual soy capaz de generar en un silencio, en un pensamiento, y mandarlo a esa Fuente de energía para que esta se derrame allá donde se necesite, con la conciencia plena de que ese es mi hacer, esa es mi función, esa que he estado esperando tantísimo tiempo, esa a la cual, en un momento determinado antes de nacer me comprometí que aportaría cuando fuese necesario, en el momento que fuese necesario, parte de mi; sólo me reservo para que mi cuerpo continúe, gozando”. Para ello, comprendan que tienen que cambiar los estilos de vida, porque si ustedes quieren mandar, llevar esa energía y quedarse únicamente con una parte para que sus vidas y su cuerpo estén, continúen estando, necesitan parar, parar esa actividad desenfrenada en la cual el hombre se ha sumergido, ese hacer, hacer, hacer, hacer… pero, ¿qué hace el hombre?, ¿qué hace?, va de aquí para allá, ¿para qué? En este tiempo tantas veces se les dice y hoy se les da esa otra visión, deben de relajar el cuerpo físico sin tantas actividades, para que su espíritu, esa energía, pueda ser llevada a otros lugares donde realmente se les requiere; se les requiere parte de su energía voluntariamente. Pero si aun están en la gran necesidad de arreglar sus vidas y de poner toda esa energía y mas, toda esa voluntad y mas en lo concreto que han hecho de su vida, en lo que ustedes consideran que es, se lo vamos a deletrear: trabajo, familia, amigos, entorno, cuerpo…, si aun están depositando ese cien por cien y mas, deberán dejar el cuerpo. ¿Cómo?: voluntariamente el hombre no lo va a dejar porque aun se aferra a ese cuerpo caduco, pero lógicamente si es el tiempo de esa quinta esencia, de esa Era a la que ustedes están esperando, no hay espacio para las dos juntas, nunca lo ha habido. Cuando un tiempo llega a su culminación, se marcha y llega el novedoso. Cuando el cuerpo llega a la vejez se marcha para que otro nuevo ser nazca. Pues en esta quinta esencia, con estos seres de luz que vienen, esta esencia necesita su espacio y el hombre, el ser humano que no esté dejando paso a ella se tendrá que marchar. ¿Y cómo se marcha?, repetimos: como voluntariamente no lo hace, es a través de la enfermedad o accidentes. Han de observar sus vidas. Si es más de lo que ya conocen, replantéense que al no cambiar rápidamente sus cuerpos se van a marchar. En estos nuevos encuentros que a lo largo del día de hoy se les va a ir diciendo, se les dirá una vez, puesto que hace unos instantes se les ha dicho que deben de despersonalizarse a sabiendas de que todo está en armonía. Estos seres que les acompañan continuarán, pero en base a otro Plan –como ustedes dicen- mucho más elevado. Si ustedes elevan a través de lo que hoy escuchen, se continuará, es decir, también estos seres que les acompañan tratan por todos los medios de armonizar todos los grupos de seres orantes para que se genere parte de la energía necesaria para que el planeta esté. No se puede personalizar, no se debe personalizar, deben de sentir la Totalidad y que forman parte de esa Totalidad, y deben de sentirlo, no escucharlo, sentirlo. Si en sus vidas no sienten que forman parte de esa Totalidad, si aun se resienten en sus problemas de vida, replantéenselo rápidamente, porque en el tiempo que ustedes llaman un año, un año a partir de ya, se instaura la nueva energía. Esos dolores de parto que tantos están escuchando, a los que ustedes con el cuerpo físico atribuyen nueve (9) meses, a nivel energético es otro tiempo, se miden desde otro punto. A partir del día 20 del presente en un año, doce (12) meses, el tres (3), se instaura la nueva energía. Tienen ese año de tiempo para que sus cuerpos asimilen. Dejen paso a esa nueva energía, reconozcan sus vidas, obsérvenlas y vean si las pueden dejar a sabiendas, lógicamente, de que están en armonía y tranquilas para poder escuchar, sentir, ver ese nuevo nacimiento. Pregúntense, si creen que nadie les puede contestar, pregúntense internamente, pero pregunten, dialoguen, despejen todas las dudas que tengan, no pierdan un instante, reubíquense. No piensen que hacer una pregunta es necesariamente no conocer, nadie conoce, en este instante nadie conoce. Pero para eso forman grupos, forman grupos para que todas sus dudas o necesidades se acumulen y en la energía de la totalidad del grupo se puedan contestar. Si no pierden esa individualidad no podrán preguntar porque lo harán siempre bajo “mi” o bajo “yo”. Pero si son necesidades que realmente requieren respuesta porque observan su vida y algo no les encaja con lo que escuchan, pregúntenlo, pregúntenlo, no se queden con la duda. Dentro de este tiempo tiene que llegar el momento en que el verbo se haga carne, que es lo mismo que decir: llegar el momento que la pregunta expresada usando la palabra sea automáticamente contestada como si otro ser la respondiese. Pero hasta que eso ocurra necesitan expresarla en voz alta, dentro o en un espacio sagrado para que se les pueda dar la respuesta, o bien internamente o externamente, da lo mismo, porque llega el momento de que todo es Uno, todo se funde en Uno, no hay ocultamientos, no hay interior ni exterior, esa es la esencia de la quinta raza, “se lo que sientes, se lo que piensas, se lo que necesitas, por tanto te lo doy, pero tú también sabes lo que pienso, lo que siento y lo que necesito, por tanto también lo recibo”. Es un dar y recibir, no hay nada oculto como en el momento actual. El hombre actual tiene ocultos sus sentimientos, ocultos sus pensamientos, pero este es el hombre actual, el que está a punto de marchar. Descansen.

27 octubre 2010

Oración del dia 17 de octubre de 2010


Escuchen con atención y fluidez. No traten de retener, dejen que la intención de las palabras vaya impregnando todo su Ser.
A lo largo del día hemos ido recomendándoles que se sumerjan en su interior fortaleciendo así lo que cada cual necesite, para llegar a ser uno con la Totalidad. Hablábamos de la constancia, de la fuerza de voluntad, de la continuidad… Vamos un poco más allá.
Están culminando ese espacio que aconsejamos de diez encuentros en este año. Todo tiene un por qué aunque en principio no se les explique, recuerden que la intención de los encuentros es inducir al ser humano que alcance su divinidad. Ese es, en principio, el fin de estos servidores y el fin de la vida, que alcance todo ser viviente la unión con El Divino, la fusión con la auténtica vida.
Para ello se les va dirigiendo en base la vibración que cada grupo reúne, y se les hacen unas recomendaciones de alimentos, de respiración, todo para ir induciéndoles lo mas armónicamente posible para que tomen ese aliento que haga que sus cuerpos se renueven, que su alma, su espíritu, encuentre la razón para mantener y conservar el cuerpo físico.
Pues bien, dentro de ese momento culminante al que está llegando cada grupo, cada hombre aun no perteneciendo a ningún grupo, aun no planteándose absolutamente nada que no sea lo concreto, aun en ese estado a un nivel primario o inconsciente, el hombre está culminando su etapa humana, escuchen con atención, está culminando su etapa humana.
Este día de hoy les hemos hecho esas recomendaciones de dejar el estomago con falta y no con exceso, para que toda esa energía se vaya acomodando sin dañar ningún órgano. En base a que el hombre tiene excesos de alimento, tiene un exceso de energía humana. Y diferenciamos lo humano de lo divino porque lo humano es lo que densifica, lo que de alguna forma impide que haya esa fusión entre el espíritu, la mente y el cuerpo. En la medida que toda la energía corporal está depositada en hacer una digestión, el hombre no puede, no le deja esa necesidad de poder estar elevando esa vibración y sintiendo otras necesidades latentes que están entrando en el planeta Tierra.
El hombre, repetimos, está terminando su etapa humana en el planeta Tierra. Por tanto, quiere decir que tiene dos opciones: elevar su vibración, conservar el cuerpo físico y fusionarse con este a la Totalidad, con lo cual –escuchen bien- estamos hablando de inmortalidad; la otra opción es continuar humanizando las emociones, dando importancia a lo concreto, mente concreta, necesidades muy concretas, aliviar las necesidades momentáneas, concretizar, en una palabra, el cuerpo en la densidad que hasta ahora ha tenido el planeta, por tanto ese cuerpo envejecerá, llegará su momento y se marchará.
Y hoy no está ahí la función de la humanidad. La función hoy es llegar a conseguir que esa tasa vibratoria del cuerpo se fusione con el espíritu y éste dé la posibilidad de continuar habitando en el planeta sin necesidad de envejecer hasta la totalidad del ciclo planetario. Ese es el tiempo divino, pero el hombre lo está humanizando.
En la medida que el hombre goce de los momentos de su vida -como les explicábamos-, en la medida que goce de esos instantes de vida, el hombre alcanza poco a poco esa tasa de vibración necesaria para la fusión, por tanto comienza a vibrar para mantener sus funciones intactas y continuar.
A la vez que el hombre está llegando a su culminación, todo más allá de él está también llegando a esa culminación. Como decíamos, todo se sintoniza con las mismas necesidades y en la misma frecuencia. Es el hombre, en su afán de entender, de explicarse, el que retarda esa posibilidad. En la naturaleza, tanto animales como plantas llevan una evolución correcta, correcta para vivir esa inmortalidad respirando otra frecuencia vibratoria. Es el hombre, con su razonamiento y su forma de pensar, quien esta retardando esa fusión y, es más, no solo retarda esa función, sino que el tiempo en el que se halla lo hace con sufrimiento o con enfermedad, o sencillamente, dejando que las cosas ocurran, sin vitalidad, sin alegría.
Es función del hombre dejar todo lo humano en su plano humano y trascender, hacer de cada instante o dar a cada instante la trascendencia que corresponde. Ahí entra la voluntad, recuerden que decíamos que todo, todo ha de ser un trabajo por el cual el hombre tiene que transcurrir.
Cuando ocurre un hecho no lo dejen pasar, sea el que sea, lo que sea, este viento, por ejemplo, no lo dejen como un viento que les está acariciando, sientan su transcendencia, sientan que les están hablando desde lo más profundo de la existencia y esto se les penetra por cada poro de su cuerpo, por ejemplo.
Vean la transcendencia en todo lo que piensen, en todo lo que toquen, dejen la vulgaridad para la parte humana, dejen todo lo humano en lo humanamente, en lo material, pero trasciendan todo lo que toquen, todo lo que ideen, todo lo que inhalen, entre otras cosas porque el hombre no es humano y el medio de reconocerse esa parte divina es ver lo divino en todo aquello que existe. Y lo que existe el hombre lo huele, el hombre lo intuye, el hombre lo ve, el hombre lo toca, por tanto esta en todo aquello que le rodea. Si lo humanizan lo densifican y queda única y exclusivamente en algo caduco, algo que finaliza.
Pero dentro del proceso del hombre por la Tierra, la tarea latente, el deber –por llamarlo de alguna forma- que tiene, que por eso eligieron nacer en este momento, es elevar la conciencia planetaria, por tanto es elevar su propia conciencia. No están separados de nada, recuérdenlo. Si una de las funciones del hombre ha sido nacer voluntariamente para elevar la conciencia del momento y fusionarse, fusionar la materia con el espíritu dentro y fuera de su cuerpo, ya no existe la separación, por tanto ya no existirá la muerte, ya no existirá el fin, sino será un medio constante, siempre será la vida, siempre será el cambio, siempre será la continuidad.
Ahora el hombre está viviendo en un plano finito, en un plano concreto donde hasta hoy deja su cuerpo para nacer en otro. Pero eso no es necesario. Observen en el tiempo del planeta, pasan unos años hasta que el ser humano vuelve a retomar su conciencia individual, hasta que comienza a pensar por sí mismo, a actuar por sí mismo, pasan 20, 30…, no es tiempo de dejar pasar nada, de ahí que se le da al hombre la oportunidad para continuar con este cuerpo físico, pero recuerden que tienen que ir a por ello y antes de ir a por ello tienen que querer ir a por ello, tienen que -de alguna forma- impregnarse y sentir que realmente quieren ser parte de ello.
Cuando el hombre se involucra y ve en todo lo que existe y en todo su alrededor lo trascendente, la divinidad del instante, él no decae, es más, siempre ve una intención superior a él que le hace estar y continuar, y si en algún momento decae, ahí pide esa ayuda. Es ahí donde se dice: “pedid y se os dará”, en esa ayuda para continuar dentro del camino para recogerlo, recoger con sus propias manos y con su cuerpo físico y denso, escuchen, no necesariamente tienen que pasar por la llamada muerte para recoger lo que es de cada cual, para recoger la divinidad que en el hombre existe y está.
No necesariamente tienen que sufrir. Tienen que gozar, tienen que reconvertir, ¿recuerdan? Están en el número 8, en el encuentro 8: la regeneración, la transmutación. Tienen que pasar de tanto sufrimiento acumulado encarnación tras encarnación al gozo, al gozo de saberse que son ustedes mismos quienes van a recoger voluntariamente y con toda su intención el legado divino en el momento que cada cual quiera, que cada cual necesite, pidiendo –eso sí-, las fuerzas para no decaer ante tanta oscuridad necesaria que está pasando el planeta porque éste se está despojando todo lo que no sirve para que entre lo que sirve, lo que al hombre le va a servir: pasar de la oscuridad a la luz.
Pero el hombre tiene que sentirlo, tiene que querer ir a por ello y entonces es cuando recibe, recoge aquello que es de él con plena conciencia de que ha dado los pasos necesarios para que todo él se impregne de esa sabiduría para la que nació.
El hombre encarnó en el planeta para coger toda su conciencia y saberse ilimitado dentro de la Creación, ser un ser ilimitado, sin límites de carne ni ningún obstáculo que se le ponga humanamente, pero para ello este momento de humanidad tienen que trascenderlo, elevarlo, buscar la trascendencia del instante, pasar de todas las incomodidades o sufrimientos al gozo puro por estar vivos. Y que no quede en una palabra o un pensamiento, no sirven de nada, recuérdenlo, no sirve de nada una palabra o un pensamiento si no van unidos de una emoción, de algo que les haga latir, algo que les haga sentirse desbordados; ahí sí, ahí ya sirven la palabra y el pensamiento, pero de nada vale estar pensando en algo emocionante o bonito si no se les mueven esas emociones o sentimientos o algo les hace desbordarse.
Busquen en su interior ese momento, ese instante (del cual hablábamos esta mañana) que para ustedes sea trascendente y acójanse a él, porque realmente ese gozo es lo que les va a dar la posibilidad de vibrar de la misma forma que vibra el universo y fusionarse con la divinidad.
Si en cada instante del día después de haberse interiorizado en uno mismo buscando ese templo interno, ese rincón divino dentro de cada cual, el hombre quiere ver en su cotidianidad lo trascendente, que nada se les pase por alto porque todo lo humano que tocan tiene su trascendencia. Sin llegar a ser obsesivo, nada tiene que ser obsesivo, todo es natural, todo, pero en cada hecho está por lo menos la intención de ver, de sentir lo trascendente.
Ahí hay algo tan sencillo como levantar la vista por las mañanas y dejar de ver los problemas o impedimentos cotidianos, elevar los ojos y ver más allá de uno mismo y darle esa importancia a Él: dirige mi vida, hazme sentir la trascendencia en cada momento del día de hoy. Tengan la gran seguridad de que la constancia de esa petición hará que el hombre vea en todo lo cotidiano de su vida lo trascendente, y una vez éste atisbe que su vida es más, mucho más, automáticamente ahí ya nada le para, ya no hay obstáculos para él, puede estar viviendo dentro de esta humanidad, de esta densidad, sin rozarle o encerrarlo, puede estar escuchando un problema, viendo una desgracia, pero su emoción, su vibración continuar estando en el lugar que le corresponde. Por tanto, él está en vías de alcanzar ese estado de gozo donde no existe la muerte ni el fin. Ya comienza a recoger conscientemente ese ser ilimitado.
Lógicamente, el hombre tiene que acallar su mente concreta de sus por qué y sus cómos, cómo ocurre, por qué ocurre… Ocurre, y quiera el hombre o no, lo entienda o no, el hecho es que ocurre y ocurre porque el hombre no es finito, es infinito, ocurre porque el hombre no está hecho de huesos y carne, habita dentro de ellos pero él no es ello, por tanto, cuando él toma conciencia de quién es hace ilimitado lo finito.
Solo tiene que perseverar y tratar de que su vida, su cotidianidad no sea vulgar, no caiga en la dejadez, en el estar por estar, en el vivir por vivir. No, no quiero vivir por vivir, quiero vivir y gozar, quiero arrancar de mí toda limitación porque realmente soy ilimitado y quiero ir con ello con cuerpo y alma, quiero rozar la divinidad con plena conciencia. Hasta que el hombre no necesite de eso, lógicamente no va a ir a por ello, y si no va a por ello, ello no se le va a acercar, no puede, aunque quisiera no puede, forma parte de la conexión o de la atracción vibracional, todo se atrae o se repele en base a lo que el cuerpo esta vibrando, está viviendo.
Viven la felicidad: lo que atraen es felicidad; viven la pena: lo que atraen es la pena; vivan lo que vivan, aquello es lo que atraerán. De ahí que son tan importantes esos pensamientos. Esos pensamientos inculcados por educación apártenlos, creen sus propios pensamientos, hagan su propia función porque esa es la que van a bailar, no otra, no hay tiempo para vivir otra, no hay tiempo para danzar otra.
Y todo se le es dado, todo, cualquier pensamiento aunque les parezca irracional, cualquier necesidad aunque les parezca una barbaridad, no hay límites, no tiene límites el hombre, solo tiene que esperar haciendo, o lo que es igual, ser constante en ir a por lo que es suyo, a por la parte divina que hay en su interior.
El hombre no se percata de muchísimas cosas que ocurren en su entorno porque esta ensimismado en su vida, en lo que ha hecho de su vida. Cuando sale fuera de sí, cuando trasciende mínimamente su entorno, se da cuenta de todo aquello que ha tenido y tiene la humanidad a su alcance pero que no ha sabido interpretar y por tanto no le ha servido porque no lo ha utilizado ni sabía que existía. Coge de repente un libro o algo que le ilumina momentáneamente, y mientras le está llegando esa nueva forma de ver ahí empieza a encontrar la conexión con parte y le empieza a ver el significado de parte de su vida. En la medida que amplia y va ampliando y ampliando, se va dando cuenta que todos los acontecimientos, todos, por sencillos que sean, han hecho que su vida llegue al punto en el que está.
Si una vida comienza a atisbar algo de trascendente es porque ese ser ha ido viendo, ha ido sintiendo, ha ido buscando esa trascendencia en su vida. Nada le es regalado, sí que en un instante algo le abrió la visión, el sentimiento, algo lo puso en sintonía con esa nueva vibración y a partir de ahí comienza a ampliar y ampliar hasta darse cuenta que lo mas pequeñito que tuvo era para eso, para ampliar su conciencia hasta hacerle ver quién era, hasta hacerle sentirse parte de Dios. Pero si no tratan de engrandar aquello que tocan, aquello que ven, y lo dejan únicamente en lo material y lo denso del momento, lógicamente esa visión, esa amplificación no la van a tener y todo, todo lo tiene.
Todas las recomendaciones que se les están dando de la alimentación, la respiración, no son necesarias en sí. Se les da para que les ayude en la densidad del cuerpo, pero en sí, si ustedes se inspiran, si ustedes sienten esa elevación, lógicamente si se observan verán que no comen en demasía, no hacen de su vida un algo más de lo que hay, observarán que tienen una meta que seguir, que su alimentación es justa, que no se están desviando demasiado. Por tanto sean sabios al autoevaluarse en el momento en que están, mejor que uno mismo nadie sabe en el momento en que está; si mis emociones están equilibradas un día y otro día y otro día, estoy en el camino de alcanzar ese gozo pleno; si mis emociones están un día bajísimas hasta el punto de sentir la pena en mi interior, la infelicidad, el dolor…, se están alejando mucho de ese gozo, están impregnándose de todos los pensamientos de esta humanidad doliente y los están atrapando.
Cuanto más conserven esa sensación interna a la cual les inducimos a través de la quietud y el silencio, cuanto más se llenen de ello mas sensación placentera sentirán. Y esa constante será la que en un momento determinado les lleve a ese gozo del que hablamos.
Por tanto obsérvense, observen cual es su tendencia: estar alegres, estar tristes, estar altos, estar bajos… Corrijan esa falta de constancia, corríjanla, no desborden tanto sus emociones, no decaigan tanto sus emociones, busquen ese punto de encuentro, esa constante tan necesaria hoy en este planeta, busquen una constante. Hagan que sus vidas tengan una secuencia –por llamarlo de alguna forma- lo más constante posible; ahí sí pueden, en un momento dado, reconocer todo lo que esta introduciéndose en su interior y en cuanto ustedes reconozcan lo que inhalan, reconozcan ese sentir, ya lo demás no importa, serán autosuficientes para hacer, habrán llegado a sentir quienes son. Pero si por el contrario un día se derraman en felicidad y otros en tristeza, el cuerpo no tiene unas constantes, el espíritu no puede fusionarse con él, por tanto se alejan de ese estado de gozo.
No necesitan que nadie les diga en qué punto están, son ustedes mismos con las referencias que les dan los que deben de observarse si están yendo hacia ese reencuentro o retrocediendo y quedándose en el punto humano.
¿Recuerdan que en su día se les dijo el por qué iban a tener 10 encuentros?, ¿recuerdan el significado que se les dio del 10?: la fusión con el Creador, la fusión con la Divinidad. La mente humana puede preguntarse o deducir: quedan 2 meses, pues el año que viene entraremos en esa fusión… ¡No!, sus mentes están en una línea humana, se les habla de un estado de divinidad, se trabaja con la numerología por su vibración, están en el octavo mes, mes de la regeneración, están en el encuentro 8, tiempo de regenerarse, planetariamente está regenerándose, esta vibrando con el numero 8.
Humanamente el hombre puede llevar su pensamiento pero se equivocará, porque en el momento en que el hombre humaniza y concretiza algo se equivoca. Recuerden que el hombre, cada cual, cada ser de humanidad está en un punto y ese punto es él el único que lo sabe. Bien es cierto que estando toda esa energía regenerativa fluctuando en el planeta, inhalándola el hombre, el ser de humanidad, si su intención es ella lógicamente regenerará su forma de pensar y actuar, y dado a ese encuentro con el Creador, a ese numero 10, podrá sentir humanamente en 2 meses lo que es la fusión con la Divinidad; si no no, por supuesto que no.
Es lo que se les está dando en este instante, partiendo de lo que hay, partiendo de un nivel físico y concreto, pautas de divinidad, y es lo que les están explicando en este instante. Si humanizan su vida vivirán bajo las normas humanas y podrán ser un 8, un 10, un 20, un 40, no ocurrirá absolutamente nada porque son dos planos distintos, no se ha fusionado.
Pero para que se fusione recordamos: el hombre tiene que saber, y es lo que se les está dando, conocimiento para saber cómo se está moviendo hoy la humanidad, en qué punto está el ser de humanidad, qué es lo que quiere alcanzar la individualidad y aquello que individualmente quiera cada cual alcanzar, cómo alcanzarlo, y ahí ya llega ese numero 8 divino, ese numero 10 divino, esa fusión con el Creador, ¿comprenden? Y las palabras son las mismas, pero el hombre no las interpreta igual cuando lo vive bajo una forma humana o cuando transciende lo mismo a una forma divina. Ahí está la equivocación del hombre y ahí es donde hoy se les está corrigiendo. Se parte de lo que hay, escuchan aquello que ustedes pueden entender, pero dándole la trascendencia que corresponde.
Se adentran a esa culminación. Depende de cada uno el llegar a esa fusión, depende de cada cual, pero sepan, sientan, que con las recomendaciones que se les dan pueden llegar a alcanzarlo ya.
Vamos un poco más allá. Vuelvan a relajar las mentes. No traten de recordar, no traten, si están en el punto necesario lo vivirán, dejen la mente tranquila que vaya absorbiendo.
Vamos a darles en un instante la trascendencia necesaria para que a ustedes les impregne en lo más profundo. ¿Cómo? Como se les está dando un conocimiento se les explica cómo. Después, cada cual ya lo puede incorporar o no, depende de él.
Si estamos en la regeneración, en la transmutación, si ahí lo englobamos todo, lógicamente estamos dentro de una regeneración mental, por tanto mis pensamientos no van a ser obstáculo para poder pensar en otra vibración más elevada, otra octava de vibración.
Si ya no siento limite ninguno, si ya siento que en mi está ocurriendo esa regeneración durante estos 30 días, este mes, hasta llegar al noveno, hasta llegar a la inspiración, a la intuición de quien soy, tengo todo ese tiempo para dedicarme, dedicarme, no pensar, dedicarme, la dedicación que cada cual quiera darle, dedicarme con los medios que tenga a mi alcance o con los medios que necesite para alimentar mi mente para que esta únicamente vea la belleza, únicamente la belleza, porque esa belleza me va a inspirar qué viene después, hacia dónde encaminarme; tenía pensado humanamente marcharme a la playa, pero si un pensamiento me es inspirador y me dirige hacia las montañas más altas haciendo miles y miles de Km, hacia ahí me voy a encaminar. Si humanamente necesito algo, lo que sea, y pongo toda mi intención en ver, en sentir el estado trascendente de ese momento que mi humanidad me hace, y le veo ese otro sentido al cual nos referimos y atisbo que ese es inspirador, me ha sido inspirado, dejo la parte humana y voy y hago, o deshago, aquello que en ese instante me están inspirando.
Es de la forma que deja de permanecer este estado de humanidad en replicar más de lo conocido, o más de lo que nos ha sido inducido por la sociedad, por el momento, por la educación, por la familia…, y vamos a lo que es realmente, no humano, pero sí familiar, a lo que nos es familiar, vamos a formar parte de esa divinidad a lo que tanto anhela el hombre y siempre, en los momentos más delicados de sus existencias, algo le ha ido encaminando hacia ello. Esa si es mi familia, ese sí es mi Padre, con mayúsculas. No es un plano concreto y humanizado, es un plano divino el cual mi Ser siempre, en momentos puntuales de mis existencias, me lo ha hecho sentir hasta tal punto que hay momentos en alguna encarnación que no nos ha dejado hasta llegar a alcanzarlo.
Es el legado divino al cual en este tiempo el hombre tiene acceso, porque ya ha culminado todo lo necesario para poder unirse o fusionarse con Él. Por tanto, este tiempo es decisivo en este momento para los grandes buscadores. Ustedes, como seres de humanidad, tienen el deber de saber en qué punto de ese camino se encuentran y coger, hacer, deshacer, decir o decirse cómo continuar.
Como los seres que les ayudan dentro de esta escala evolutiva en la que se encuentran no pueden aproximarse más de lo que están a ustedes, son ustedes los que deben elevar esa vibración. Una forma muy sencilla que tiene el planeta Tierra y que tienen al alcance de sus manos es tomar, beber una vez al día, no importa cuándo, si en la mañana, si al mediodía, si de noche, no importa cuándo, una vez al día como mínimo para que esa densidad del cuerpo y sobre todo la oscuridad que hay hoy en sus mentes y que aun impregna esos estados de ánimo que no les dejan elevar, tomen infusión, un cocimiento de tomillo y jengibre, déjenlo reposar y tómenlo. Eso va a hacer que la energía de sus cuerpos sea más –por decirlo de alguna forma- blanda, más accesible para que puedan penetrar nuevas vibraciones. Es como ustedes lo tomaran o se informaran, como una depuración para la sangre; nosotros le damos la trascendencia que les pedimos en estos momentos a ustedes y es una depuración del alma para que esta se vuelva a su reencuentro y encuentre el camino. Una cocción de tomillo con una pizca de jengibre diariamente, y no tengan tiempo, no esperen ver ni sentir, implántenlo como puedan implantar la comida, la cena, la merienda, háganlo suyo, algo mas a tener en cuenta dentro de esa voluntad y constancia.
Culminen el día de hoy recordando, poniendo en común los puntos más importantes que a cada cual le hayan llegado. Pónganlos en común, denles fuerza, trasciendan a través del verbo aquello que les ha llegado.
Tómense el tiempo y culminen hoy a las 6 de su punto horario; el por qué se les explica, es tiempo de explicaciones para que ustedes eleven esa conciencia: necesitan terminar con el número 4, con la concretización, tienen que concretar esa regeneración con la cual se ha estado laborando el día de hoy, el encuentro de hoy.
Den por culminado a las 6 de su hora local, porque esta sumará un 4 y este será el momento que concretizarán esa energía interna.
¡Gocen, gocen y hagan gozar la vida!
Amén.

01 julio 2010

3ª Oracion del 20 de junio de 2010

Mientras escuchen sus mentes estarán tranquilas, no les cuestionaran absolutamente nada de lo escuchado, pero una vez fuera de aquí, una vez fuera de los círculos orantes su mente sí que querrá estructurar lo escuchado. Intenten pararla, no dejen que cuestione nada, sean sus voluntades más fuertes que el pensamiento.
Están en el encuentro de la concretización. Concretizan física y energéticamente las ideas, las emociones, los sentires, aunque no sean conscientes de ello. Por tanto se les va a ir dando unas sencillas pautas para que en la medida que vayan sintiéndolas puedan aplicarlas para que sean ustedes mismos los que puedan disfrutar de todo lo que son capaces de experimentar dentro de esa etapa evolutiva. Estamos hablando, en tiempo físico y concreto, de 2 meses o 3 como mucho, entre 80 y 90 días.
En el comienzo, lo primero que el hombre debe tener para entrar en este tiempo en armonía es una idea clara, una, no dos ni tres ni veinte, una, una idea clara que para cada ser de humanidad puede ser distinta, pero una idea clara. No importa que la llamen una idea espiritual, una idea concreta, una idea material, no importa, una idea clara. Tampoco importa que la idea pasare por ser todo de economía o lo que ustedes llaman una idea orgullosa o una idea grande, no importa, no limiten la idea. La idea que para cada uno sea necesaria para que de sentido a su vida, ¿cuál es?, pregúntense, ¿cuál es la idea que para mí da sentido a mi vida?, ¿qué es?
Tienen para ello, hablando en tiempo concreto del hombre del planeta Tierra, 10 días. Estructuren una idea, la suya, la de cada cual, durante 10 días. Cuando ya la tengan pasen los siguientes días con esa respiración pausada, con ese centramiento en el corazón y la idea fija en el entrecejo.
Para que el hombre esté seguro de que está haciendo lo correcto debe de sentir su respiración por la zona que se indica. Cuando se pause, cuando se tranquilice el corazón, que la respiración sea sentida en él, en el centro del pecho, inhalamos y exhalamos como si el aire entrase y saliese por el centro del pecho, por el corazón. Cuando fijamos la idea en la mente la respiración debe entrar y salir por el entrecejo, así la mente comienza a elevar esa vibración, esa idea, y tiene automáticamente la puerta abierta para otras dimensiones. O sea, la idea del hombre puede ejecutarse aquí, en este planeta, y en otros, la réplica, ¿recuerdan?, el hombre ha de replicar en este espacio porque tiene un cuerpo concreto y en el siguiente porque tiene un cuerpo espiritual.
De ahí que con el corazón sentimos esa tranquilidad, esa paz en este tiempo concreto y en esta vida de concretización, y al pasar dentro de esas pausas o de esa paz interna se pasa automáticamente al otro plano de conciencia a través del entrecejo, ya plasmando la idea.
Recuerden que cuando la idea se plasma, cuando ustedes la plasman físicamente anteriormente ya está plasmada en otro nivel, de ahí que al pensamiento del hombre le es mucho mas cómodo y sencillo planificar a un nivel mental, pero se siente incapaz de depositarlo y concretizarlo en el planeta Tierra. Ahora tienen la oportunidad de llevar esa idea al plano material o físico, su propia idea, recordando que todas las ideas que el hombre pueda tener dentro de esa gran imaginación, dentro de esa gran sensación, intuición, llámenlo como quieran, ilimitadamente pueden traerlas al plano concreto, pueden hacerlas visibles. Visibles no para ustedes, que también les va a servir, sino visibles para todo aquel que aun no sabe, sea la idea que sea, sin ponerse límites.
De nuevo volvemos a esos 10 días. Tenemos 10 días para sentir la idea, sentirla, cuál es, una única idea, lo que dé sentido a nuestra vida, a la nuestra. No pidan para los demás, cada cual debe de tener su propia idea aunque dentro de ella engloben a todo lo que existe incluido el ser humano, pero es su idea. No traten de inculcar la idea a nadie.
En esos tiempos que se están dando hay espacios en los que el hombre debe de encontrar, en todos ellos, esas pausas o momentos de interiorización. Tampoco importa la hora, el tiempo ni cómo lo haga, si en quietud, si en movimiento… Realmente, cuando el hombre está en contacto o conexión con la Divinidad está, y poco importa que se ponga en posición de loto, que vaya caminando, que este o no con gente. De nuevo volvemos a la no limitación.
Ahora, eso sí, no entren en la desidia, no entren en la pereza, no entren en el después. Ustedes sienten qué deben de hacer durante los 10 días, elaborar esa idea porque así lo sienten, si no no, y encontrarán ese tiempo. Y tampoco importa el tiempo que le dediquen, puede ser un instante, puede ser una hora, puede ser veinte horas, no importa.
Y después a la materialización. Tenemos la idea fijada, ya sabemos cuál es nuestra idea. No la vamos a planificar, no vamos a acotarla. Yo tengo esta idea y el Cielo dispondrá cómo, el Cielo dispondrá cuándo, el Cielo dispondrá dónde. De lo único que el hombre debe encargarse es de lanzar esa idea.
En todo ese proceso deben de pasar de veinte a treinta días, y el siguiente el hombre debe estar ya templado, debe de tener ya sabido, sentido con esa fe de que la idea ha sido lanzada, por tanto sin querer, sin ser ese el motivo, retoma o recoge una serenidad y una plenitud que no conocía. Cuando comiencen todos los sucesos se encontrará en un estado que los santos podrían llamar el estado de gloria, el estado contemplativo, donde todo ocurre pero él se siente por encima de todos los sucesos dejando que a través de él vayan ocurriendo las cosas.
Es importante que comprendan que cuando la intención o la idea es clara, la voluntad es firme y el hecho no puede dejar de ocurrir. O sea, la idea que ustedes tienen no puede dejar de ocurrir, ocurre, es que no puede hacer otra cosa. El hombre ya ha soltado, ha creado y ha soltado toda esa energía y el hecho ocurre.
Cuando el hombre tiene muchas ideas y detrás de una otra, y su mente comienza a estructurar cómo poder llevarlas a cabo, ahí pierde tantísima energía que es muy probable que ninguna de esas ideas se plasmen, por tanto -y entiendan la trascendencia de lo que escuchan- ya no importa la idea en sí, importa la experiencia que el hombre adquiere de decirse a sí mismo: “he tenido una idea y la he plasmado en 30 días, la he plasmado en 20 días… la he plasmado en un tiempo fijado”.
Es realmente entrar en el gran misterio del hombre, de lo que el hombre es. El hombre es un gran misterio aun por descubrir por él, tiene una fuerza increíble cuando esa fuerza es dirigida en un único sentido, sea este el que sea, en un único sentido, pero se entretiene en muchas ideas, en muchas, y entonces no, su voluntad es floja, su fe casi nula porque nunca ocurre lo que él piensa, nunca ocurre, nunca se ha plasmado la idea que él tiene y su fuerza se va debilitando, su voluntad se apaga, su fe no existe y cree que es parte de las circunstancias de alrededor, parte de su educación, parte de lo que ha hecho. Y sí, está recogiendo parte de lo que ha hecho, sí, pero ¿cómo se hace mejor?, ¿cómo puedo ser mejor?, ¿cómo puedo unirme yo a esa magia, a esa divinidad?, ¿cómo?: centralizando una idea, teniendo durante 10 días una idea fija, constante y después la fe inquebrantable de que esa idea se va a concretizar en breve. Pueden hasta marcarse ustedes los días en que quieran que se plasme.
Ya no importa, insistimos, que la idea se plasme o no por grandiosa o sencilla que sea. Lo que importa es la experiencia con la cual ustedes van a convivir, van a compartir. Se van a sentir parte de ese Dios que hoy lo intuyen, hoy lo leen, hoy lo teorizan, pero no lo viven, no lo sienten, no lo hacen. Yo puedo hablar de Dios, puedo sentir a Dios, puedo sentir la Creación pero miro mis actos y, ¿realmente yo soy voluntaria y conscientemente un creador o co-creador con Dios? Mis ideas las anhelo, las busco, las pido pero no se plasman.
Y así vive el ser humano y así se desinfla, comienza con una teoría, comienza con una religión, comienza con una filosofía y se pasa toda la vida buscando esa panacea que le vaya a hacer, esa lectura que le vaya a abrir, ese contacto que le vaya a dar cuando realmente está en él, en unificarse, en unificar la fuerza de su voluntad con la grandiosidad de su mente, o su alma y su corazón, o su alma y su sentir, o su alma y su espíritu. Hay que fundirse, fundirse con la fuente, con Dios mismo, para que eso ocurra.
Todas las religiones, todas las filosofías hablan de que eso es posible, hablan y hay antecedentes de seres que han alcanzado esa fusión con el Creador. Los beatifican, los idolatran cuando realmente no es un privilegio para un ser humano, es el privilegio por ser, sencillamente, por ser. Su Ser se conforma en un cuerpo y ese cuerpo ha de fundirse con su Ser para que realmente pueda tener ese acceso a hacer a voluntad aquella idea que necesita para dar sentido a la vida en este momento concreto o en cada momento de su vida, sea cual sea este. Ahora es este tiempo y el hombre debe de ver el sentido del por qué esta aquí en el planeta en este tiempo y no se encuentra 60, 100 o 300 años antes, sino en este momento, ver el sentido de esa vida.
Dar la trascendencia que corresponde a la vida de cada cual es lo que el hombre necesita para dar sentido a su vida y que cada cual cumpla con lo que debe de hacer. Cada ser de humanidad tiene una función en el planeta que no puede hacer otro, sino uno mismo, y no mas, y debe de percibir, sentir cual es esa función y llevarla a cabo. Por eso se les dice: aquella idea que para ustedes tenga la importancia hasta el punto que digan “es que yo, con esta idea, si la plasmo veré el sentido de mi vida; pues a esa, dediquen a esa esos 10 días. No la estructuren en la mente, recuerden, ustedes no tienen que estructurar nada, es ver la idea realizada, ver su idea realizada como si ya estuviese plasmada a un nivel físico, si es que se tiene que plasmar a un nivel físico. Quizás la idea de cada uno no pase por estar en este plano, pase por otros sea el que sea, no limiten la idea y denle cauce.
Es un tiempo breve, muy corto, para la humanidad. Ya no se dice que en la siguiente vida van ustedes a ser, o a ver al Cristo o… No, se está diciendo que en 40 días, 60 días, 90 días, como ustedes dicen vulgarmente pongan toda la carne en el asador, ¡toda!, no se reserven nada, pongan toda su voluntad en manos del Creador, ¡toda!, no se reserven nada. Si no encuentran su idea, si están dentro de ese tumulto de ideas recuerden la respiración, relajen, relajen, sientan ese corazón y pídanle ayuda para ver su idea, ayuda para ver su sentido de la vida.
Y después tranquilos, continuamos con esa paz interna para que todos los acontecimientos los veamos como necesarios, no como castigos ni como bendiciones, como necesarios para que el hombre por fin recobre la luz que tiene y sea consciente de lo que es. Para eso, en este tiempo tal y como está la mente del hombre, debe de recobrar toda la paz y toda la templanza que sea capaz y ver todos los acontecimientos como justos y necesarios para que el hombre se armonice, jamás dejar que la mente diga “¡pobre!”, jamás dejar que la mente diga “¡se lo merece!”, no, es verlos pasar, ¡verlos pasar!, estar templados. “Gracias Señor -podemos decir- por esta templanza”.
Recuerden –y se hace de nuevo hincapié-, ya no importa tanto la idea sino la experiencia que pueden vivir cuando seleccionen o unifiquen todo su potencial en una sola necesidad, esa experiencia el hombre hoy no la conoce. Y después de esa experiencia, después, podríamos decir: “ya ha alcanzado ese estado de gloria, ya ha nacido a una nueva humanidad estando en este plano, en este momento, con todo a su alrededor aparentemente en caos”.
Se aconseja que se pongan fechas, días, y se aconseja porque el hombre -como veníamos diciendo- no tiene confianza en sí mismo, por tanto no tiene fe en que es parte de Dios. Cuando el hombre se diga a sí mismo: “dentro de 10 días va a ocurrirme esto porque es lo que yo quiero”, 10, 20, pónganse un tiempo y vean qué ocurre. Automáticamente el hombre se eleva, se eleva en un plano físico, ya observa que tiene más confianza en sí y ya profundiza con un poco mas de voluntad.
Pónganse, no teman ponerse fechas, no teman que aparentemente no ocurra, pero esperen a que ocurra. Si en algún caso el hombre se pusiera 3 días, por ejemplo, un plazo muy corto, 3 días, y en esos días no aparece, no ocurre, el hombre se desmotiva, pierde esa fe, hagan la siguiente reflexión: ¿durante esos 3 días yo realmente he sentido la idea, he visto la idea, o sencillamente he pensado la idea?
Muchas veces el hombre no recoge aquello que ha estructurado en su mente, bien porque no lo ha sabido estructurar por miles de ideas que le pasan -como decíamos-, o porque no ha tenido la constancia de hacerlo diariamente, lo pensó pero no lo hizo y la idea no surge únicamente a través del pensamiento, surge a través de ponerse, de ponerse donde ustedes quieran pero ponerse, hacer un acto físico para que se concretice físicamente. O sea, que el hombre debe de observarse si lo ha hecho correctamente. Es igual que cuando ustedes están haciendo una curación, una sanación y leen el modo de hacerlo y no ocurre la sanación, pero ¿han ido paso a paso haciendo lo que marcaba o por desgana o desmotivación han dejado pasar alguno de los pasos? No deben dejar pasar en este caso absolutamente ningún aspecto, fuerza, constancia, fuerza de voluntad, constancia diaria, idea fija, una única idea fija.
Es el tiempo, se les dice, y el hombre, como tantas cosas escucha y no experimenta, lo escucha y “¡qué bien!, ¡qué bonito!”, pero ya no va a mas. Es el tiempo de que eso que escuchan y eso que dicen que les agrada se plasme, se concretice, y todos los seres que sostienen la Tierra, todos, están deseosos y están mandándoles toda la motivación, toda la fuerza para que ustedes hagan, ¡hagan! Ellos están poniendo todo su hacer a disposición del hombre, todo, para que este llegue al punto que corresponde. Hoy el camino tiene toda la ayuda de fuera, toda, aunque él no lo sepa, aunque él se sienta solo, aunque se vea entre catástrofes, toda, solo tiene que verla y actuar, verla y a continuación replicar en su cotidianidad. Si a mí me ayudan yo ayudo, si a mí me abrazan yo abrazo, si a mí me dicen yo digo, somos intermediarios también entre el hombre.
Piensen en todo ello durante unos instantes, dejen que todo se acople en su interior y después recojan lo que estén preparados para recoger.
Si llevan a cabo lo que se les recomienda, después de esos días ¿recuerdan cómo conectar o unirse al Creador? Eso que han sentido, que cada cual lo ha sentido de forma distinta pero que siente que esa actitud le lleva a fundirse con el Padre, con Dios, cuando tengan la seguridad absoluta de que esa idea se va a plasmar aun con fecha puesta por cada cual, entréguesela para que Él la pula, entréguensela para que cuando se concretice en este plano humano esté supervisada por el Gran Hacedor. Quizás cuando se la entreguen Él haga algunos retoques, pero tengan la seguridad de que cuando llegue a plasmarse no sólo nutrirá al que la lanzó, nutrirá a toda la humanidad, y la humanidad está necesitada de que la nutran a otros niveles.
Con la idea de uno, de cada cual, y no importa qué idea sea, todo existe y todas las ideas están ahí, solo hay que dar con la que uno necesita, y esa que uno necesita la depositarán parte de la humanidad si no en su totalidad, con lo cual cuando se la entregan para que la revise, para que le dé el visto bueno, tengan la seguridad que será una joya para la humanidad.
Cuando el hombre actúa con esa intención que es la única que existe, es la intención del amor, la intención de dar y recibir, todos los seres humanos, aunque no sean conscientes de quien está lanzando esa idea, aunque no sean conscientes de qué cosa les está produciendo ese bienestar o esa idea maravillosa, están recibiendo bienestar, están recibiendo ideas para que la vida de cada ser mejore, ¡mejore! Pero la intención siempre debe de ser compartir con el resto de la humanidad, compartir para mejorar, compartir para intercambiar, compartir sencillamente porque el ser está hecho para dar y dar.
Todo lo demás poco a poco se les ira mostrando, poco a poco se les ira induciendo, recomendando. Ahora tienen que romper con las ideas preconcebidas, por eso no deben estructurar nada, solo tener una idea, recuerden, se insiste. No estructuren. Si estructuran lo harán bajo el pensamiento que hoy tienen y este no sirve.
Amén.

24 junio 2010

1ª Oracion del 20 de junio de 2010

Prestamos atención a la respiración y hacemos que esta esté tranquila, profunda, pausada. Espalda erguida, mentón ligeramente recogido hacia el pecho para que fluya la energía libremente. Mente tranquila dejando pasar todas las ideas sin quedarnos con ninguna.
Siendo conscientes de nuestra respiración pausada, la dejamos y centramos toda nuestra atención en el centro del pecho como si quisiéramos que la respiración saliera y entrara por el pecho, y ahí quedamos en silencio.
Comenzamos el día de hoy dando mayor relevancia al sonido y la luz. Podríamos decir que entramos en el tiempo del sonido y la luz.
A lo largo de los tiempos el hombre ha tenido constancia por diversas fuentes, religiosas, filosóficas y demás, de los tiempos que acontecen y acontecerán, pero siempre a través de una mente concreta y sobre todo una mente estructurada, estructurada de ideas repetitivas. Por tanto todo lo que ocurre, está ocurriendo y ocurrirá, o sea, el tiempo de sonido y de luz, nada tiene que ver con las previsiones que el hombre tiene, tuvo o tendrá. Nada, no se parece en nada puesto que no hay referencias en el planeta ni en los universos.
Siempre los científicos suelen decir que se repiten las etapas, se repiten los acontecimientos cada equis tiempo. No es cierto y realmente los estudiosos saben que no es así. Son similares, similares en cuanto a que su mente los contempla de la misma forma. Pero si damos por hecho que la mente no puede contemplar absolutamente nada porque todo es novedoso y no tiene referencias, cuando hablamos del sonido ustedes pueden pensar en el viento, en el trueno, ¿en qué otra cosa puede pensar el hombre si no conoce?
Por tanto, si decimos que lo que acontece y acontecerá no se parece en nada, lógicamente podemos estar escuchando el trueno o el viento y no poder llegar a ninguna conclusión o llegar a las conclusiones de hasta ahora. Truenos, tormentas, agua, pero a ese otro nivel en el cual el hombre ha entrado y está comenzando a ser consciente, en ese nivel de apertura espiritual, nivel de apertura o de luz del alma, ese estruendo, ese trueno quiere decir muchísimas más cosas que hoy, quizás, lo escuchen como palabras porque lógicamente todo lo que se les está explicando, todo lo que se les está intentando inculcar es para que comiencen a romper esos esquemas mentales y a dar otro sentido, pero como siempre se les viene diciendo, ustedes pueden escuchar el sentido de las palabras pero la transformación de las mismas ya es a través del hacer del hombre porque si solo se quedan en palabras estas quedan vacías, por tanto no hay una experiencia, a uno no se le cambia absolutamente nada y continua con sus mismos esquemas escuchando el trueno o escuchando el viento.
Cuando se usan las palabras, el verbo, que es lo único que tenemos para poder comunicarnos, el hombre tiene el deber de elevar esa palabra y darle forma para que lo que escucha realmente se implante en el interior de cada cual como una experiencia, y ahí, al vivir esa experiencia internamente, es cuando el hombre actual tiene acceso a ese haz de luz o a esa nueva conciencia. Pero si no, quedan palabras y de palabras el hombre no puede hacer el cambio.
Por eso se les dice y se les ha dicho durante mucho tiempo que está en el interior de cada cual el querer atravesar a esa luz en base a la necesidad que cada cual tenga de llegar a ese estado. El hecho ocurre y ocurre para todos, ni buenos ni malos, ya que no existe, ocurre para todos. El único requisito es que el hombre escuche, observe, asimile y haga.
El cambio es para todos, para toda la humanidad, para todo el planeta, y todos lo han de vivir, todos sin excepción, pero el tránsito de la vivencia es lo que el hombre en sus conceptos antiguos o caducos vive como malo o bueno, vive como enfermedad y salud, vive como bien o mal ese cambio. Y la mayoría lo está experimentando como malo, como enfermedad, la mayoría esta sucumbiendo bajo esos conceptos antiguos y caducos cuando realmente es muy poco el esfuerzo que ha de hacer para ver lo mismo que está ocurriendo, porque el hecho es el mismo, pero ya lo ve dentro de otra dimensión de luz y le ve el sentido autentico de liberación, con lo cual su cuerpo no es dañado, no aparece la enfermedad y hace el cambio que corresponde.
Sentimos muchísimo, muchísimo, que el ser humano esté cayendo dentro de ese dolor, cayendo dentro de esa falta de ilusión en la cual está. El proceso han elegido ustedes vivirlo así, sus actos han provocado que el cambio sea como está ocurriendo. Podría haber sido más armónico, desde luego, y podrá ser más armónico si así cada cual pone su grano de arena. Y realmente cada cual en su vida, en su medio, en su interior lo vivirá y lo está viviendo de forma distinta, pero en general todos están cayendo en la melancolía, en la tristeza y en el dolor.
De ahí que muchas veces se les ha dicho que los seres que atisban esa luz, que sienten en su interior esa fuerza deben de acoger a los que están quedando en el camino, por lo menos para que no sufran, no deben sufrir, el hombre no debe sufrir. El mismo cambio, el mismo proceso, los mismos acontecimientos no tienen por qué vivirlos con dolor cuando comprenden, cuando entienden el sentido de la vida.
La vida está comenzando para el hombre, es el parto espiritual del alma. Cuando éste no se ve únicamente como cuerpo físico y eleva ese estado de conciencia, esa mente a decirse, a verse como algo más que un trozo de carne y huesos, ve el sentido de la vida, ve el sentido de lo que le está ocurriendo a él y a los demás y automáticamente comienza a hacer ligeros, pequeños o grandes cambios en su vida, formas de pensar distintas, formas de sentir distintas, y comienza de nuevo la ilusión por ver ese nuevo amanecer, por ver esa luz.
El hombre cree que con pedir esta todo resuelto. Cree que cuando pide al ser humano, cuando pide al Cielo, cuando pide, en general, ya está todo resuelto. Pero en su interior sabe al igual que sabe cuando él no se ha portado debidamente, cuando sabe que no ha dado la respuesta adecuada y sabe que podría haberlo hecho muchísimo mejor, internamente el hombre sabe cuándo puede hacerlo mejor e internamente sabe que pidiendo, por más que diga que él cree en un Dios, que él cree en la Divinidad o que cree en la Creación, internamente sabe que no está haciendo lo correcto, no hay un buen intercambio en la conexión de Dios y el hombre y él así lo siente cuando se para en infinidad de momentos y se pregunta por qué hay algo en su interior que le dice: por esto, por esto y por esto.
Pero el saber no quita que el hombre tenga que hacer ese cambio o ese pequeño o gran esfuerzo en cambiar, prefiere decirse automáticamente: ha sido mi imaginación. Para todo cree en su imaginación pero cuando le interesa lo amaña de tal forma que no da cauce, no da curso a esa imaginación, y cuando no le interesa lo deja ahí como que no va con él. En resumidas cuentas, el hombre siempre tiene motivos para amañarse y estancarse por no dar un paso novedoso, un paso distinto, por no hacer un giro en su forma de sentir, de pensar. Hay que hacer un pequeño esfuerzo.
En la medida que el hombre tenga la necesidad de entablar esa comunión con el Creador no tendrá otra solución que dar ese primer paso, revisarse sus formas de hacer y corregirlas, revisarse sus formas de pensar y corregirlas, si no nunca va a llegar a tener una conexión con la Creación, siempre se va a sentir aislado, puede llenar de tiempos de diversión, de regocijo su vida, pero siempre se sentirá aislado de esa fuente de Divinidad.
Ese es el esfuerzo que el hombre debe hacer, no creer en lo que ve a ciegas. Él se observa y ve su cuerpo, se observa y ve sus necesidades, se observa y ve sus inquietudes, pero son físicas, no profundiza, no quiere conectar con la parte de divinidad que hay en él, eso lleva una responsabilidad y éste, mal o bien, se acomoda con lo que tiene.
Todo lo que se les explica, todo hacia donde estos seres que apoyan al planeta intentan inducirles es para que observen ese peldaño de luz que hay frente ustedes y decidan si suben o no, es para abrirles esas puertas para dejarles entrar, pero el peldaño lo ha de subir el hombre.
Tomando en cuenta que no existe el bien ni el mal, que no existe el acierto ni la equivocación, tomando en cuenta que el hombre está en plena libertad de elección, tomando todo eso en cuenta podríamos decir: que el hombre haga lo que quiera, todo estará bien, todo estará bien. Pero lógicamente todo estará bien para el ser humano pero todo lo que el hombre hace, entiendan bien, todo lo que el hombre hace tiene unas consecuencias, unas consecuencias para sí, para el planeta, para el universo.
Y ahí es donde entran los servidores de luz. Que el hombre decida llegara donde tenga que llegar de una forma u otra es su elección, pero cuando entra ya que su conducta modifique otros mundos eso ya no es elección del hombre, y ahí es donde están manteniendo y donde está en ese filo fino hoy la humanidad. Por eso se les explica de qué modo pueden elevar esa vibración y hacer que todo, incluido el ser humano, haga su proceso dentro de una armonía sin dañarse y sin dañar lo que existe, vea o no vea la existencia el hombre.
Existe más de lo que sus ojos ven, cualquier actitud del hombre va más allá de lo que él cree, cualquier decisión por pequeña que sea no solo le mueve a él sino que mueve todo lo que existe. Por tanto, ahí es donde están todos los seres de luz pendientes de esas decisiones o actuaciones del hombre para que no dañen todo el sistema o todo ese gran juego del universo que ya esta predicho y que ya ha entrado en su tiempo.
Que el hombre quiera hacer ese proceso de una u otra forma no importa. Si ustedes quieren relajarse porque sus cuerpos no les acompañan, porque su mente no tiene la fuerza o las ganas de hacer ese esfuerzo está bien, lo harán de otra forma, pero está bien. Ahora bien, todos los actos que hacen hoy quedan reflejados a nivel vibracional, energético, en la Tierra, y esto estos seres lo remodelan para que no haga daño al sistema de mundos y esa remodelación se invierte de nuevo en una energía armónica y positiva para el planeta Tierra y los demás planetas existentes de mas formas de vida.
Pero cuando entra esa masa crítica donde la fuerza se incorpora a tal velocidad que es lo que está ocurriendo en el planeta Tierra, y no da tiempo a estos seres de mantener y transformar toda la energía basura que el hombre esta depositando con sus formas de pensar y hacer, precipita la Tierra, precipita el ser humano y precipita todo lo que existe. Y eso no puede ocurrir, eso no es armonía, por tanto eso no existe en el universo y queda aquí reducido siendo los hombres, siendo el ser humano a través de sus cuerpos enfermos quienes están haciendo ese cambio; o sea, dicho de otra forma para que lo entiendan mejor, todas las formas de pensar negativas que hoy está teniendo el ser humano por no querer aceptar el cambio que es visible se están traduciendo en una enfermedad que respira el hombre, o sea, esta dañándose a sí mismo y a los demás. Esa forma de pensar está dañando su cuerpo y el de los seres que habitan el planeta Tierra.
No se está dejando salir nada. De ahí, lo crean o no, las tormentas, de ahí el sistema solar, de ahí las enfermedades que se avecinan para estos dos meses de julio y agosto tal como ustedes cuentan el tiempo, enfermedades fuertes, nuevas, porque la energía que el pensamiento genera no está saliendo fuera de este espacio de la Tierra, no podemos dejar salir esta energía para no enfermar otros mundos, otras formas de vida, y está de nuevo revirtiendo en los seres humanos. Están ustedes mismos provocándose las enfermedades.
Forma de salir, forma de evitar que esa masa crítica absorba todas las formas de vida del planeta: elevar la vibración. ¿Cómo elevar la vibración?: cambiando la forma de pensamiento. ¿Cómo cambiar la forma de pensamiento?: visualizando la armonía, rodeándose de armonía; los ojos captan la belleza, la mente eleva su pensamiento, su pensamiento eleva la vibración. Por tanto esa parte divina que tiene el hombre no deja entrar aunque estuviese respirando la enfermedad las 24 horas del día, no deja que su cuerpo enferme, esta vibrando ya dentro del planeta en otra dimensión. Eso es así, pueden creerlo o no, pueden experimentarlo, eso sí, pueden experimentarlo.
Pero para ello tienen que atreverse a observar con sus ojos la armonía. Si no la hubiese -de ahí que se les decía tantas veces “salgan a la naturaleza”- deben de crearla, ver la belleza, impregnarse de la belleza; hará que sus pensamientos cambien, por tanto su mente cambiará, su vibración se elevará y su cuerpo sanará.
No pueden quedarse, no deben quedarse en esa pasividad de ver las cosas ocurrir y solamente ver lo negativo de lo que ocurre. Si estuviesen viendo esa belleza observarían que lo que está ocurriendo tiene un lado muy positivo, muy hermoso, y ya seria ese granito de arena para que esa masa crítica de humanidad diera otra respuesta.
¿Pero el hombre, cómo lo vive?: se les da todos los medios. Se les quita el trabajo, lo ven como desgracia. Se les da un cuerpo enfermo, lo ven como desgracia. Les cuesta realmente vivir la vida, la escasez, lo ven como desgracia. Cuando es una gran oportunidad para que el hombre suelte amarras, para que a través de ese cuerpo doliente llegue a su punto más álgido y vea que debe parar, observar y automáticamente ver la grandeza de la vida, sentirse conectado con Dios aunque esté muriendo su cuerpo. Ya deja de vivirlo como desgracia y automáticamente llega la sanación. Es poner al hombre en el punto más álgido para que mute, y este lo está viviendo como una gran desgracia.
Se les da otra visión para que aquellos que quieran puedan tener acceso a esa luz sin pasar por la muerte.
En la medida de lo posible, durante este tiempo de verano deben de sentir que sus corazones están más aquietados. De ahí pueden –como les decíamos- salir al aire libre, sentir cómo el corazón se aquieta, se alegra, deben de inducir voluntariamente a una respiración mucho más lenta de lo habitual aunque en principio les cueste un trabajo. En la medida que la respiración vaya aquietándose siendo conscientes de ella, observaran que es todo como más pausado, más lento, no más costoso sino más lento, pero el hacer, el trabajo se ejecuta igual o mejor. Pero sí los movimientos deben observarlos más lentos y al principio pueden hacerlos voluntariamente hasta que salgan solos. Todo más lento, el caminar más lento, el pensamiento más lento, la respiración más lenta. No emprendan grandes trabajos, no tengan varias ideas a la vez, tengan una idea, macérenla y pausadamente llévenla a cabo. Pero todo siendo muy conscientes de la lentitud, sobre todo en estos meses de verano. Cualquier idea, cualquier acontecimiento, cuando les venga a la mente relájenlo y conscientemente hagan que les cueste más tiempo de desarrollar, no tengan prisa para nada.
La energía que están respirando hace que su corazón se apresure, por tanto tienen que poner la voluntad para que este se sosiegue físicamente haciendo que los acontecimientos sean más lentos; no perderán tanta energía, elevaran la que tienen.
Son pequeñas medidas que se les dan para que su cuerpo, sobre todo el corazón, observe los acontecimientos sin que este se dañe, que viva todo lo que ocurre como si no fuese con él siendo consciente de que es parte de todo.
Ven una acontecimiento que el corazón les salta: usen la mente para aquietarlo, no pasa nada, esta todo dentro de lo previsto. Mi sentir es altruista, mi hacer es incondicional para el Cielo y para el hombre, nada tengo que temer. Así se sosiega el corazón y éste continua latiendo sin dañar ningún órgano.
Y sobre todo, a lo largo del día de hoy haremos hincapié en que el hombre, a través de sus pensamientos y su actitud no solo puede poner su cuerpo en armonía, sino que debe, por deber al hombre, ayudar a que éste salga de donde se está metiendo, ayudarle a ver otras posibilidades en su vida.
Amén.

28 enero 2010

En busca del Creador

Mantengan la mente relajada, el cuerpo sereno y alerta.
No cambien las palabras que escuchen, sientan la entonación, el momento, la resonancia en su interior, pero permanezcan serenos.
Desde tiempo se les vas mostrando qué hacer, cómo comportarse para encontrar lo que cada cual busca en su interior, y se les dan pautas para que así lleguen a alcanzarlo. Pero cuando el hombre pide, lo espera ya y lo quiere ya, y todo lo que existe tiene un proceso.
El hombre, después de su andadura por el planeta ha ido dejando atrás lo más puro de él y ha ido, sin darse cuenta, quedándose con lo mas cómodo, con lo más rápido, apagando así una sed momentánea. Y así hasta nuestros tiempos. Pero dentro de todo ese proceso, civilización tras civilización ha ido ganando de alguna forma ese billete de vuelta porque, en definitiva, el hombre, desde que existe, trae en lo más profundo de él ese recuerdo de El Creador, en lo más profundo desde que comenzó su andadura por la Tierra tiene ese recuerdo de dónde procede.
Pero, ¿qué ha ocurrido?: que el hombre ha intentado encontrarlo en la Tierra, ha intentado encontrarlo en su día a día, y lo ha buscado por miles de sitios desde las religiones, filosofías, formas de vida… Lo que muestra es que el hombre tiene recuerdos de una armonía vivida.
Y en ese proceso, durante todo ese proceso y esas andaduras, resulta que el planeta Tierra ya ha tomado su investidura de divinidad, por tanto el hombre que habita en el planeta tiene el deber de hacerlo si quiere continuar dentro de este sistema, este sistema de mundos.
Para poder el hombre permanecer en este planeta, como así lo ha hecho la Tierra, debe encontrar en su interior a Dios, al Creador, a la Divinidad, denle el nombre que mejor se ajuste a cada uno de ustedes, pero en definitiva tienen que retornar a la esencia de Dios. Y ese camino de retorno que tiene que hacer, que ya ha comenzado en su andadura, tiene que hacerlo sintiendo en su interior la voz. Por eso venimos encuentro tras encuentro recomendándoles que expresen en voz alta para sentir su voz, para romper todos los inconvenientes, taras, obstáculos que se han puesto a sí mismos para no escuchar ni a estos servidores ni al Gran Servidor.
Y lo buscan, lo buscan con palabras, se aclaman a Él a través del rezo o la oración, a través de la meditación, a través de las reflexiones, pero con palabras vacías. Recuerden que el verbo es creador cuando se utiliza el Verbo y no la palabrería.
Ustedes, tanto interna como externamente, usan palabras para ir al encuentro de Él, que en definitiva, no serán ustedes quien Le encuentren, será Él el que se acerque, pero ustedes tienen que poner todos los medios desde lo más profundo para querer ir hacia El, para querer que les encuentren. Y así como muchas veces decimos “es una de las formas, pero hay más”, en esta ocasión no hay ninguna otra forma, no hay ningún otro modo de llegar hasta Él. En definitiva, no hay ninguna otra forma de permanecer en este planeta ni en ningún otro lugar del universo si no es a través de sentirlo, de escucharlo, de entablar esa comunión o dialogo interno con Dios.
Y podemos llamarle de muchas formas, de la que mejor se nos acople. Podemos creernos religiosos o no, ateos o no, no importa la forma externa que le demos. El resultado es que el hombre es Su creación, y en este momento de la historia la Tierra retorna al Creador, a su Creador, por tanto el hombre retorna, hace el camino inverso, ya ha cumplido todo lo que tenía que cumplir y ahora se debe a otras cuestiones.
Al comienzo les hemos dicho: no cambien ninguna palabra. Continuamos recordando.
Para que el hombre continúe estando con su cuerpo en este planeta tiene que adoptar otro cambio de conciencia. El cambio de conciencia no es físico, el cambio de conciencia se lo da su Creador. Y todo este tiempo vamos preparando a cada uno de los seres humanos para que sientan a ese Creador dándole -se repite- el nombre que cada cual necesite, y les vamos dirigiendo de la mejor forma para sentirlo.
Pero el hombre aun quiere cogerse, aun quiere aferrarse a lo que conoce y lo que conoce el ser humano, como ustedes pueden ver, no es a Dios, no es al Creador. Conoce las creaciones de los propios hombres y estas creaciones las ha hecho propias, propias y necesarias.
Pero como dijimos la ultima vez, todo a lo que el hombre se ha ido agarrando, todo lo que el hombre puede decir hoy “esta es mi vida”, todo, todo salvo la forma física en algunos de los casos, todo se le va a ir abajo, no lo va a sostener, no puede sostener la forma, o sea, el cuerpo físico, no lo puede sostener la misma forma de vida que han llevado hasta el momento.
Todo cambia, y es literal, todas sus vidas van a cambiar comenzando por la vida personal, íntima, llámenla como quieran, trabajo, amigos, formas… Pero claro, tantas veces el ser humano ha escuchado semejantes palabras… Semejantes palabras y nada en sus vidas ha cambiado aparentemente, que una vez más, una vez más el hombre escucha pero no asimila.
Pero poco a poco, poco a poco, cada cosa tiene su momento, irán relacionando lo escuchado con esa forma distinta del devenir y eso distinto que ha de venir lo pueden buscar a través de la fusión o unión con Dios, no hay otro modo, no se metan ahora en religiones, ni tan siquiera en filosofías, adéntrense en lo más intimo de cada cual, en definitiva es ahí donde El les puede encontrar.
Pero, como decíamos al inicio, no tengan ninguna prisa, no quieran hacerlo ya. Pero sí deben de comenzar a cambiar esa actitud indolente, autoindulgente, cómoda hasta llegar hasta el hastío; deben de tener como primera o primerísima necesidad el encontrar a nuestro Creador en su interior, y después continúen con sus vidas. Para ello cada cual puede hacerlo a su forma, por supuesto, pero que sea lo primero, lo primero que ustedes piensen, lo primero que ustedes hagan, den prioridad a ese reencuentro con El.
Una, y otra, y otra, cada cual necesitara su tiempo puesto que cada cual está en momentos distintos. Cada cual necesitara su tiempo, pero no por ello deben de dejar de hacerlo, no de pensarlo, no estamos diciendo que tienen que pensar en Dios, tienen que encontrar a Dios.
No lo piensen, no se detengan en cómo. Tienen que entrar en silencio en el primer instante de su consciencia diaria, entrar en esa intima comunión con nuestro interior, o sea, a través del dialogo, a través del verbo. Si es necesario exprésenlo en voz alta para que vayan familiarizándose con su voz y con la voz de Él.
Si no tienen prisa, si parten de la base de que todo tiene su proceso, encontraran que en un momento determinado cambia hasta la forma de querer encontrarle, cambia el dialogo, cambia el tono, pero cada vez mas es más fuerte la necesidad de interiorizarse para hablar con Él.
En principio el hombre piensa que habla consigo mismo y puede pasar un tiempo que así lo crea. Cuando se atreve por fin a expresar en voz alta ese dialogo con Dios, se sorprende de las tonterías que puede llegar a decir, se sorprende de su propio tono de voz, se sorprende de tantas cosas que no conocía… Pero de lo que más se sorprende es de la gran necesidad que siente en su interior de coger un tiempo para hablar con Él.
Cuando así ocurre, cada cual llega en su momento, pero cuando le escucha ahí ya se rompen todas las barreras, y en este tiempo, para poder llegar a ese punto necesario en el cual está sumergido el hombre es necesario pasar por ese proceso. Recuerden que el hombre es un ser de divinidad en potencia, que muchas y muchas veces han escuchado que todo está en su interior, que solo hoy es el recuerdo lo que tienen que retomar. Pero en todo ese proceso en el cual han estado millones de años, cada cual tiene su apertura porque cada cual ha ido haciendo encarnación tras encarnación, por tanto cada cual lleva su tiempo, su proceso y su despertar.
Pero todo lo que han escuchado durante tanto y tanto tiempo ya no tiene espera, es ya. Tantas veces lo han oído… ¡Es ya! ¿Ya, qué quiere decir?: cuando ustedes así lo decidan, lo cual tiene un peligro para el hombre: el hombre escucha y quiere hacer eso que está escuchando, eso que le agrada, pero cree que lo va a hacer pensando, y ya se les dice que no es tiempo de pensar, estamos ya en el proceso de actuar. Lo que bien es cierto, y ahí es donde radica el peligro, es que el hombre quiere hacerlo con este cuerpo, y con este cuerpo –se les repite- es comenzar a actuar desde el instante pasado, ya ni tan siquiera el presente, el pasado, es ya, inmediato, porque ocurre que como el proceso ha de venir, el hombre tiene que aceptarlo quiera o no quiera. Si el hombre no comienza a actuar, escuchen sin asustarse, el hombre dejara el cuerpo.
Si estamos en el tiempo de retornar hacia la parte de divinidad, si estamos de retroceso a nuestro hogar, que es el del Creador, lógicamente no podemos retornar con esta forma de pensar, de sentir ni de hacer porque, entre otras, no es armónica. La armonía la está retomando el hombre poco a poco mientras va acercándose a esa parte de divinidad que hay en él, por tanto, mientras ese proceso se dé y el hombre esté haciéndolo, su cuerpo le seguirá. Pero si cree que lo escuchado o lo leído forma parte de algo mas que tiene que almacenar como conocimiento, su cuerpo enfermara y se marchara, literalmente.
Es ese momento de decidir qué quiere hacer cada cual, cómo quiere continuar, ¿quiere continuar con esta forma, con este cuerpo? Si quiere continuar con el tiene que ir en busca de su propio Dios, tiene que fusionarse con esa Perfección. Si no quiere hacerlo con este cuerpo, es más, si no puede hacerlo con este cuerpo lo dejará para así continuar.
Quizás, quizás a muchos de los seres humanos les va a resultar más fácil dejar el cuerpo para fusionarse con la Divinidad, eso casi seguro. Pero la opción del hombre, la opción que hoy está teniendo el hombre que en otros momentos no ha tenido, es la de poder llegar a esa fusión con este cuerpo. Por tanto, de ahí que decimos que es ya, porque imagínense personas en una edad adulta de 50, 60, 70, 80, y que escuchen que es ya con el cuerpo que tienen, un cuerpo doliente quizás, sano, también, y que sea posible esa fusión con el Creador; realmente el hombre tiene que romper ahí todos los moldes estructurados en base a todo lo que él creía o pensaba, y dejarse ese espacio para entrar en comunión con esa Perfección que será la que vaya adecuando ese cuerpo doliente, esa forma de vida, esa actitud, para realmente poder continuar sirviendo a esta humanidad.
A partir de ya, todo aquello que no sirva para esta humanidad, para esta nueva humanidad, a través de catástrofes, a través de enfermedades, a través de todo lo que ya conocen irán cambiando de plano, pero continuaran sirviendo. Es lo que queremos que escuchen: el hombre, quiera o no, tienen que servir, por lo único quizás que pueden sentirse como seres privilegiados es porque se les da la opción de servir conscientes de que están sirviendo, y otros sirven siendo inconscientes, sintiéndose desgraciados, hasta incluso prefiriendo la muerte, pero sirven. Todo en el universo, todo lo creado sirve para llegar a la armonía, a la esencia, a esa esencia perfecta.
Y lo que se les trata de inculcar hasta lo más profundo, bien vayan aisladamente, bien vayan en grupos, es que tienen la posibilidad de llegar a esa perfección conscientes de lo que está ocurriendo. Pero esa conciencia no la van a encontrar en los escritos ni en las lecturas, en las religiones ni filosofías, la van a encontrar en su interior aclamándose al Creador.
Pero escuchen bien, aclamándose no quiere decir mendigando. Tienen que romper los viejos conceptos de rezar con la retahíla como si no fuesen hijos del Creador. No son mendigos, son hijos formados a la imagen y semejanza de perfección del Creador, por tanto tienen que ir de tu a Tu con todo el respeto y el amor que se le debe a un Padre –con mayúsculas-, a un Creador, pero de tu a Tu, con fuerza y resolución. Deben de sentir esa necesidad de servicio y esa claridad que solo se la puede dar El que Sabe.
Pero Se le tiene que ir cara a cara, día a día, instante a instante, no a través del rezo ni de la palabrería, sino a través del Verbo Creador: “quiero esto, necesito esto por esto y por esto, deseo esto por esto y por esto”; den sus motivos, den sus razones: “quiero servir por esto, quiero ser consciente por esto otro, tengo hasta aquí de claridad, si no es suficiente Te pido mas”.
Pero no mendiguen. Millones de años ha estado el hombre mendigando porque así se lo ha enseñado el propio hombre. El hombre es digno de alzar bien alta la cabeza y la voz, y hablar con su Creador con todo el amor del mundo expresándole sus necesidades más profundas, esa es la oración con Dios.
Conforme se vayan adentrando en esa nueva forma de dirigirse al Creador, irán observando cambios profundos en su interior, irán comprobando -porque así lo comprobaran- que lo que tienen en su entorno ha dejado de servirles, tendrán que cambiar -como así expresamos unos encuentros atrás- su forma de hacer y de reunirse, porque irán comprendiendo y aceptando sin que nadie les diga, que lo que han estructurado ha servido hasta el momento, pero a partir de ahí ya no sirve.
Como también se les dijo, a cada ser se le va adecuando la forma y el momento con mas armonía posible para que cambien sus vidas y sus formas. Como grupos también se observa cual es, en estos momentos, la mejor forma para que puedan sacar lo mejor de sí. Pero ustedes tienen que ir sintiendo, a la vez, que la estructura que han formado, tanto familiar como grupo espiritual, ha dejado de servirles; obsérvenlo, siéntanlo y hagan los cambios oportunos.
Cuando ustedes se adentren en su interior irán recogiendo nuevas formas para una estructura familiar, cuando ustedes se adentren en ese interior observaran que todo aquel que quiera realmente formar parte de esa conciencia de servicio grupal ira observando qué movimientos se han de hacer y le resultará mucho más fácil comprender; cuando se les dirige de otro modo hacia otras formas comprenderán y asimilaran más rápidamente.
Pero hagan el esfuerzo, dentro de que es tiempo de ese esfuerzo, es tiempo de dejar atrás esa comodidad, de no pensar, no lo van a encontrar a través del pensamiento, lo van a encontrar a través de esa interiorización y esa búsqueda interna, y ahí se les ayudara a través de sus encuentros.
Pero tienen que hacer ustedes el esfuerzo de ver de qué forma pueden servir mejor, más eficiente, más eficaz, más pronta, porque el tiempo es ya, a la humanidad.
Así sea.

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