06 marzo 2008

ORACION: TIEMPO DE PASION


La semana pasada les pedíamos, al comenzar la oración, que tragaran saliva, que asimilasen, que llevaran las palabras a lo más profundo y que se reubicasen ahí para que dieran ese sentido a cada una de ellas dentro de ustedes mismos.

No se les va a recordar constantemente, pero en cada encuentro deberían llegar sin tiempo, sin prisa, deberían dedicar todo el tiempo necesario hasta llegar a asimilar aquello que llamó la atención a cada cual. Si para ello tuviesen que dedicar -lo que llaman tiempo físico- una noche, dos noches, tres, a ese grado de compromiso, deberían de asumirlo cabiendo la posibilidad de que eso pudiese ocurrir, al igual que se les dice de cada palabra: “avívenla, denle cauce, denle vida, que no se quede en palabras muertas”. Aquello que cada uno asimile, que cobre automáticamente vida en el interior y posteriormente con todo aquello que cada uno se relacione.

Así de importante y de trascendente debería de ser la palabra para cada ser humano, y sobre todo para ustedes.

No se reúnan como un grupo cualquiera, no se reúnan como seres amistosos, denle la importancia que tiene, dénsela y eleven, sublimen la importancia que tiene el reencuentro, el grupo, el reagruparse.

Todo lo hemos dicho muchas veces y se repite. Todo está dicho, no hay nada nuevo ni novedoso que ustedes no lleven en su interior, no que no lo hayan escuchado, quizá muchos seres humanos no lo hayan escuchado pero sí lo llevan en su interior, sí resuena en su interior, sí les replica con algún conocimiento o en algún momento puntual, algo de lo que escuchan les hace sentir que eso es suyo, que eso va directamente para ustedes, para cada cual de aquellos que escuchen, y en realidad es así. En el interior del ser humano está todo lo que pueda escuchar.

Estos servidores, lo único que hacen es recordarles lo que ya resuena en su interior, y la dedicación de cada cual, escuchen, es de transformar y dar forma humana -porque están dentro del cuerpo humano-, a eso que han asimilado, a eso que han escuchado, para que no se quede únicamente latente en el interior, porque latente esta desde que el hombre es hombre, latente lo lleva el hombre desde el mismo instante en que existió, pero le falta, que por eso vino, poner pasión a la idea que está en su interior latente.

Para poner pasión el hombre tiene que reconstruir, dar forma a esa idea, dar forma a esa parte interna en la medida en que escuche, le resuene y lo haga viable a través del pensamiento. En esa medida el hombre debe replicar rápidamente y dar forma a aquello que le ha llegado al interior, aquello que está, estuvo y estará latente pero que a través de la escucha de un momento puntual, a través de una oración, de una persona o de lo que sea que le resuene en su interior debe de dar forma y sacarlo, porque a la idea del Creador, la idea que ustedes llevan en su interior, se le ha de dar forma, tiene que conformarse. Ese es el momento actual en que la humanidad está entrando, el momento de dar forma a la Gran Idea que fue dada por el Creador y asumida por cada uno de los seres que habitan el planeta. Aquellos seres que despiertos están, que escuchan y les resuena, deben de ponerse a dar forma a esas palabras que están escuchando.

No se reúnan con prisa. No se les podrá transmitir, y hay mucho que transmitir, si en su interior están alertas por el momento. Les estábamos llegando a lo más profundo un día tras otro, para que ustedes mismos valoren y dediquen sin que nadie les ponga el tiempo, sin que nadie les ponga o les mida sus días de encuentro, que ustedes mismos reaccionen y se ubiquen sin tiempo, sin horarios, que den paso a todo lo nuevo que en momento puntuales se les podría decir, y no hay tiempo, no dan tiempo.

Dicho eso -que no se reúnan con tiempo-, se les dice o se les corrige la forma de ver sus encuentros. No lo tomen como algo personal que solo le les transmite a ustedes, no encasillen ninguna de las palabras y las traten como si fueran para ustedes, se está hablando a toda la humanidad que quiera escuchar. Cierto es que son parte de esa humanidad, cierto es que están en un momento en que necesitan un dialogo personal. Como ustedes están la mayoría de grupos a los cuales visitamos. Aquel ser que tenga una necesidad personal puntual no duden que se le contestará y él sabrá perfectamente que ha sido contestado.

Cuando no se identifiquen en esa contestación personal, deben de mezclarse con toda la humanidad, porque a la humanidad se le está hablando. No lo personalicen, porque en la medida en que ustedes personalizan las oraciones, las atrapan y no dejan salir parte de esa energía al espacio aunque los demás escuchen. Los demás pueden escuchar, pero si ustedes atrapan las palabras para después no darles uso y que se muestre a través de cada uno en los medios en donde está, en esa medida que lo han atrapado sin dar uso, los demás pierden la oportunidad de poder recordar lo que en su interior está para que así les pueda resonar a la vez que a ustedes.

Un día se les puntualizó que grupos pequeños de 10, 12,15, 17 personas, hay muchos en el planeta y todos reciben la mismas oraciones que ustedes, todos, y cada cual las distribuye como puede o como su idea ha llegado. A parte de esos grupos que escuchan directamente la oración, cada cual ya lo ha soltado para que parte de la humanidad que no está directamente en el interior de esos pequeños grupos, pueda escuchar y puedan resonarle las mismas palabras que a todos ustedes. En la medida en que ustedes lo atrapen, en la medida en que lo hagan suyo y no lo movilicen en los medios en los que ustedes se mueven, están estancando algo tan valioso, están dejando que se estanque una energía preciosa que quizás a seres que están cerca de ustedes les pudiera ayudar.

Se les dirá directamente cuando se está hablando a cada uno de ustedes, lo sentirán, lo percibirán, lo intuirán, pero no se les dirá directamente con nombres, ustedes ya saben para quienes va. Deben de ampliarlo, no lo encierren.

Como les hemos dicho, muchos de ustedes, que están escuchando en estos pequeños grupos, necesitan, por necesidad del momento que ya les hemos explicado, que les contesten directamente. Y se hará, pero pregunten. Tienen unos espacios que ustedes han configurado, les han dado forma, les han puesto horario y ustedes no preguntan, dan por hecho que lo saben y después mal entienden, no mal interpretan, mal entienden las palabras, no dan cauce a lo que estos servidores quieren que le den, y por ejemplo se les dice lo que tanto han estado esta semana, y no este grupo únicamente, todos los grupos a los cuales nos comunicamos, con la palabra tan sencilla de “reúnanse”.

¿Qué es lo que ocurre con las palabras para que el hombre no les de cauce?, ¿a qué se refiere para ustedes una reunión? Lógicamente, las reuniones entre amigos, que a eso hacíamos alusión al principio. No se reúnan como amigos, las deben de distinguir cuando se les dice en un estado orante donde la energía les supera a un mil por mil, donde la energía se comparte con cientos y cientos de seres humanos. No estamos hablando de reuniones entre amigos, estamos hablando de reuniones, de reencuentros entre almas sagradas y tienen que elevar y saber donde están en cada instante y elevar, sublimar la palabra que les resuena. La palabra que da pie a que ustedes se reúnan, deben de elevarla a lo más alto para que puedan entender qué les hemos querido decir, la que les resuene, porque en realidad, todas las palabras que escuchan, el tiempo les dará la razón de que cada una de ellas se puede y se debe sublimar, cada una de ellas les da la respuesta si ustedes le dan cauce a todas y cada una de las preguntas que ustedes tienen, a todo y cada estado de ánimo en que ustedes están, en cada momento de la vida podrían coger la esencia de esas palabras para resolver o darles luz a cualquier momento transitorio que estén viviendo.

Pero ustedes escuchan las palabras con un oído humano y no trascienden ninguna de ellas, no las trascienden, y son las mismas, porque todo lo que existe está, no hay nada por descubrir, no hay nada que descubrir, sí hay mucho por no decir, todo que sublimar. Es ponerlo en otro estadío de consciencia, la misma palabra pero elevarla, darle la profundidad que tiene, estrujarse físicamente hasta encontrar el sentido autentico de esa palabra que nos llamó en un momento la atención. Y elevarla.

Entraran en otro estado de consciencia, entraran en otras necesidades, en otras necesidades vividas en este planeta, pero ya sus necesidades serán distintas, sus ideas, lógicamente, fluirán tranquilas, y encontraran el sentido autentico de lo que ustedes vinieron a hacer, encontraran justo la pasión necesaria para llevarlo a cabo, porque quizá ustedes están descubriendo, unos más, otros menos, pero casi a la par, casi en conjunto, están descubriendo quiénes son y que tienen que hacer en este momento puntual de la historia. Pero les falta esa fuerza y esa pasión para poder dar forma y concretizarlo en este planeta concreto, llevar la idea a esta forma, conformar la idea. Ustedes son cuerpos conformados, energía conformada, conformada en cuerpos humanos, y sus ideas latentes deben de conformarlas en algo físico y a partir de ya tienen que surgirles esas ideas para mostrarlas. Es dar cauce a todo el conocimiento que está en cada uno de los seres humanos, dar cauce, dar forma a esas ideas que están en el interior del ser humano.

Es tiempo de pasión, tiempo de ideas, no nuevas, sino de ideas vividas que lógicamente serán nuevas para el hombre, con nuevas respuestas, porque de nada vale una idea si no se plasma, a eso nos referimos con ideas nuevas. Para el hombre son nuevas pero en su interior han estado latentes desde el mismo momento en que existió, pero no les dio forma y ahora se les recuerda y en su interior resuenan algunas de ellas y deben darles forma. Para eso decíamos “reagrúpense”, para dar forma a la idea, que de seguro en el interior del hombre cuando está despierto la idea es similar por no decir la misma, la necesidad es similar por no decir la misma.

Cierto es que unos van aparentemente por delante y otros aparentemente por detrás, pero en el interior de cada uno, camine como camine, resuena. Lo único que cambia es que en el que va por delante, su necesidad ya es de plasmar y quizás ese paso lo aleje, pero resonar, a todo ser humano que habita en el planeta le resuena.

Cada cual, en la medida en que le urja, deben reunirse para recordar, reforzar, rehacer con pasión la idea original de Dios dentro de ustedes, la idea original del Creador dentro de ustedes, y dar forma concreta en un planeta concreto.

Pero para eso el hombre tiene que bajar todas sus barreras, de ahí que les decíamos “reúnanse sin tiempo”, simplemente con la dedicación de que algo ocurrirá. Pero en cualquier reunión, no solo en sentido orante. Eleven todos sus encuentros, denles forma, porque es momento de dar forma con pasión a cada uno de los encuentros de dos o más seres.

Dejen a un lado todo lo que se repite y lo que les hace estar siempre dando la misma respuesta, esa respuesta ya se la saben, ya se la saben, toda la humanidad se la sabe y les está entrando dentro de esa desesperación de no saber qué hacer por la inercia de repetir el mismo patrón tantas y tantas y tantas veces.

Den cauce nuevo a nuevas necesidades, y solo necesitan estar dos, solo necesitan estar dos, un tiempo, a ver qué ocurre, a ver qué se nos ocurre, a ver qué de nuevo puede venir, a ver cómo replicar lo que ya está en nuestro interior, cómo. A eso se referían las reuniones, los reencuentros, el encontrarse, encontrarse o reencontrarse con la palabra Divina que está en su interior en forma de idea, en forma de necesidad de salir y de plasmarse para que sea una muestra para aquel que no cree, porque el que cree solamente tiene que actuar, una muestra para aquel que no cree, una muestra para aquel que ha perdido ya el sentido de su vida, para que haya menos seres que quieran marcharse sin ver la función o una salida a su vida, para replicar como corresponde a la divinidad.

Amén.

1 comentario:

S .M.T dijo...

siento la vida correr en mí, bajo la luz
de DIOS

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