12 diciembre 2007

ORACION: LA GRANDEZA DEL HOMBRE Y LA GRANDIOSIDAD DEL CREADOR

En estos momentos en que se ubica la humanidad, ya muchos saben de la grandeza del hombre, ya muchos han experimentado que los conceptos que el mismo hombre se apropió de pequeñez, de invalidez, de imposible, ya tienen seguro que no son conceptos validos porque han experimentado que el ser de humanidad es más, mucho más de lo que nos han ido inculcando. Y ya hay muchos seres que viven con esa idea y con esos nuevos conceptos y lo han aplicado en el hacer diario, pero hay muchos más en la humanidad que aun viven en esa invalidez, que no creen en la grandeza del hombre como raza ni como individuo, que no se ven capaces de romper con las limitaciones que diariamente el propio hombre les ha puesto, ni tan siquiera con las limitaciones que uno mismo se pone a través del pensar y de la actuación.

La gran mayoría aun viven con todas esas limitaciones, la gran mayoría. Solo aquel que se atreve a pensar, aquel que se atreve a ir más allá de ese pensamiento, a cambiar las formas y conductas, formas de pensar y de actuar, solo esos pocos pueden decir que el hombre es, fue y será grandioso. Ellos ya viven sin limitaciones, ya viven sin fijarse en su entorno, ya viven con la seguridad que da el saber que uno crea ese propio destino, y lo están viviendo.

Para aquel hombre que todavía no se ha decidido a creer y actuar dentro de esa grandeza, para aquel se habla, pero no se cojan a la palabra. Como decíamos estos últimos encuentros, vayan acercándoselo a sus propias vidas el máximo posible. Observen que no decimos a su pequeño mundo, sino que sustituimos la pequeñez por el acercamiento. Acérquenlo a su vida cotidiana. ¿Recuerdan que hablábamos que todo lo que escuchen lo pongan en todos los ejemplos que se les presentan en el día a día? Porque es ahí, en ese acercamiento, donde van a poder entender por qué el hombre, siendo grandioso, vive en la pequeñez y vive en la prisión. Prisión de una mente totalmente encerrada en sí mismo y sus pensamientos, prisión de sentir, hacer y no mover absolutamente nada, prisión del verbo por no expresar aquello que se siente.

Acérquenselo en su totalidad desde el mismo instante en que se levantan hasta cuando termina el día. ¿Cómo se han relacionado?, ¿cómo han vivido sin limitaciones en un aspecto u otro del día? Y en todos los ámbitos en donde se mueven, trabajos, familias, amigos, conocidos. Todo lo que tocan, los alimentos, el agua, la tierra, háganlo lo más cercano posible para que no se les escape nada, todo lo que escuchen, y vayan mas allá de la propia palabra.

Se les sugiere que mientras escuchan no vayan haciendo ese trabajo de rutina mental clasificando las palabras, déjenlo, porque si al tiempo que escuchan van clasificando, no dejan espacio, no dejan ninguna apertura para poder introducir una nueva forma de pensar.

Recuerden también que les hemos hablado de los conceptos caducos de pensamiento con los cuales el hombre se mueve. Si ustedes mientras escuchan están pensando y clasificando, se van a quedar en sus propios pensamientos, no van a dar opción a que estos puedan cambiar. Lo que les sugerimos es que escuchen, sencillamente que escuchen, ya tendrán momento de poder poner en común y ampliar cualquier duda o sensación.

Si venimos diciéndoles mucho tiempo que el hombre ya está totalmente introducido en la nueva vibración de la Tierra, pueden pensar que el hombre actual debe cambiar sus formas de hacer, y no cesaremos hasta que el hombre cambie su forma de hacer. Para cambiar esa forma de hacer, antes tiene que cambiar su forma de pensar, y ahí es donde tenemos el deber de hacer mas hincapié, en esa forma de pensar que ya no se corresponde, y los cogeremos de un lado, de otro, de arriba, de abajo. Y escucharán lo mismo de miles de formas hasta dar con la apropiada para cada uno de los seres humanos del planeta.

Si el hombre no se atreve a vivir esa individualidad no puede haber un cambio de pensamiento y, por tanto, no cabe que haya un cambio de conciencia. Si no se da esa forma nueva de pensamiento, el hombre, como ya les hemos dicho y ahora lo van a escuchar de otra forma, tiene dos opciones: imbuirse, derretirse en ese ser individual que es, o dejarse llevar como raza de humanidad.

Nos explicamos. Cuando el hombre pone a su ser individual en el lugar que le corresponde, donde corresponde, le entra automáticamente una nueva forma de pensar y, por tanto, una nueva forma de actuar. Si el hombre no vive esa individualidad sino que hace en su vida según otros, bien sean jefes, esposos o esposas, familia, amigos, quien sea, si no toma su propia individualidad con su propia necesidad y sentir, no puede elevar ese estado de conciencia.

La Tierra ya alcanzó su nueva vibración y a la raza humana le corresponde dar otro salto, otra respuesta. Como en otras eras o épocas del planeta, en que hubo civilizaciones que sucumbieron y nacieron otras, estamos en la misma situación de cambio en la cual solo toman conciencia aquellos seres que viven su individualidad y no se dejan arrastrar por la humanidad.

Cuando decimos que hay dos posibilidades es porque el ser humano como raza, va a hacer el cambio y lo está haciendo. Cuando se toma voluntariamente la decisión de vivir dentro de esa individualidad, lógicamente no le atañe el resto de la humanidad.

Si la humanidad en general no cree, no quiere, no sabe, no se plantea absolutamente nada de cambios, vive las cosas como son y actúan en base a como le llegan, ahí es donde decimos “meterse con el resto de la humanidad”. Porque como raza igual tiene el hombre que hacer su evolución, idénticamente igual, pero como masa ¿entienden?, como masa.

O sea, somos un poco más claros para que no se confundan.

El hombre genera una vibración individualmente, sí, el hombre individualmente genera una vibración. Si se juntan cientos, miles, millones de hombres, generan una vibración a la cual se le llama masa. De ahí que es tan importante que el hombre viva su propia individualidad, sus propias necesidades y no las de los demás, y no las de la pareja, acérquenlo, y no las de los hijos, más cerca, y no las necesidades de los superiores como jefes, y aún pueden acercarlo mucho mas hasta llegar a vivir su propia individualidad con sus propios pensamientos sin tener en cuenta –escuchen las palabras pero vayan más allá- sin tener en cuenta lo que piense mi pareja, que es lo más cercano, o mis hijos, sin tener en cuenta lo que piense nadie.

Así es como se vive la individualidad y, ¿qué ocurre cuando enseguida les asaltan las dudas? “tengo que pensar en mi pareja, en mis hijos, porque si no voy en contra de mi conciencia, me siento un ser egoísta, me siento un ser…“ Ya están haciendo que esa grandeza del hombre se quede en lo más pequeñito, y así es como está la humanidad salvo un grupo de seres, en lo pequeñito, en lo acotado.

Cuando el hombre da esplendor a esa grandeza y se acerca a la grandiosidad a través de su forma de pensar, la suya propia, que no está teñida con ninguna forma de pensar distinta a la suya y no ha tenido en cuenta ninguna forma de pensamiento a excepción del suyo, es cuando realmente puede vivir la grandiosidad del Creador y la grandeza del hombre.

Hemos comenzado acercándolo a lo cotidiano y ahora lo estamos alejando sin contar la lejanía como la cuenta el hombre. Pero el hombre, viviendo su pequeñez, ha alejado al Creador de sus vidas, lo ha alejado tanto que no lo siente, y muchos, muchos seres humanos, no tienen la menor idea ni sensación ni creencia de que exista un Creador.

Siendo así, ¿cómo se les puede pedir que se acerquen a la grandiosidad de Él? Por eso no hablamos para esa masa, introduzcan la palabra masa como se les ha explicado: ese acumulo de vibraciones que no tienen individualidad.

Aquel ser que vive su individualidad, ese sí cree que exista un Creador, sí cree que ese Creador pueda ser su aliado, su amigo, su compañero, llámenlo como quieran y acérquenlo mucho, Está deseándolo. Está deseando que el ser humano acerque esa grandiosidad a su vida, porque es el hombre quien se alejo de Él, es el hombre quien inculcado por la misma raza, fue creyendo en la pequeñez y en la esclavitud del propio hombre. Y aun hoy, la esclavitud con mayúsculas la vive la gran mayoría. La inmensa mayoría de los seres humanos están esclavos a un trabajo, no un hacer, un trabajo, están esclavos a una convivencia que no saben cómo arreglarla, están esclavos a unos conceptos de pensamiento que no corresponden con la grandeza del hombre. Y todo porque el hombre no se atreve a creer que es grandioso. Todo porque no se atreve a vivir esos instantes, pequeños o grandes pero instantes, que tiene cada ser humano grandiosos, no se atreve a darles cauce, “¿cómo, yo, con esta preparación, cómo yo con esta escasez?”. Todo lo que el hombre se pone son limitaciones porque vive esclavo de la limitación, porque vive esclavo de sus propios pensamientos limitados.

Se les invita a que cambien esa forma de pensar, y ¿cómo se cambia es forma de pensar?: actuando, dando forma, moldeando y modelando esa idea o ese pensamiento. Por eso les decimos: no se queden en las palabras, las palabras son palabras, tienen que ir más allá, hagan de las palabras su vida. Para hacer de las palabras la vida de cada individuo, de cada ser de humanidad, tiene que recomponer las palabras, amoldárselas a su propia vida, a la vida de cada cual, darles forma y cauce, forma y cauce, cada cual con su propia individualidad.

Cuando el hombre se siente individual, real, auténtico, para nada se siente egoísta, para nada. Eso solo lo sienten los que escuchan con oídos de juicio, sí, cuando enjuician las palabras. Porque el ser que vive en esa individualidad es más solidario, mas entregado, mas amoroso que aquel que dice vivir para los demás.

Aquel ser que ya ha descubierto que es grandioso, que su propia naturaleza, su propia individualidad es lo que le lleva a hacer esa grandiosidad y lo que le lleva a acercarse al Creador, se vuelve sumiso ante Él y ante el hombre, no cabe el egoísmo, no cabe, pero es un hecho, se ve, se nota, se siente, se escucha, se… todo, porque es todo cuando el hombre recupera lo que es.

¿Cuántas veces no se les dice y se les dijo y se les dirá que el Creador creó al hombre dotado de ese libre albedrio que es su propia individualidad y Él respeta esa libertad? Es el hombre quien no respeta la libertad del ser, quien no quiere que seamos seres libres. Y el hombre es quien tengo al lado, hombre o mujer, marido o mujer, hijos o hijas. Son aquellos con quienes nos relacionamos.

Cuando en las relaciones humanas haya un pero o un por qué, háganselo ver. En las relaciones humanas no puede haber peros ni por qué: es porque es, te amo porque te amo, convivo porque quiero convivir contigo, no hay intereses, no hay condiciones. Cuando surge un pero o un por qué, sea de donde sea, venga de donde venga, háganlo ver, si lo detectan háganlo ver.

Atrévanse a vivir su propia individualidad porque será de la única forma que puedan llegar conscientemente a vivir la grandeza del hombre. Y cuando el hombre vive esa grandeza, observa cuánto tiempo ha estado confundido, cuánto tiempo ha estado dejando de hacer aquello que podía haber hecho en cualquier instante de su vida, en cualquier momento, qué forma de pensar tan limitada que nos ha dejado totalmente encajonados sin creernos que somos seres sin ninguna limitación.

Ahí está la grandiosidad del hombre, no hay limitaciones en él, no existen, es su mente la que les pone la limitación, pero su mente hoy no sirve, atrévanse a romperle a la mente esos conceptos creados por el propio hombre, por ustedes mismos, porque en su momento optaron por creerlos y por vivir conforme a esa creencia.

De nuevo les tenemos que recordar: son ustedes mismos los que eligen qué hacer. El hombre, quizá, los hombres o mujeres con quien se relacionen quizá no respeten esa libertad, pero sin lugar a dudas, sin ningún lugar a dudas que el Creador respeta y admira la decisión que cada cual tome.

Dejen de vivir en lo pequeño, es un consejo, sólo un consejo, dejen de vivir en lo pequeño porque si lo hacen dejarán de vivir en la pobreza, pobreza de espíritu, pobreza de economía, pobreza de salud, pobreza, pobreza. ¡Atrévanse a vivir en la grandiosidad, atrévanse.!

Amén.

4 comentarios:

.:*:. Ferípula .:*:. dijo...

Me atreveré!!!!!
:)

Gracias!!!!
Dios te bendiga y te guarde! Sos un hallazgo feliz a finales del año. Todo mi cariño!
Feliz Navidad!

Gaby dijo...

Creo que ya es tiempo que comencemos a atrevermos a mejorar nuestra vida y atrevermos a vivir nuestra individualidad!

Saludos y feliz navidad!

pd: por falta de tiempo no habia podido agregarte a mis links, pero ya estas.

Cristi dijo...

hola mi querido Adonai: Solo pasaba a desearte una muy feliz navidad y que Dios padre te bandiga muchisimo. Felices fiestas y besos para ti.

darYrecibir dijo...

La grandeza, no hay otra condición para Aquel que conoce su Verdadera Identidad.

Atrevernos a la grandeza, es la mejor invitación.

Gracias y felices fiestas!

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