17 febrero 2009

La culminacion


El ser humano ya ha dado por hecho que todo tiene un comienzo y, por tanto, una culminación.

Pero el hombre no lo vive como culminación, sino como principio y final. Ha dado por hecho que nace, vive y muere como algo natural, que va creciendo, adquiere unos conocimientos, consigue un trabajo, forma una familia y ahí acaba todo. Ha dado por hecho que la Tierra lo acoge, lo alimenta y es la obligación de ella.

Tantas y tantas cosas ha dado el hombre por hecho que ha perdido la magia del instante, la magia de la ofrenda, la magia de la sonrisa. Sin darse cuenta ha ido tomando la vida como obligación, hasta el punto en que la humanidad como especie está llegando a su culminación.

Todo lo que se ha aprendido ha servido. Ha servido para que el hombre viva y conviva con sus semejantes, ha servido para que sus vidas cobren un cierto estado de estabilidad, de comodidad, para que sus mentes se hagan ligeras y puedan absorber conocimiento, o sea, que toda la etapa que lleva la humanidad en el planeta ha servido.

Pero, ¿qué ocurre cuando el ser humano deja de cumplir un servicio? Ya lo hemos hablado muchas veces: cuando el hombre intuye, siente o presiente que su vida deja de tener un sentido, ya ha dado por hecho que se tiene que marchar, y se marcha.

Lo que queremos que observen, lo que necesitamos que asimilen, es que el hombre ya debió y debe por tanto dar otra respuesta, que observen la trayectoria de los seres humanos y no vivan todos los procesos que están aconteciendo como catástrofes o como señales de que esto se acaba, pero sí como que el hombre debe dar otra respuesta.

A poco que vayan observando en todos los encuentros, se darán cuenta que les han ido dirigiendo para que den esa respuesta y que sus vidas tengan para cada cual un sentido, y que no sea un final sino un comienzo a una nueva forma de hacer, de sentir y de pensar.

Claro es que todas las referencias a las cuales hacemos mención ya han ocurrido, pero siempre, siempre han servido, con lo cual el hombre puede y debe observar la trayectoria de vida de su propia vida como ser humano, como ser individual y como ser grupal de un todo, y ver que en cada momento los conocimientos que se le dan le sirven para ese espacio de tiempo más o menos corto, dependiendo de la evolución del ser humano, pero tienen que estar abiertos a que cuando se les dice “hasta ahí llegó ese conocimiento, ahora es otro momento”, eso es real.

Por eso decimos que observen la trayectoria desde que tienen conciencia, lo que les cuenta la propia historia, aunque se tengan que quedar con una pequeña parcela de lo contado, pero lógicamente ahí tienen pequeños referenciales que pueden darles esa luz para que sean ustedes mismos los que con seguridad digan: hasta ahí ha servido al ser humano ese conocimiento o esas actitudes, pero es evidente que no es que me lo digan, que no es que me quieran atemorizar, es evidente que tal y como siente y piensa el ser humano esto ha llegado a su culminación.

Pero también, si se dan cuenta y no cogen parcelas de todo lo que se les está expresando, si engloban lo que les haya llegado en un contexto más o menos claro para ustedes y tratan de recopilar, observarán que se les dicen hoy ciertas cosas y quizás el próximo encuentro se les diga “ya no sirve lo que se les dijo el día anterior”. Y no deben de asombrarse. Deben verlo como un estado de aprendizaje, diríamos rápido, porque es más que rápido todo lo que está aconteciendo. Lo que quizás en algunas religiones o filosofías ha supuesto 40 o 30 años trabajando un mismo aspecto, bien la respiración, bien una postura corporal, bien una ideología, y han estado años trabajando en ella, hoy quizás en una semana, en un día, en unas horas deje de servir, ¡deje de servir, entiendan!, lo cual no quiere decir que no sirvió, deja de servir, pero de haberlo llevado a cabo, al ser humano lo ha puesto en un punto necesario para absorber otros conocimientos.

Tienen que verlo tal y como es, porque si se cogen a lo que la mayoría se está cogiendo, que es decir “ah, ¿lo que yo he estado haciendo no me sirve?, ¡pues vaya!”, y empieza el hombre a desmotivarse con esa filosofía, ¿qué sentido tiene?, ¿qué sentido tiene continuar con la sensación de que un día me dicen blanco y al siguiente negro? No tiene sentido. Tenemos que ampliar lo que escuchamos y no necesitar que vayan desmenuzando el por qué de las cuestiones, porque si se tiene que desmenuzar el por qué se avanza lento, lento, y no es tiempo de lentitud, es tiempo de asimilar y actuar inmediatamente en base a lo que, como decíamos el encuentro anterior y otros tantos, aquello que yo asimile tengo que vivirlo para tomar una experiencia y que sea esta la que me haga fuerte, que sea esta experiencia la que ponga esos pilares para continuar.

No debemos continuar por lo que escuchamos, debemos continuar por lo que vivimos, por eso tienen que observar sus vidas, el avance que han tenido, las sensaciones que les vienen en cuanto a la propia relación con sus vidas, cómo se relacionan con su vida, qué hacen de ésta, cómo lo viven, cómo la sienten, cómo la perciben, en base –volvemos a insistir- a lo hemos aprendido, a lo que hemos asimilado y a lo que hemos vivido, a nuestra propia experiencia, y poner realmente esos cimientos fuertes porque de nada vale que el hombre se introduzca dentro del mundo espiritual por lo que oye, ya no es momento de esa fe ciega, es momento de vivir aquello que nos hace vibrar el corazón sin filtrarlo por la mente, es tiempo de dejar que el corazón llegue a ese punto límite que arda.

Es el fuego auténtico del corazón el que va a posibilitar que sus vidas no culminen en esta etapa o tiempo de la Tierra, que continúe. Esa continuidad se la va a proporcionar el sentir del corazón cuando éste esté totalmente vibrando hasta el punto de poder combustionar. Esa vibración les va a decir o hacer sentir sus caminos correctos, hacia dónde y cómo tienen que vivir sus vidas. Tienen que encontrar con todo lo aprendido, soltando y recogiendo, soltando conceptos que se les dice que ya no es posible continuar con ellos porque están caducos y los tienen que ir soltando para poder reconocer otros conceptos nuevos, para poder asimilar otros conceptos nuevos.

De ahí que hacemos hincapié en que ustedes revisen cómo está la humanidad hoy, incluyéndose ustedes como seres humanos, cómo está viviendo la humanidad este proceso histórico del planeta, estos últimos coletazos del planeta.

Decimos últimos porque entra en un nuevo renacer, al igual que el hombre. Su forma de pensar y de ser ha llegado a su culminación, ya no puede, no puede más, ya nada coincide con la vibración densa que él tiene. Mire por donde mire algo tiene que haber cambiado en su vida, en su disposición y disponibilidad para que vea mínimamente una motivación en su vida, porque tal y como piensa o pensaba, tal y como actúa o actuaba se va a sentir vacío y se va a dar cuenta de que no cumple una función porque sus sensaciones, sus sensaciones mas intimas, les dicen que están entrando en un vacío sin sentido.

Y tienen que cogerse en la medida que así lo quieran, lo decidan o lo sientan, a lo primero, a la primera sensación del corazón que les llegue. De ahí que venimos tiempo diciéndoles: salgan a la naturaleza, sientan, pero no sientan en sus hogares, no sientan con sus compromisos, porque eso no les va a dar la luz, eso es más de lo mismo que tienen hoy y hoy no les sirve, no les está sirviendo, hoy no están dando la respuesta que se espera del ser humano.

Cierto es que hay seres que ya han atisbado, ya han sentido por dónde, y lógicamente mientras estén escuchando se da la opción a que ocurra, pero no se sabe cuánto más van a poder escuchar. Y no va a ser, recuerden lo que tantas veces les hemos dejado entrever, no va a ser la decisión, ni muchísimo menos, de estos servidores. Van a ser sus propias decisiones, ustedes se auto seleccionaron y ustedes se están auto seleccionando constantemente aun sin ustedes saberlo, constantemente. Lo único que hacen estos seres que apoyan el plan de la Tierra es orientarles, sustentarles, apoyarles para que no se sientan solos con sus propias decisiones, para que cuando ustedes entrevén sientan que hay seres que ya han recorrido su mismo camino, pero no para inducirles a que hagan esto o lo otro. Se les da un conocimiento y un apoyo para que puedan apostar por ese sentir de sus corazones, para que no crean en ningún momento que decidan lo que decidan van a encontrarse en solitario, en ningún momento, de ahí que son ustedes mismos.

Hasta ahora el hombre se ha dejado dirigir, y lo ha hecho también porque entre otras cosas no tenía todo el conocimiento dentro de sí, y cuando se les decía blanco era blanco y así actuaban. Cuando las religiones impusieron todos los castigos o auto castigos, los seres que seguían esas religiones los cumplían sin chistar, se querían dejar dirigir, pero hoy ya no es necesario, no es necesario que hagan nada, no es necesario que se pasen horas y días meditando, hoy no es necesario que hagan ayunos, hoy no es necesario que cultiven sus cuerpos con estas u otras posturas.

Hoy, lo único necesario es que encuentren en su propio interior el sentir que dé a cada una de sus vidas un auténtico sentido, una motivación para continuar. Lo único que se les dice es que se cultiven para poder convivir en otras estancias, y la forma de cultivarse la tienen que encontrar entre el propio hombre y en la naturaleza, no en espacios cerrados ni con conceptos antiguos. Es salir en compañía y dejarse imbuir de todo lo que inhalan, de todo lo que respiran, de todo lo que siente su corazón, y expresarlo, que por eso se les dice: vayan en compañía, no es tiempo de soledades, expresen, que pasen a través del corazón las palabras, sean transparentes con ellas y expresen las sensaciones del corazón para que éste pueda vibrar tan fuerte, tan alto, tan sutil que sea posible su estancia en este planeta si así lo decidiesen.

Es usar esa respiración profunda para aquietar todos los sentidos, aquietarlos, pero hasta incluso la conciencia de estar aquietando esos sentidos, hasta incluso la conciencia de que están aquietando esos sentidos les va a servir por un corto espacio. De ahí que volvemos a hacer hincapié, hoy se les dice esto, asúmanlo, asimílenlo, porque cuando esa respiración les haya elevado mínimamente su energía, su conciencia, pasaremos a otros grados.

¿Qué ocurre si no se trabaja con ello por pensar como anteriormente decíamos?: que siempre irán a rastras con lo que escuchan, no irán con la experiencia de lo vivido, y eso no les va a servir.

Cuando se habla del silencio no es el silencio al que ustedes están acostumbrados, no es el mutismo, la palabra aún es creadora, las relaciones humanas aún necesitan de la palabra, la Creación aún necesita de la palabra. Cuando hablamos del silencio es el silencio interno el que deben cultivar, es el silencio de la mente. La mente es la que tiene que parar.

Cuando el hombre está en solitario –y escuchen bien, asimílenlo- está en silencio, según él, porque no habla con nadie, porque no usa el verbo, pero su mente es un dialogo constante, un dialogo viciado y vicioso que lo lleva únicamente a embotarlo hasta tal punto que no hay acceso a él.

No se puede trabajar con el ser humano si no entra en ese silencio. Y es necesario, si así lo quiso y lo propuso él mismo, tener acceso a él para inducirle hacia la verdad, para inducirle hacia la nueva vida. Por tanto tienen que dejar ese silencio en su interior, tienen que trabajar con el silencio interno y cultivar la palabra con los seres humanos. De ahí que hace un instante decíamos que no es tiempo de soledades, es tiempo de reencuentros con el propio hombre porque, recuérdenlo y no lo vivan como teoría, el hombre es el espejo, su propio espejo, todo lo que vean en él es necesario resolverlo, elevarlo, y en soledad no se puede elevar, nada se vive en soledad, nada.

Todo lo creado esta interrelacionado con la máxima armonía que existe, es el hombre quien está perdiendo la capacidad de relación queriendo entrar en ese individualismo, en ese egoísmo.

Para que el hombre pueda despertar, para que los seres que les acompañan tengan acceso a ustedes, tienen que convivir entre ustedes y con la Tierra viva, tienen que ofrendar a la Tierra, ser dadivosos con la Tierra para ésta les continúe acogiendo. Recuerden que el planeta es un ser vivo, no lo teoricen, es un ser vivo como lo son cada uno de ustedes, y ésta también selecciona con quién quiere relacionarse, ¿recuerdan las auto selecciones? El hombre auto selecciona con qué, con quién, cuándo, dónde; la Tierra también, y es su deber como ser.

Si el hombre no ofrenda a ésta su saber estar, su amor hacia ella, su servicio hacia ella, ésta no le va a permitir quedarse. Véanlo como un ejercicio, no como una imposición. En sus manos está –repetimos de nuevo- el creer o no creer, solo en ustedes. Pero si realmente algo de lo que escuchan les llega comiencen a vivirlo, porque si no, si solo se queda en su mente no les servirá de nada, y tienen que comenzar a dar un servicio a este planeta, un servicio al planeta y un servicio a la humanidad. Es de la única forma que se les va a permitir la continuidad dentro del planeta, si no, vívanlo realmente como una culminación porque será así, será su culminación.

Relájense en la medida de lo posible. No tengan la mente totalmente ofuscada, no quieran encontrar ninguna solución. La solución está en vivir aquellas palabras, aquellos sentires, aquellas vivencias que ustedes decidan.

Tener entretenida a la mente con pensamientos es no dejar que seres más elevados que ustedes, seres que ya han pasado por el mismo proceso que ustedes, los cuales están a la disposición y al servicio del universo, les puedan ayudar.

En la medida que sus mentes se relajan, que saben o sienten que se les irá dirigiendo, lógicamente se aquietarán, no querrán encontrar obcecándose en la misma idea y dando vueltas a la misma cosa dentro, lógicamente, de los mismos conceptos que aun sus mentes tienen.

No encontraran la respuesta, no la van a encontrar dentro, por tanto relájense, no piensen, sientan, dejen espacios blancos en su mente. Vivan, únicamente vivan, pero vivan como se les está induciendo, vivan realmente, no se encasillen en los viejos hábitos de sus casas, de su familia, de sus necesidades.

La Tierra que les acoge tiene una gran necesidad de nuevas formas de vivir del ser humano, de nuevas formas de comportamiento del ser humano, y si ustedes dan a la Tierra lo que ésta necesita ella les dará a ustedes la posibilidad de continuar dentro de este nuevo mundo.

Así sea.

2 comentarios:

Alma dijo...

Desde el fuego de mi corazón nunca me cansaré de hacerle ofrendas a mi madre Tierra, ella es mi hogar y mi propia vida, vida desde su vida, donde me siento acojida y donde mi Alma decidió un día encarnar para poder continuar mi camino.

La fotografía es muy bella.

Shanty dijo...

Tenía ratos de no leerte. Es un placer hacerlo.
Saludos,
Shanty

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