21 septiembre 2008

Destellos de inspiracion


¿Dirían cada uno de ustedes mismos que son personas especiales? ¿Se consideran distintos en relación a su entorno?

Si se consideran distintos, ¿en qué?, ¿en la forma de vivir?, ¿en la forma de pensar?, ¿en qué se consideran distintos?

Si se consideran iguales, ¿por qué?, ¿iguales con esa idea de confusión, con ese trato de envidia?, ¿por qué se consideran iguales al resto de la humanidad?

Últimamente venimos diciéndoles que deben evaluarse hasta llegar a conocerse en lo más profundo, tanto individual como colectivamente. Tanto en lo más profundo de su ser como en el momento de relacionarse con los demás, deben observar que cada ser de humanidad es totalmente un ser único, único e irrepetible, por tanto esa falsa modestia que tanto usa el hombre debe de saber si realmente está usándola o, por el contrario, se siente igual que el resto.

Deben saber que, como decíamos el día anterior, siendo distintos a la vez están dentro de la Totalidad pero con su propia individualidad. Deben llegar a conocerse en lo más íntimo, y para ello el hombre siempre necesita un punto de referencia, y en este momento ese punto de referencia es la propia humanidad, como seres de humanidad que somos.

Saber cómo soy con relación a los demás quitando todo ese don de importancia, quitando todo ese ego y poniendo, realmente, ese corazón para saber quién soy.

Es muy importante que se conozcan, porque en la medida que el hombre se conozca, en la misma medida podrá realmente saber quién es y qué respuesta ha de dar en cada momento. Y la respuesta que de él se espera es en relación a lo común, a lo que será especial.

Siempre se espera un respuesta especial porque realmente el hombre es un ser excepcional y él mismo, a sí mismo, se tiene que sentir dentro de esa importancia para saber que es un ser especial. No puede comportarse como se está comportando.

Es distinto y tienen que sentirse y actuar en consecuencia, no pueden dar la respuesta que da el común de los seres. Se espera que den otra respuesta, esa que realmente centellea con su resplandor de luz aproximándose a esa inspiración divina. Esa es la respuesta del ser de cada uno de ustedes como ser especial, sacar ese don que cada cual lleva en su interior siendo consciente que lo están haciendo a propósito,” yo quiero ser especial, me siento una persona especial, ni mejor ni peor, especial, distinta, y esa distinción me va a hacer tener otra respuesta y sentir esa inspiración divina, no puedo actuar como el común de los seres, porque no soy igual”.

Todas estas preguntas se las tienen que hacer cada uno de ustedes, y es muy importante que no rayen la modestia. En la medida que el hombre raya la modestia está dejando de ser ese ser de divinidad porque, observen a su alrededor, observen la humanidad y el planeta; salvo excepciones, ¿qué respuesta está dando el ser humano?, ¿les agrada?, ¿les agrada la respuesta comunitaria del ser humano?

Salvo esas excepciones que siempre las hay, lo que muestra el hombre es una total confrontación con él mismo y con todo lo que le rodea, un inconformismo con él mismo y con todo lo que existe, una envidia con todo, y más allá, es como si lo quisiera poseer para deteriorarlo al instante. Ese no es el ser de humanidad, pero así se comporta.

Cuando el hombre siente esos destellos de inspiración no puede comportarse así, se debe sentir distinto, se debe sentir especial, debe de saber que jamás dará una respuesta que dañe a nada ni a nadie, debe saber que está retomando, reconociendo, reuniéndose con lo más auténtico y sagrado que hay en su interior para así mostrarlo, sin humildad, no, sin esa falsa humildad.

Debe mostrarlo sabiendo que lo ha conseguido, con orgullo, “soy distinto, soy un ser especial y como tal actúo y no me importa ser único, que no lo soy, pero no me importa ser único. No quiero parecerme a esa humanidad que está deteriorándose como raza y deteriorando todo lo que toca. Quiero darme la oportunidad de sentirme un ser especial”.

Y así, a lo largo del día, hay momentos en que ya no necesito repetírmelo con palabras, lo siento, siento esa fusión con algo, ¡algo!, no sé el nombre, no le quiero tildar de nada, pero me fusiono con algo especial, algo distinto a lo que me rodea y a lo que toco, algo que no es de aquí, algo que percibo que es para mí y quiero fusionarme con esa calidad de ser.

Si para ello tengo que repetirme que soy un ser especial así lo haré, sin ninguna falsa modestia, si tengo que repetirme que soy distinto a los demás así lo haré, sin ningún remordimiento, porque tengo que ser distinto a lo que veo que no me agrada, que no me aporta ninguna inspiración para ser mejor, mejor persona, mejor ser, tengo que apartarme de todo aquello que me hace vulgar, de todo aquello que siento que no va conmigo, que aunque me hayan educado así no va con lo más profundo e intimo de mi ser.

Sé que debo replicar de otra forma, sé que debo replicar con esos aromas de inspiración divina porque soy divino, y no me canso de repetírmelo, soy divino, y lo que vivo es gracias a esta sensación de divinidad que siento en mi interior, y a lo que aspiro es a lo más profundo y bello que jamás el hombre haya conocido, aspiro a esa fusión con el Divino, con la Divinidad, con los Seres de Divinidad como yo.

Y no me conformo con menos, no quieras confundirme con que soy como los demás. No soy de aquí, vivo aquí, respiro aquí, pero no soy de aquí y tengo que replicar como ese ser especial que soy, como ese ser de luz que ha venido a este mundo para reflejar ese destello de divinidad, y no me conformo con menos. Y tengo la necesidad, porque así me lo exijo, de hurgar en mi interior cada día para sentir y obligarme a sentir, cuando menos una vez al día, para sentirme distinto. No quiero pertenecer a esta raza humana, no quiero anclarme como la raza humana, quiero ser volátil como un haz de luz que soy, quiero recordarlo, quiero sentirlo, quiero obligarme a sentir por lo menos una vez al día que soy realmente un ser de luz y necesito, como el pan que como diariamente, sentir esa inspiración divina en mi, necesito como el agua que bebo, como el pan que me alimenta, sentir esa inspiración divina para que así mi hacer no sea vulgar, para que me aparte de todo lo vulgar que la humanidad ha hecho, porque soy distinto, especial, porque creo en mí como ser de luz creado.

En la medida en que yo crea en mí, voy a reflejar lo mejor. En la medida en que yo crea que soy ese ser de luz voy a dar muestras de ello y en esa medida reflejaré, y en esa medida me verán, y es importante que me vean, muy importante, como ser distinto, como ser especial y único, para así acentuar esa individualidad perfecta.

Sí, porque el hombre, con esa falsa modestia se ha fundido, no fusionado, fundido, con la vulgaridad más baja de la humanidad. Y así se siente y así actúa, sin dar importancia a su vida. La va llevando sin más hasta que se muere, y ¿dónde está ese ser especial que un día nació?, ¿dónde está lo que de él un día se esperó?, ¿dónde lo ha dejado? Se ha dejado arrastrar por el común de las personas, por lo más fácil, por lo más cómodo, por lo que se lleva, y tanto, tanto se ha fundido con esa necesidad de la humanidad, que ha perdido su propia individualidad de ser de luz único y especial. Y no es así, no es así.

Cuando el hombre reconoce que es algo mas porque así lo siente, aunque sea por instantes, pero siente que es algo mas, debe de retomarlo, debe salirse de esa rueda que le tira, de esa vulgaridad que lo absorbe, y vivir su propia individualidad y dar reflejo de lo que es. Y solo lo puede hacer uno, sin miedo.

No teman porque crean caer en el orgullo, no. Sean en ese sentido orgullosos, siéntanse con el orgullo de saberse distintos, de saber que están iluminando ese planeta en el que están, claro que sí.

Siéntanse, siéntanse seres especiales y distintos, porque en esa medida, justo en esa medida, reflejarán lo auténtico del ser de humanidad.

Amén.

2 comentarios:

Alma dijo...

Quizá nuestro primer deber en la vida sea descubrir esta vocación particular. Llegar a conocer el secreto de Dios en nuestro propio yo y comprender con claridad, para qué fuimos creados, ójala repliquemos según este deseo.
y podamos sentirnos diferentes y cada día más llenos de luz.

Inés Bohórquez dijo...

Creo qu esiempre podemos reflejar lo mejor de nosotros solo depende de nuestros sentimientos y lo sinceros que podamos llegar a ser.

Te extiendo una invitación a mi blog de Reflejos y Pensamientos allí te recibiré con mucho gusto!

Claro que tambien puedes visitarme en mis otros mundos de poesía y meditación.

un placer visitar este blog que ya veo que es también en colaboración con Adonari.

Felicidades y mucho Exito!

Bendiciones!

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