02 enero 2008

ORACION: EL HOMBRE, UN SER DE UNIVERSO Y UNA ESPERANZA DE ETERNIDAD


El hombre está viviendo y ha vivido dentro de una gran oscuridad. Vive, ha vivido y ha pasado sin la menor importancia y así lo ha hecho propio, lo ha hecho propio con un comportamiento sin sentido, con un hacer sin trascendencia, no ha sabido ver la importancia, lo importante que es.

Cuando nace un ser, el adulto se maravilla de esa perfección, es perfecto, y ahora en la actualidad con toda la ciencia y los adelantos para poder ver a ese ser cómo se forma, el hombre se queda realmente maravillado de tanta perfección. Todo se pone a la disposición para crear una nueva vida, todo parece, y así es, que se confabule para crear al hombre. Pero, ¿cuánto tiempo le dura a ese hombre adulto ver y vivir esa perfección? Le dura el tiempo de enseñar a ese nuevo ser, enseñar a todos los conocidos que van pasando para conocer al nuevo ser. Y los padres viven esa grandeza, y los seres que van a ver a ese niño viven esa grandeza y lo muestran y lo dicen, ¡qué perfección!

Pero cuando ya el niño es conocido, al hombre se le va, se le olvida, vuelve a sumirse en esa oscuridad y pasa y actúa por la vida sin un sentido trascendente, vulgar casi en muchos casos. ¿Cómo es posible que el hombre no conserve, no se apropie, no integre en todo su ser ese instante de perfección cuando ve una vida nueva?, ¿cómo es posible que no retenga la importancia que tiene el hombre? Es la esperanza de la eternidad, la esperanza del Eterno. ¿Cómo puede el hombre vulgarizarse tanto que olvide eso de perfecto, que olvide quien es y cómo en un momento determinado el universo se confabuló con todas las fuerzas de la vida para crear un nuevo ser? ¿Cómo puede vivirlo el hombre como una casualidad? ¿Cómo puede vivirlo como un despiste?

Cuando en lo más profundo el hombre pierde su identidad, porque eso que ustedes están escuchando, ese perder la importancia que el hombre tiene, es perder la identidad de quien es, es perder el sentido de qué hace aquí en este momento, en este lugar y en esta existencia, es como dar paso a la casualidad, es como creer que fue un despiste de dos personas cuando todo esta milimétricamente pensado para que este ser nazca, para que ese hombre de universo dé testimonio de la perfección con la cual fue creado a lo largo de su existencia, y su existencia es eterna.

¿Hasta qué punto está confundido o se ha dejado confundir, que cree que el hombre desaparece, que cree que muere? Porque aunque ustedes, aunque muchos seres humanos ya creen que la muerte no existe, que es un nuevo nacimiento, muchos seres están queriendo creer que eso es así, pero están queriendo, no lo creen firmemente, no lo han integrado en su totalidad porque no entienden que todo el universo se configuró en un instante para fecundar un nuevo ser, un hombre en este planeta.

Y a medida que el hombre crece va perdiendo en su totalidad la gran importancia de ese nacimiento. Y, como decimos, cuando el hombre pierde esa transcendencia de su nacimiento, esa gran importancia del hecho, todo lo que vive en su vida está rodeado de un sin sentido, no siente quien es, no actúa en base a lo que es. Si el hombre actuase en base a lo que es no tendría esas lagunas de desesperación, esas lagunas de no saber qué hacer con su vida, no existiría el caos, no existiría el miedo, y lo más importante, recordaría quien es.

El hombre es un ser de universo configurado momentáneamente en este planeta, momentáneamente. Un ser que toma un cuerpo físico adecuado para vivir durante un tiempo en este planeta, pero al fin es un ser inmortal, un ser de universo en el cual el Creador puso toda la esperanza para realizarse. El Creador creó al hombre con su máxima perfección para realizarse. El hombre, en consecuencia, debe crear para realizarse. No puede ni debe pasar por una existencia sin dejar su impronta. Y muchos, en base a su cultura y educación, creerán que el dejar la impronta ha de ser con algo relevante, importante, y no es así. El hombre fue creado con su máxima perfección para mostrar la divinidad en él y manifestarse a través del amor con todos sus semejantes, de ahí la gran importancia con que estamos insistiendo últimamente en las relaciones humanas.

Si en este planeta la esencia, la vitalidad, la vibración del hombre es “x”, y por eso existe en este planeta, en este lugar y no en otros, es porque debe elevar, sutilizar su energía para poder volar como ser de universo e ir donde deba ir, donde se requiera su presencia. Pero para ello, si está en el planeta Tierra, tiene que mejorar y elevar a través de esa mejora su vibración, y solo puede hacerlo a través de las relaciones humanas, de ahí que les damos tanta importancia.

Si el hombre tiene que alcanzar y recordar quién es porque lo ha olvidado, solo puede hacerlo a través del otro, que le sirve como espejo de quien es. Y aquello que vea en el otro que no le guste, siendo que es un reflejo de sí mismo, no tiene que cambiar al otro, tiene que cambiarse él porque está delante de su propio reflejo, y el otro con el otro, y así la humanidad en su totalidad.

Pero en base a la educación, en base a la creencia de que el hombre tiene que existir solo un momento en este espacio de tiempo, acapara todo para sí mismo y todos son culpables menos él. ¿Cómo puede el hombre mejorar, cómo puede relacionarse con ese absolutismo cuando en realidad, en sí mismo, por si mismo no es nada?

El hombre crece, se desarrolla, se multiplica cada vez acotando más su espacio. En un tiempo la familia era importante, los vecinos eran importantes, los amigos eran importantes, y conforme el hombre va perdiendo más su identidad, solo le importa él mismo. Quiere recoger, tener, ser más, y ahí entra esa decadencia en la cual el hombre como raza, siempre ha llegado a ella y siempre ha sucumbido por la gran importancia, por la necesidad de poder, por el egoísmo, cuando si entendiera que él está hecho de lo mismo, con la misma esperanza y necesidad que todos los que existen, se daría cuenta que forma parte de todos, que realmente el gran organismo, el gran universo se compone del hombre, no de ti ni de mí, sino del hombre.

Cuánto cambiaria el sentido de la vida si todos pensaran que entre todos, que entre la fuerza de todos, el conocimiento de todos, el amor de todos es cuando el hombre alcanza ese ser de universo. Ese ser que no necesita un cuerpo corpóreo para ir y venir, para hacer o deshacer, ese ser que se mezcla y entremezcla hoy aquí, mañana no se sabe dónde, aquel que entra y sale sin necesidad de un cuerpo físico, de una mente concreta, aquel que cede para que de él se pueda usar, aquel que da para que otros puedan recoger, aquel que se muestra aquí y allí con el mismo amor, aquel que no quiere tener la razón, aquel que únicamente quiere y siente que debe vivir, aquel que no se conforma pero sí conforma una nueva idea, sí conforma un nuevo ser de humanidad, un nuevo comportamiento, unas nuevas respuestas, aquel que sus respuestas son siempre y con todos igual, aquel que no finge, aquel que no quiere tener la razón, aquel que quiere aprender, aquel que quiere elevar, aquel que sobre todo quiere saber qué hacer para mejorar.

Así deberían ser las relaciones humanas, y no hay equivocaciones, no existe la equivocación, existe un conocimiento. Cuando el hombre conoce se transforma en sabiduría y un ser sabio no se equivoca, no existe la equivocación. Aquel que atisba lo importante y la importancia de su nacimiento, lo importante y la importancia de ese instante de creación en que todo fue derrochado para que él existiera. No puede ser una casualidad, no puedo vivir mi vida sin poner mi impronta, una impronta de amor que no se olvida, una impronta de sabiduría que va mas allá de lo que el hombre quiere hacernos creer, un conocimiento innato, porque el hombre todo lo sabe ya. Cuando reconoce la gran importancia que tiene su estar en este momento, que tiene su nacimiento en este planeta, cuando lo reconoce, ya sus preguntas, todas sus preguntas y sus dudas son contestadas y crece.

Pero ¿qué ocurre cuando el hombre ha llegado a ese momento de dar la importancia que merece a sí mismo? Ocurre que se aleja. Momentáneamente se aleja. ¿Por qué se aleja cuando realmente en las relaciones humanas son tan necesarios seres que pongan esa calidad de vida, ese amor y esa calidez? ¿Por qué se aleja? Entra dentro de la comprensión que ustedes deben llegar a tener. Es comprensible que cuando un hombre llega al momento de sentirse con la importancia trascendente que tiene, todo en sí cambia, vive la vida dando a todo la trascendencia que corresponde poniendo cada cosa, cada hecho, cada palabra, cada persona en un lugar porque es la ley divina, puede parar para recoger pero no puede retroceder.

El hombre que no llega ni tan siquiera a atisbar por qué está hecho de esa perfección, con esa exactitud, no puede dar la grandeza a su vida ni hacer que su entorno sea grandioso porque no le da esa importancia, porque pasa por la vida sin ajustarse a ese acontecimiento divino, vive como una casualidad el estar aquí y no en otro lugar, y todos sus hechos son semejantes y eso hace que se aleje de aquel que ya ha llegado a esa conclusión y no puede alcanzarlo.

¿Qué ocurre, pues, con esa esperanza de eternidad si el que muestra que sabe se aleja? ¿Qué ocurre si el hombre necesita un punto de referencia y esa referencia se nos aleja? ¿Será que tiene que llegar el hombre por sí mismo a través de la pérdidas, lo que llaman desgracias, a esas conclusiones? ¿Será que el hombre necesita pasar por esas pérdidas para darse cuenta de qué está hecho, para darse cuenta que realmente está desperdiciando un tiempo de aprendizaje en este planeta? ¿Será que tiene que llegar por sí mismo a todas esas preguntas y respuestas?

Porque observen un hecho muy palpable, el hombre está acostumbrado a escuchar, pero ¿está acostumbrado a dar forma a lo que escucha, o se queda con lo ya aprendido replicando del mismo modo tiempo tras tiempo? ¿Será que escucha y no se da por aludido?, ¿será que aun cree que en su individualidad debe de vivirlo en solitario?, ¿será que aun no ha llegado a la conclusión de que siendo un ser individual su forma de crecer es mezclando todo su ser y toda su energía con los demás seres humanos perdiendo su individualidad y potenciando al ser de universo?, ¿será que dentro de ese egoísmo aprendido aun cree que por sí solo puede llegar? ¿Llegar dónde?: llegar a tener la plena confianza de que es un ser perfecto y todo lo que toque y piense nacerá dentro de esa perfección.

Últimamente ustedes se preguntan: ¿por qué el hombre tiene que pasar por todas las experiencias que actualmente la humanidad está pasando con ese gran deterioro, con esa pérdida de identidad, con esa agresividad, por qué el hombre no puede aprender de otra forma? Esa pregunta esta en el aire, ¿por qué el hombre no puede aprender de otra forma?, ¿qué tiene que aprender pasando por tanta y tanta decadencia?

El hombre ya debería de hacerse sus grandes preguntas y observarse para tener las respuestas, observarse a sí mismo con relación a lo más inmediato que tiene delante, a sus relaciones más inmediatas. Si en las relaciones más inmediatas no surge la armonía, ¿cómo puede pretender el hombre que haya armonía en la Tierra, en el planeta, cuando él con sus grandes preguntas no es capaz de generar armonía en su entorno?

Lógicamente, ya es momento de que el hombre que se hace esas preguntas sepa que si la Creación es perfecta y él es un ser nacido de esa perfección, no puede dejar entrar en su vida nada que le saque de esa perfección, nada, cualquier idea, cualquier pensamiento, cualquier actitud debe corregirla. Así entenderá en base a esa experiencia y en base a la experiencia que la vida le traerá, a si mismo se contestara todas las preguntas relacionadas con la vida y el hombre le traerá las respuestas. Pero debe vivirla, debe vivir dentro de esa armonía y no esperar que otros vivan en la armonía, no puede esperar el hombre a cambiar cuando otro cambie, no puede, no sabemos en qué momento cuales son las necesidades de otros seres humanos, solo sabemos las nuestras, solo tenemos nuestra referencia de cómo quisiéramos que fueran, de cómo quisiéramos vivir la vida y dejar que dentro de la humanidad vaya naciendo esa necesidad de mejorarse.

Cuando el hombre entra en esa necesidad de mejorar ocurre lo que hemos dicho, cuando la necesidad de mejorar es profunda entra inmediatamente una necesidad de observar y observarse que le hace ver cosas, actitudes, gestos, personas que no le agradan, y automáticamente hay un cambio en ese ser y ya se compone consciente o inconscientemente para replicar que eso, ese hecho o persona le sea agradable, y ya da un paso hacia delante y a ese paso le sigue otro en base a la experiencia que vive.

Lógicamente, cuando el hombre da un paso, si el otro no lo da ya existe una separación. Cuanto más rápido vaya uno, más lento va el otro, pero aquel que ha dado el paso también ve qué ha ocurrido y no puede bajar, no puede retroceder, le corresponde dar otra respuesta para que aquel que va más lento observe. De ahí la gran importancia que tienen las relaciones humanas de reflejarnos aquello que no queremos, aquello que no nos gusta e intentamos y pretendemos hacer cambiar a la persona cuando realmente es uno el que debe cambiar. No me gusta esta actitud pero es un reflejo, me estoy reflejando yo, en algún momento y lugar he tenido o tengo las mismas respuestas, las modifico, las cambio, las borro.

Ese es el autentico amor, esa es la gran necesidad de evolución que tiene el ser. Pero es uno mismo aquí mismo, y en la medida en que vaya naciendo la necesidad en la raza humana se tendrán esos puntos de referencia cada vez más, y así sucesivamente es cuando la humanidad como tal dará su paso evolutivo. En su totalidad. Pero individualmente el hombre tiene que dar su paso, claro que debe dar ese paso, debe dar otra respuesta y no de casualidad o porque un día le hayan salido las cosas bien y se sienta bueno. Otra respuesta en todo lo que la vida le vaya trayendo, otra respuesta de sabiduría ya que estamos en un planeta en el cual el único deber que tiene el hombre es aprender, aprender y mostrar lo aprendido. ¿Cómo si no puede uno saber que tiene algo asimilado? Tiene que observar en los demás para darse cuenta de aquello que tiene asimilado, sin pretender que el otro lo tenga. Uno mismo a sí mismo.

En un tiempo se decía que la Tierra era joven, y es así, pero aquello fue en un tiempo. La Tierra, como un ser, ha ido creciendo y ahora ya no es un niño, no es un joven, ya ha llegado a la madurez y como madurez ha llegado a un conocimiento y una sabiduría. Y dentro de ese conocimiento y sabiduría acepta a cada cual en su interior y no obliga a nadie a que madure a su vez, respeta la niñez y ahí continua estando, pero lógicamente, al igual que hemos puesto el ejemplo del hombre, la Tierra también selecciona aquellos seres que le pueden dañar porque ella no puede ir para tras, aquel que no le sigue le puede dañar, y aquel que no le sigue tiene obligatoriamente que pasar a otro estado de conciencia, obligatoriamente.

Así, el hombre también debería comenzar a seleccionarse. Esto quizás no lo entienda, pero es necesario que dentro de su incomprensión escuchen, de momento. Quizás lleguen ustedes a sus propios planteamientos y respuestas, quizás las tengamos que dar estos servidores. Pero es necesario que el hombre algo se plantee, que algo no tenga controlado.

¿Cómo, que están diciendo que el hombre, un ser de universo, que puede entrar y salir, y ahora están diciendo que seleccionemos? Es muy sencilla la respuesta, y en base a su experiencia vivida, en base a esas relaciones inmediatas irán teniendo esa respuesta y comprenderán la gran importancia del hombre de retomar su identidad. Observaran como su vida recoge el sentido autentico cuando todos los hechos que ustedes hacen vayan teñidos de esa importancia, cuando todo lo que salga de su mente y su corazón recobre la grandeza de quienes son.

Amén.

3 comentarios:

Gaby dijo...

Si tan sólo el hombre se diera cuenta de que es una perfecta creación y que su vida es tan importante,que esta no debe pasar desapersibida!!!
Creo que si esto se lograra, encontrariamos esas respuestas que tanto se necesitan



Un feliz año 2008 Adonai, gracias por las visitas y estaré pasando a visitarte.
un beso.

Anónimo dijo...

Hola!

Tienes razón. Pero nadie, nadie nace enseñado. El camino es largo y muchas veces solitario (creo que siempre es solitario. Hasta que uno alcanza un minimo de equilibrio.
Por supuesto que durante ese camino solitario, te esfuerzas en ser solidario.
Y nunca sabes cuando ese minímo equilibrio llama a tu puerta. Pero cuando lo hace, empiezas a ver.
Y entonces te das cuenta, que en realidad todo sigue un curso.
Nos siguen desesperando lo que ocurre a nuestro alrededor, por que nuestro cuerpo es finito, y desearía verse realizado.
Pero cuando en vez de ver tu cuerpo finito, ves tu alma infinita. Todo vuelve a ser la armonía de las esferas.

El Ser Humano a sido puesto a prueba, y a vencido.
Has pensado el por qué, en la edad media existía en el mundo(segun aproximaciones) unos 500 millones de Seres Humanos; Y hoy somos o devemos rondar(pues no lo se) unos 10.000 millones. Has pensado ¿Por qué? tantos seres estan en este momento poblando este, nuestro planeta.
jajajajajajajajajaja

En fin, me gustan tus pensamientos, hoy no puedo leer más, pero prometo volver, otro día.
Besos.

El Vagabundo de las Estrellas.

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

Cuando me despierto cada mañana y siento los huesos y mi cabeza funcionar... es la mayor alegría.

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